24 de abril de 2016
Se puede apreciar que en la provincia de Buenos Aires existen ciudades que progresan y otras que están estancadas. Ello sucede porque las comunidades que progresan han ido innovando en el corto, mediano y largo plazo y han hecho de la planificación inteligente su valor más preciado. Las comunidades que progresan invierten en educación, en todos sus niveles y principalmente en la secundaria. Porque es el momento en que los jóvenes comprenden todo el potencial que pueden desarrollar de varias maneras, explorando y explotando el conocimiento. Algunos pueden especializarse y otros hacer muchas cosas a la vez, siendo los nuevos “multipotenciales”. Y el desafío es motivarlos constantemente como agentes de cambio de su comunidad.
Las comunidades que progresan son aquellas que pregonan la humildad, el ejemplo y la confianza como valores clave para el desarrollo, junto con el trabajo en equipo, el disenso y la co-competencia. Son aquellos que comprenden que el talento se potencia con la diversidad, la interconexión y la tolerancia social a la “cultura del fracaso”. La inteligencia emocional y social se siente en cada rincón al escucharlos como respetan sus obligaciones y exigen sus derechos.
Son autoexigentes y tienen un alto nivel de autosuperación. Temen en todo momento quedar atrás. No son autocomplacientes. Son innovadores, trabajan y se esfuerzan día a día por mejorar procesos de calidad a nivel público y privado. Incorporan el conocimiento y la creatividad para potenciar todo lo que tenga efecto en el ciudadano, buscan soluciones prácticas a problemas cotidianos. Son innovadores por naturaleza, disruptivos. El desarrollo se analiza, se interpreta y se acciona como un todo, segmentando por grupos etarios y estableciendo necesidades urgentes e importantes. Cambian la estructura total de su administración, focalizada no en los temas técnicos sino en la gente, con proyectos para niños, jóvenes, adultos y ancianos. Todos los temas que surgen de la información estadística y que producen intereses o necesidades se adecuan a programas que definen que tipo de calidad de vida quiere desarrollarse en su comunidad.
Las comunidades que progresan se basan estratégicamente en la innovación, el desarrollo tecnológico y el conocimiento digital. Esto es porque se proyecta que, para dentro de 15 años el 50% de los empleos en el mundo serán automatizados.
A partir de ésto y para su desarrollo, las comunidades que progresan planifican e invierten en la creación y potencialidad de una economía basada en el conocimiento y la creatividad, siempre vinculadas con el desarrollo sostenible-sustentable y a la creación de nuevas fuentes de energías renovables, expresó Guillermo Ravizzoli.
Con una buena calidad educativa, tolerancia por lo distinto, admiración por la innovación y una “cultura del fracaso” como aprendizaje, el progreso de una comunidad tiene un gran horizonte por delante. Para innovar no basta con crear negocios, industrias, empresas y organismos públicos, sino también asegurar que la calidad de ese recurso humano que nutre a las organizaciones tenga ambición y ganas de superarse.
Si los azuleños queremos progresar sólo resta tomar la decisión y dar el primer paso. Porque ésto no requiere dinero sino cambio de mentalidad y educación de excelencia. Y hace años que en esta ciudad predomina la chatura y comodidad.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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