3 de diciembre de 2017
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Una particularidad que tendrá la final del Clausura: el enfrentamiento de Facundo y Agustín Parodi, los “locos”, los inseparables, los delanteros que son figuras en Alumni y en Piazza respectivamente. Una charla especial con Diario EL TIEMPO sobre fútbol, sentimientos, recuerdos de familia y un vínculo sanguíneo que se impone a cualquier camiseta.
Entrevista: Silvio Randazzo - srandazzo@diarioeltiempo.com.ar
Quizá ahora, los vidrios rotos, las flores machucadas y algunas paredes redecoradas a fuerza de pelotazos, en la casa de la calle Leyría entre Puan y Guido Spano, en el barrio Del Carmen, terminen de justificarse, de volverse entrañables. No porque hasta este domingo no hubiesen hallado razón de ser, pero esta circunstancia futbolística en la Primera División liguista es lo suficientemente especial para la familia Parodi como para terminar de ensalzar todo aquello. Los esfuerzos y gentilezas de Cesar y Gladis –papá y mamá– en los traslados a la cancha, la comida a tiempo, la venda enrollada y la pilcha limpia, obtienen un nivel más alto en la graduación emocional.
Facundo y Agustín (30 y 27 años) son hermanos y, afirman, “amigos” y desde que comenzaron a fijar recuerdos, uno ha sido sombra del otro: en la casa, en el placita, en el boliche, en Athletic, en La Plata, en Piazza. Y en esta serie final del Torneo Clausura, esa simbiosis no pudo atomizarse: uno llegó a la final, el otro también lo hizo.
Durante la sesión especial de fotos para esta entrevista con EL TIEMPO, en el Emilio S. Puente, Facundo y “Choni” no se alejan demasiado de aquellos niños con un vínculo febril con el fútbol, hinchas de Boca y fanáticos de Juan Román Riquelme: se chicanean, se desafían, improvisan un mini desafío de tiros libres con el fotógrafo como arquero. No pueden dejar de ser lo que son: “Facu, metí los tres y vos sólo uno, ya te empecé a ganar”. “Vos metelos ahora, “Choni”, que yo me los guardo para la final”. Es una forma de Parodi-ar la final que hoy los tendrá a un lado y otro de una copa que espera por el soberano del campeonato.
Fotos para la nota, fotos con algunos trabajadores del Club Alumni, fotos con algún familiar (que incluso los acompañan durante la nota) y después la nota con este matutino. Uno sentado junto al otro, como en la vida.
–¿Cuántas finales tienen cada uno?
–FP: Yo estuve en tres en 2004, que le ganamos a Alumni con Athletic; 2006 otras tres, que serían dos del campeonato chico y dos de final del año, así que en realidad son cuatro; después perdimos con Lulú, cuando falleció, jugamos otras dos que nos ganó Cemento; 2013, las dos del campeonato chico que ganamos frente a Chaca y las dos que perdimos de fin de año; las dos que jugué con Piazza el año pasado y ahora otras dos más. Cuento los partidos de cada instancia.
–AP: Yo tengo que sacarle las de 2004 tuyas, las de 2006 también, ¿cuántas son esas?
–FP: Son 8 menos…Tenés las que jugaste con Piazza y perdiste.
–AP: Ah, sí, bueno…creo que tengo 12 finales.
–A partir de esas cifras les pregunto: ¿Qué tiene de especial volver a participar de algo que ya hicieron 18 y 12 veces?
–FP: En lo que a mí respecta es especial porque por primera vez juego una final con la camiseta de Alumni, contra mi hermano. Eso es la primera vez que me pasa. Después, lo de la experiencia que me decís vos, eso juega a favor; uno asimila mejor el partido en sí, maneja lo que es la ansiedad, todo lo que es sentimental. Pero el hambre de gloria lo mantengo intacto, como en la primera final que jugué, como en la quinta, como en la décima. Me agarra en una edad bárbara, maduro.
–AP: Como dice Facu, nunca se pierde el hambre. Cada vez que empieza un campeonato, lo que querés es llegar a la final. Y cuando termina y lográs el campeonato, o a veces no (son cosas del fútbol), lo que te proponés es salir campeón o revancharla otra vez. Cada final que uno llega, te dan ganas de seguir jugando.
–Facundo, Alumni ganó su último título dos años y medio atrás y la última que disputó, justamente la perdió con Piazza. ¿Ese contexto de qué manera te influye?
–FP: Es la primera temporada que estoy con los chicos. Sin duda ellos tienen una sed de revancha de lo que fue el año pasado, una final muy ajustada. Pero al plantel lo noto bien, sin presiones, porque más allá que Alumni lleva dos años sin salir campeón, el club tiene 25 campeonatos. Entonces, todos los chicos que comparten el plantel conmigo han sido campeones más de una vez. Alumni está tranquilo.
–Hablando de contextos, el de Piazza, “Choni”, se aprecia muy almibarado. Es el bicampeón de la liga, vuelve a ser finalista y está a punto de jugar un nuevo Federal C.
–AP: Pude jugar dos finales y ganarlas. Los chicos han jugado más todavía. El hambre de querer quedar en la historia del club, de salir tricampeón con la camiseta de Piazza, que nunca lo pudo lograr, está expectante. Pero tranquilos, con la mente en los entrenamientos, disfrutando de la semana, que es una semana muy alegre.
–Si seguimos caprichosamente determinados parámetros, por ejemplo partidos ganados y goles convertidos, pareciera que el parate luego de la fase inicial le cayó mejor a Alumni que a Piazza. ¿Están de acuerdo con esa apreciación?
–FP: Es relativo eso. El parate no favoreció a ninguno de los dos equipos, a ninguno le gusta estar parados. Si bien nosotros metimos muchos amistosos, eso nos dio más rodaje. Pero el tema de que creo que Alumni más beneficiado es relativo…
–Me refería a fortaleza futbolística traducida en algunas cifras
–FP: Sí, es elocuente que, después del parate, Alumni elevó el rendimiento. Pero también se debe a que en la etapa clasificatoria, al saber que están todos clasificados, uno especula, se relaja un poco…ha sido un torneo muy particular. Y fijate que de esa etapa clasificatoria sale Sarmiento como uno de los peores clasificados, ¡Sarmiento!, que fue el último finalista y que si lo mirás por nombres tiene un equipazo. Eso hizo que Piazza tenga que ir a pelearla a Tapalqué, luego pelearla acá y que se opacara un poco el rendimiento de Piazza. Pero fue por el rival que le tocó. Nosotros tuvimos una parada difícil en Boca, donde el equipo respondió, y ya en la revancha el equipo demostró todo el fútbol que tenía.
–AP: Para mí, el parate no nos benefició de ninguna manera. No hicimos la cantidad de amistosos que sí hizo Alumni, nosotros sólo hicimos dos. Capaz que es como dice Facu: al jugar con Sarmiento, un equipo duro que había clasificado último y que después había ganado el clásico, hizo que se opacara un poco la actuación de Piazza en el campeonato. Con San José también se dio un partido muy duro, trabado, y recién en la revancha pudimos mostrar y levantar el nivel que veníamos trayendo antes.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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