3 de octubre de 2012
ENFOQUE
Con el afán de continuar con la difusión de diferentes actividades y resultados que se desarrollan en el ámbito de la Facultad de Agronomía, continuamos con esta serie de divulgación basada en un texto que oportunamente fue elaborado por distintos docentes de la institución; el mismo se denomina ?Bases agroambientales para un desarrollo sustentable del Partido de Azul?. Esta segunda entrega es continuidad de la anterior, en la cual se abordaron diferentes aspectos generales de los ambientes acuáticos locales. El libro, incluyendo las citas bibliográficas que aquí no se publican, se halla disponible en forma gratuita en la web de la Facultad. En esta oportunidad se presentan los servicios ambientales de sistemas acuáticos y comenzamos con la descripción de nuestro Arroyo del Azul.
Imagen del arroyo donde se observan lirios y senecios como parte de la vegetación riparia.
Escriben: Fabián Grosman y Cristina Merlos
Los servicios ambientales son aquellos beneficios muchas veces intangibles generados por la Naturaleza necesarios para el desarrollo o supervivencia de los sistemas naturales y sociales. Existe un marcado desconocimiento y desvalorización hacia los mismos por parte de la Sociedad en su conjunto, dado por una postura antropocéntrica de poder y dominancia del planeta. Pero hasta en algo tan básico como el aire que se respira la humanidad depende del resto de los seres vivos del planeta.
Servicios ambientales
El concepto de funciones o servicios ambientales es relativamente nuevo y se corresponde con una creciente valoración de los costos de los impactos que la actividad humana tiene en la Naturaleza, identificándose los siguiente: Regulación de gases atmosféricos, regulación climática, especialmente de los gases que producen efecto invernadero, protección contra desastres ambientales, por ejemplo control de inundaciones, tormentas, ciclones por la presencia de vegetación, provisión de agua a través de su retención y almacenamiento, control de la erosión, prevención de la pérdida de suelo por el viento, agua e escorrentía; formación de suelo, por medio de la acumulación de material orgánico, ciclo de nutrientes, incluyendo fijación de nitrógeno y otros químicos importantes, tratamiento de desechos, control de la contaminación, polinización, provisión de polinizadores para favorecer la reproducción de poblaciones de plantas, control biológico, usando los enemigos naturales de pestes, producción de alimentos, por ejemplo animales de caza, pesca, materia prima para obtener fibras, combustibles, recursos genéticos para obtener nuevas medicinas, cosméticos, semillas; recreación, sobre todo con fines de ecoturismo, captura de agua (incluye la infiltración al manto freático y acuíferos).
Surge del párrafo anterior que los ambientes acuáticos de la región contribuyen en varios de los servicios ecológicos mencionados. La tecnificación y la expansión del agro y el aumento de la producción de desechos de distinto origen generan un impacto negativo sobre la calidad ambiental en perjuicio de usos actuales o potenciales.
Una de las "funciones sociales" que suelen cumplir los cuerpos de agua cercanos a asentamientos urbanos, es actuar como receptores de efluentes industriales, pluviales o cloacales y proveer agua para diversos usos. Cuando la calidad del efluente no es la óptima, perjudica al sistema en general.

Vertido del efluente de la planta de tratamiento de líquidos cloacales en el Arroyo del Azul.
Descripción general del Arroyo del Azul
Los nombres con que los pueblos originarios denominaban a los cursos de agua, en algunos casos se han respetado (Arroyos Tapalquén, Chapaleufú, Langueyú), y en otros se ha impuesto uno nuevo. El curso de agua conocido actualmente como Arroyo del Azul (a veces directamente Arroyo Azul), en el pasado histórico era reconocido como Callvú Leuvú, cuya etimología para algunos sería la traducción de ?aguas azules? en idioma mapuche; en ese sentido, está demás decir que no es el color que predomina en el ambiente; ante ello se ha aludido a la presencia de la borraja morada, cuyas flores podrían crecer en sus márgenes y darían ese tinte añil al agua, pero esta especie no es parte de la flora local autóctona sino que se ha naturalizado. Por lo tanto no queda dilucidada la razón de su nomenclatura.
Asimismo, en su tramo final toma el nombre de Arroyo Gualicho, por lo cual habría que indagar si esta doble manera de llamarlo fue adrede o simplemente por no relacionar quienes lo designaron en el pasado, el curso de agua en uno y otro sitio.
Si bien es posible hallar estudios o series de datos puntuales realizados en el pasado, desde el punto de vista académico existe un punto de inflexión que coincide por un lado con los años siguientes a la inundación extraordinaria del año 1980 y por otro la creación y consolidación de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, principalmente a través de dos de sus dependencias con sede en Azul, la Facultad de Agronomía y el Instituto de Hidrología de Llanuras.
La cuenca
A partir de tesis de grado y posgrado, resultados de proyectos de investigación o servicios demandados, es posible en la actualidad conocer distintos aspectos asociados a su cuenca.
El trabajo de Sala y otros establece las bases del análisis del enfoque hidrológico de la cuenca del Arroyo del Azul; diferencia 3 sectores: superior, delimitado por las serranías antes del ingreso del Arroyo Videla; intermedio, hasta Azul, e inferior aguas abajo de la ciudad. El régimen hídrico es estacional, con mayores caudales en primavera pese a que los meses de mayores lluvias ocurren entre octubre y marzo. No incluye en la cuenca a Arroyo La Corina ni Arroyo Cortaderas. El trabajo es complementado en 1995 por otros autores, quienes suman ambos cuerpos de agua que también poseen un sentido paralelo al Arroyo del Azul, y ante situaciones extraordinarias pueden desbordar hacia el mismo. En ese contexto, el denominado Cañadón de Gutiérrez también aporta agua en situaciones particulares, así como registros de ingresos en el margen izquierdo desde la zona de La Colorada, al sudoeste de la ciudad.
Se completa la primera aproximación desde el punto de vista geomorfológico del Arroyo del Azul, identificando las unidades presentes y definiendo el tramo de cuenca superior hasta el punto proximal del área con respecto al abanico aluvional.
El Arroyo del Azul, en sus sectores preurbano y urbano, presenta agua con menos sales disueltas, más oxígeno y mayor transparencia. ARCHIVO/EL TIEMPO
El recorrido
González Castelain y otros realizan un abordaje ambiental del Arroyo del Azul, y determinan en base a ello 3 sectores claramente diferenciables: preurbano, urbano y posturbano. Ello se fundamenta en que se origina en una zona serrana al Sur del partido, en las cercanías de Chillar. En su recorrido atraviesa un área de pendiente media, baja densidad poblacional y de actividad agrícola. Recibe como afluente al Arroyo Videla, su principal tributario, y al Arroyo Santa Catalina, ambos sobre el margen derecho. Paulatinamente el paisaje se torna llano, con poco relieve. Aproximadamente a 60 kilómetros de sus nacientes, llega a una zona urbanizada, la ciudad de Azul, la cual surca de sur a norte. En este sector se han realizado obras de ensanchamiento, a fin de aumentar la capacidad de transporte de agua y disminuir los riesgos de inundación urbana. En el mismo sentido se han extraído diferentes endicamientos construidos en el pasado con fines estético-paisajístico, que existían en el camping municipal, el balneario, el parque y sobre la calle Belgrano. Con el mismo fin, se retiraron dos puentes y una isla en el sector de la costanera.
Aguas abajo de la ciudad, el arroyo recorre aproximadamente 100 kilómetros por una zona de escaso relieve y baja pendiente regional; por ensanchamiento de su propio cauce se forman lagunas; la actividad agro-ganadera predomina, con baja densidad poblacional, hasta llegar al canal 11 en el Partido de Las Flores, drenando desde allí sus aguas a la Bahía de Samborombón.
Características ambientales
Las características ambientales y las condiciones de uso a que se somete el arroyo a lo largo de su recorrido, permite discriminar los tres grandes tramos considerados en donde difieren el estado natural del curso de agua, el tipo y la presión de uso, y los riesgos ecológicos y ambientales derivados de ellos.
La zona urbana es el principal tramo donde las actividades humanas impactan en las cualidades, y a su vez es donde el contacto con los pobladores es más frecuente y directo. Si bien existe una integridad funcional del arroyo como un continuo de los procesos que en él se desarrollan, la ausencia de actividad industrial y de concentraciones poblaciones en los tramos pre y posturbanos, reduce las posibilidades de afectación del recurso.
Los cursos de agua corrientes presentan como característica correderas y pozones, en base a la morfología del cauce, los cuales es factible de observar en diferentes sectores del Arroyo del Azul. Los mismos definen condiciones ecológicas diferenciales que se traduce en una disposición espacial de los seres vivos.
Calidades del agua
Existen modelos ecológicos sobre funcionamiento de ríos por ejemplo sobre la continuidad o gradiente del curso de agua, y la dinámica de las variables durante el recorrido; en casos de sistemas que presentan riadas o caudal intermitente no se ha elaborado aún una explicación certera y en los arroyos de llanura la situación es semejante.
Con datos físico-químicos registrados en la década del 90 se obtuvo la siguiente caracterización de Arroyo del Azul, en sus diferentes sectores: preurbano y urbano, agua con menos sales disueltas, más oxígeno y mayor transparencia; aguas abajo de la ciudad de Azul hasta estación Pereda (aproximadamente 10 km), se halla afectado por los efluentes urbanos por lo que disminuye el Oxígeno, aumenta la cantidad de nutrientes y la concentración bacteriana. Desde allí hasta el puente cercano a Cacharí, un sector de transición donde aumenta la turbidez y el material sólido en suspensión y se recuperan los valores de Oxígeno, nutrientes y carga microbiana. Por último diferencia el tramo hasta la desembocadura en el Canal 11 donde se incrementa la salinidad y la turbidez. En parte se reproducen las variaciones naturales de la cuenca, con influencia de las actividades urbanas.
Desde el punto de vista de la estructura y funcionamiento del ecosistema, la vegetación cumple un rol fundamental, tanto la riparia conformada por el arbolado ribereño, como las sumergidas y emergentes litorales.
Este tema, así como los usos y sus efectos desde la mirada ecológica, los desarrollaremos en la siguiente entrega.
Con la impronta de su experiencia en la psicología y el trabajo con equinos, la escritora presenta una nueva obra orientada a la infancia que invita a explorar el universo de los sentimientos. La cita será en un entorno natural único, ideal para conectar con las historias y sus protagonistas.
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