15 de diciembre de 2016
Existen personas que por su actividad están casi permanentemente viendo y sufriendo las necesidades de la gente, y en especial de los niños. ¿Qué madre puede permanecer impávida frente a un niño que pide comida? La realidad social muestra que aparecen. Pero están las otras, las que son solidarias, que apoyan y luchan para que no exista hambre en los niños. Y dan todo lo que pueden dar, pero saben que a muchos chicos les tienen que decir que no pueden hacerlo, sintiendo impotencia y amargura.
Una docente azuleña, que se desempeñó como maestra, directora e inspectora en escuelas primarias del Partido de Azul se acogió a los beneficios de la jubilación. El 19 de setiembre de 2015 compró su casa. De inmediato se acercaron los chicos del barrio pidiéndole un vaso de agua y le preguntaron cuándo iba a abrir el comedor.
Esta actitud de los pequeños fue para ella una señal del cielo porque es creyente y cristiana. Pensó que Dios es uno para todos y que, una manera de devolverle a Él la bendición que alcanzó para acceder a su casa propia era abriendo un merendero.
En el garaje de su domicilio, sito en la calle Rauch entre las calles 3 y 4, comenzó con 10 chicos y ahora tiene 50. La ayuda sus hijas y familiares porque todos tienen vocación de servicio, de dar una mano a los demás y por eso se pueden hacer de un tiempo para ayudar.
Ese lugar fue bautizado como “Pan del cielo”, y funciona de lunes a viernes donde una cantidad de niños va a tomar la merienda, que se refuerza los días sábado. Además se les brinda contención afectiva y los acompañan en la realización de actividades de educación física. Los chicos reciben amor.
Con los más grandes se está trabajando en el desarrollo de una huerta. Los alimentos que de esa iniciativa surjan podrán ser destinados al consumo de los niños que asisten al merendero.
Hay chicos que viven a más de 15 cuadras del lugar y los van a buscar.
En un principio entre las mujeres del barrio ponían plata y compraban los alimentos, hasta que se fueron abriendo puertas. Dijo esta docente: los que creemos, justamente los creyentes, cuando las cosas vienen de Dios, se van abriendo puertas.
El pueblo de Azul es muy solidario y la gente ayuda a quien lo necesita. Por eso se está recibiendo donaciones de distintas agrupaciones. Lo que más se necesita son calzado porque la ropa no tanto, ya que siempre se reciben donaciones.
Generalmente van chicos de familias carenciadas. Algunas ni siquiera tienen agua potable o el baño lo tienen afuera. Por eso es necesario que tengan su propio sanitario para mejorar su calidad de vida.
En Facebook se pudieron ver frases como estas: sos una gran mujer, con un corazón enorme. Dios te ayuda porque tenés un corazón enorme, solidario con los que más necesitan. Una genia. Que grande mi maestra. Genia de todas las genias. Gracias por lo que haces.
Eso está dirigido a Verónica Crisafulli, pero también se puede dirigir a muchas mujeres y hombres azuleños que en instituciones o en forma individual están realizando una tarea silenciosa, esforzada, con el objetivo de que los chicos no pasen hambre y que puedan tener una mejor calidad de vida.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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