20 de septiembre de 2015
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Un proceso electoral teñido de sospechas de corrupción, clientelismo y un sistema arcaico que debe cambiarse. Ningún candidato, nacional, provincial o local enamora a la ciudadanía. Azul, luego de la fracasada experiencia inzista, necesita reconstruir un nuevo paradigma de ciudad.
Escribe: Carlos Comparato - (comparatoc@yahoo.com.ar)
El proceso electoral argentino no huele, precisamente, a un perfume de azahares que sublime la imaginación. Por el contrario, todo está teñido de aromas percudidos por la corrupción, la sospecha, sin candidatos que enamoren, con un sistema de votación vetusto que sirve para cualquier triquiñuela, con discursos maniqueos y la utilización de los grupos sociales más vulnerables.
En nombre de la democracia se han hecho y se hacen tropelías que el ojo del Gran Hermano del poder va administrando en dosis, de acuerdo a las circunstancias. De la transversalidad y la superación de la partidocracia tradicional como se intentó instalar luego de la crisis de principio de siglo, todo se trastocó en frentes menguados de ideología y la construcción del formidable aparato del kirchnerismo cobijado en el cosmos del peronismo. De esa idea primigenia de Néstor Kirchner de superar al “pejotismo” tradicional y abrir los canales para un nuevo movimiento social tentando a dirigentes de distintas vertientes de pensamiento, el resultado, al final del camino, se llama Daniel Scioli, el heredero blanco del progresismo, un “revolucionario” al decir del presidente boliviano Evo Morales, sin chequear en su pasado.
Más aún, hoy el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se abraza a los caudillos feudales conservadores del norte argentino, el peor rostro de la miseria política que se arrastra desde siempre. Lo de Tucumán es patético por lo que representa, porque allí no hay buenos, por encima de personajes impresentables como el gobernador Alperovich, su esposa Rojkes (con su pensamiento retrógrado). Forman parte de la larga lista de los Saadi en Catamarca, los Juárez de Santiago del Estero y sus sucesores Zamora y señora de origen radical, Insfran en Formosa, Capitanich en Chaco, el radical Colombi en Corrientes.
Política, mansedumbre y épica
Esa construcción sólo se puede hacer, y se mantiene en el tiempo, con la sumisión de los sectores sociales más pobres a lo que dicta una pequeña oligarquía y la plasticidad de las clases medias que se van moldeando a sus propios privilegios.
¿El kirchnerismo construyó un nuevo paradigma del Estado? Sí, claro. Hay una presencia del mismo muy fuerte en la economía y en el más recóndito lugar que uno imagine. El dilema hoy es cómo sigue, cómo será la próxima etapa sin un apellido Kirchner gobernando y evitar los típicos derrapes argentos de la frustración. Cómo se sostiene la épica del relato con un Scioli presidente.
Hay una tentación a la tragedia en este país. Quizá por sus orígenes inmigrantes o la melancolía del arrabal tanguero como un estigma. Es verdad, que muchos votarán al actual gobernador y candidato del Frente para la Victoria con un broche en la nariz (ni hablar si nos referimos a Aníbal Fernández). Enfrente está Mauricio Macri que comparte el glamour de Scioli o el mismísimo Sergio Massa. Si se los toma fuera de sus respectivos entornos nunca hubo candidatos tan parecidos.
¿De este menú, qué elegirá la sociedad? Hoy la tendencia indica que Scioli gana en primera vuelta y Aníbal Fernández, aunque cueste creerlo, ocupará la casa de gobierno en La Plata. Es ese raro privilegio que tiene el peronismo de ir reciclándose a sí mismo. Fue con Carlos Menem (el alter ego de Scioli), Eduardo Duhalde, el matrimonio Kirchner. No hay culpa, no hay pesares, no importa la corrupción. Una denuncia volteó al candidato del macrismo en la provincia: Fernando Niembro. En el kirchnerismo hay para hacer dulce con esa cuestión desde la Presidenta para abajo, pero salen indemnes porque la sociedad les es más permisiva.
Inza, ¿la peor gestión?
En Azul se vota con este tramado y cuatro candidatos a intendente que tampoco enamoran al electorado. Esta ciudad está procesando el fin de una traumática gestión encabezada por José Inza que, seguramente, quedará como la peor de estos 32 años de democracia. Ahora sí se está viviendo el final de un ciclo político que tendría que haberse dado hace cuatro años.
Se palpa en los vecinos, en cierta desazón sobre el futuro, la ausencia de expectativas, la escasez de referentes, la destrucción de la idea de lo público, el vacío de poder.
El nuevo Jefe Comunal, el que sea, tendrá que reinventar una nueva mística social que nos saque de este pozo y solo no lo podrá hacer ya que se hace imprescindible reconstituir el tejido político, que el Concejo Deliberante vuelva a ocupar el lugar de representación y no el aquelarre que es hoy.
Retazos del desmadre
Un ejemplo del desmadre de los retazos que van quedando del llamado “inzismo”: la expulsión del bloque oficialista del FpV de la edil Estela Cerone. Si bien hace tiempo sostiene una crítica visión y en la interna kirchnerista estuvo apoyando una lista que enfrentó a la del Intendente, las aguas se desbordaron luego de lo sucedido en la pasada sesión del Concejo Deliberante en la que fustigó a la actual conducción del área de Cultura. Además, renunció a la comisión de Presupuesto cuya consecuencia es que el oficialismo se quedó sin firma para emitir un dictamen que apruebe el presupuesto 2015. Tendrán que resolverlo entre los dos concejales que quedaron: Rodolfo Rancez y Omar Seoane, ninguno afecto al mundo de los números. Esta es otra muestra patética de la realidad que atraviesa esta administración. Finalizando setiembre aún no se tiene el presupuesto 2015, que, a esta altura y cómo están los números en rojo, se trata sólo de papel dibujado. El Concejo Deliberante tampoco es ajeno a esto.
Resta poco más de un mes para volver a votar y la responsabilidad de los cuatro postulantes a intendente se agiganta. Esta sociedad no soporta más frustraciones a no ser que quiera seguir despeñándose en el precipicio de la decadencia.
A la Presidencia del legislativo local se elevó un informe por parte de la concejal representante del Concejo Deliberante en el EMTUR (Ente Mixto de Turismo). La edil Natalia Colomé, de esa manera, dio cumplimiento a lo establecido en la Ordenanza N° 5286 del 2026.
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