21 de noviembre de 2017
Atilio Taborda, en su condición de integrante de las Fuerzas Armadas retirado y ex combatiente de Malvinas, y experimentado docente, sostiene que la presencia del sumergible en la zona donde se perdió contacto con la tripulación no es casual ni fortuita.
Taborda, ex combatiente de la guerra de Malvinas y profesor y docente, dijo que el submarino “San Juan” tenía al momento de su desaparición la función de registrar la presencia de los pesqueros ilegales.
Atilio Taborda formó parte de las Fuerzas Armadas. De hecho, en tal condición participó del conflicto bélico de las Islas Malvinas. Eso, sumado a su experiencia como docente y sus aptitudes de avezado lector, lo convierten en un analista de la geopolítica internacional. Aún sin haber ingresado nunca en un submarino, Taborda aceptó una entrevista con EL TIEMPO para conversar algunos aspectos que hacen a la búsqueda contrarreloj del submarino “San Juan”, del que nada se sabe desde que se perdió contacto, el miércoles de la semana pasada.
“He navegado en todos los barcos de la Armada pero nunca se me dio por ir a un submarino. Me daba la sensación con que ya sabía con qué me iba a encontrar: algo muy ‘apretado’. Estoy siguiendo muy de cerca todo lo que es el operativo. Ese espíritu de cuerpo que anima a los hombres de la fuerza está alimentado por estas cosas; estamos pendientes de lo que le pasa al que esté en el frente de combate. Aunque la ciudadanía no lo crea, esta gente (por la tripulación del ‘San Juan’) está en el frente de combate”, afirmó.
“El lugar donde se los está buscando –explicó- está en el borde de las 200 millas de la plataforma continental y de la Zona Económica Exclusiva. Sobre esas 200 millas submarinas, Argentina tiene una responsabilidad de acuerdo con la Convención de los Derechos del Mar, convención que está inconclusa porque hay aspectos que no han sido tratados aunque está incorporada como ley de la Nación. Argentina tiene responsabilidad en la exploración, explotación y administración de los recursos ictícolas y lo que subyace (recursos fósiles: petróleo y gas) y polímeros (bolas de metal). Allí se ubica una serie de flotas de distintos destinos (chinas, vietnamitas, españolas) que depredan la zona. Los españoles, por ejemplo, vienen por el calamar para alimentar al atún rojo del mediterráneo”.
La imagen satelital a la que hace referencia Atilio Taborda muestra la presencia de numerosas flotas pesqueras en torno del recorrido que hizo el submarino y donde se tuvo el último contacto con la tripulación.
Al tiempo que observaba la imagen satelital que publicó en su muro de Facebook, y aun cuando la foto en cuestión no haya sido tomada recientemente, el entrevistado aseguró que lo que allí se observa forma parte de la “cotideaneidad” en las aguas jurisdiccionales.
“Cuando en los años 2001 o 2002 denuncié la presencia de los buques factorías, a los pocos días viajó en un avión el entonces ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Antonio Berhongaray a ver las flotas que trabajaban durante la noche. Parecen ciudades flotantes y la mayoría son buques poteros, pero están los otros que son factoría. Los ingleses no vinieron acá porque sí. Vinieron por la proyección de las 200 millas y se apropiaron de la zona donde desovan muchas especies”, dijo para dar paso a lo que asoma como algo más que una mera hipótesis.
“Aparte de aprovechar el adiestramiento del personal, (la tripulación del submarino extraviado) usa el tiempo para obtener información de primera mano de los barcos que están pescando. Se pueden obtener fotografías a través del periscopio y básicamente los nombres de las empresas que operan. Esta situación amerita que la comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Cámara de Diputados se reúna urgente y resuelva esta situación. Hay que caerle con todo el peso de la ley a estas empresas y así evitar poner en riesgo al personal de la Armada que trabaja con recursos muy escasos; se sacan a navegar a embarcaciones que no están en condiciones”, manifestó Taborda.
Advirtió que “lo que las Fuerzas Armadas tienen que hacer es torpedear los barcos factorías, que son buques inmensos con mucha gente trabajando. Son barcos ilegales que no tienen límites en lo que se refiere a lo ilegal. La droga va y viene por ahí, así como todos los recursos de la pesca. Los barcos factorías le compran a los barcos poteros con una modalidad similar a una feria. Así se llevan especies que ni siquiera consumimos en Argentina”.
La cuestión de la profundidad
Hasta 200 metros de profundidad. Eso es, a criterio de Atilio Taborda, la profundidad máxima a la cual puede encontrarse el submarino “San Juan”.
“La pesca se da hasta donde llega la luz, que es la que genera vida. Se calcula que la luz del sol puede penetrar hasta 200 metros de profundidad. De ahí la presencia masiva de los buques pesqueros”, acotó.
“La tripulación tiene oxígeno para una semana (se cumple mañana) y un poco más; y pueden llegar a fabricar más. Es muy probable que esta situación de la tormenta los haya obligado a irse a las profundidades. Lo que es raro es que no hayan mandado ningún tipo de señal como las boyas que emiten a los satélites. Podrían haber mandado bengalas. Tal vez están esperando que pase este temporal, que le quita visibilidad y la posibilidad de ir a superficie”.
Indicó que, a bordo del submarino, la tripulación “tiene muchas formas de supervivencia”.
“Comida no les va a faltar. Es muy probable que estén sin baterías y para poder navegar tienen que estar cerca de la superficie, de manera tal de soltar un snorkel que haga andar los motores diesel para hacer la combustión”, agregó.
La gravedad de la emergencia
A párrafo seguido, Taborda admitió que “la emergencia está tomando cierta gravedad porque han acudido en ayuda naciones que disponen de otras tecnologías”.
“Ahora –por ayer- están estudiando la firma de unos ruidos que se han escuchado. Esos ruidos se someten a un software y se determina qué origen tienen”, señaló, para insistir en el objetivo que tenía la presencia del sumergible en el lugar donde se perdió el contacto.
“Si mandaron el submarino es porque tienen la certeza de que están depredando nuestra Zona Económica Exclusiva. Básicamente el conflicto está planteado ahí pero la Armada ni la Prefectura cuentan con los elementos necesarios para librar esa batalla”, mencionó.
El acuerdo al que hizo referencia Taborda se firmó entre Gran Bretaña y Argentina, en el año 1990, durante la presidencia de Carlos Menem.
“Aparentemente la firma del tratado tenía otros motivos. Menem se quería presentar con Zulema de primera dama y hacer amistad con los ingleses. Creo que por respeto a los que murieron en la Guerra de Malvinas, no podemos hacer amistad con los ingleses que desde hace 200 años y un poco más se quieren quedar no sólo con las islas Malvinas sino con el territorio argentino. En aquel momento se acordó que al sur del paralelo 42 la responsabilidad marítima iba a ser pura y exclusivamente de Gran Bretaña. Estas situaciones se fueron revirtiendo pero el Congreso tiene que revisar ese tratado porque se cometió un grave error al entregar soberanía. Y entregar soberanía significa entregar recursos que nos corresponden”, detalló.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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