CUPO LABORAL TRAVESTI Y TRANS

CUPO LABORAL TRAVESTI Y TRANS

¿Por qué debe haber un cupo laboral para personas travestis y trans?

El pasado Martes 7 de Julio se aprobó por unanimidad en el Concejo Deliberante de Azul una Ordenanza que viene a adherir localmente y solicitar el cumplimiento del Cupo Laboral Travesti/Trans en nuestro Partido, dando cierre a la lucha que desde hace años viene dando la colectiva Asociación Diversidades de Azul y la activista Trans Victoria Alonso, quien lidera los reclamos sobre todo luego del fallecimiento de Silvina Lucero ocurrido en 2019.

10 de julio de 2020

Por Moira Goldenhörn (*)

A nivel local fue siempre de difícil comprensión empática la realidad concreta de un sector de la población que está sometido a todo tipo de violencias sociales: exclusión familiar, deserción escolar, captación por redes de trata y proxenetismo desde temprana edad, inexistencia de proyecto de vida autónomo por lo que la prostitución aparece como un único destino, y para ello, las intervenciones corporales para satisfacer el imaginario del consumidor de sexo pago, del prostituyente, de quien puede someterlas de cualquier manera "porque paga".

Así las cosas, también resulta bastante difícil de comprender para sociedades fuertemente conservadoras de las apariencias, indivdualistas y elitistas que justifican ese orden social en la meritocracia -y que además son quienes lo imponen y defienden- la existencia de la diversidad, y de las identidades travestis y trans como expresión de la misma en un orden sexo-genérico.

En una sociedad donde la irrupción de la "e" o la "x" en el lenguaje aparece como un acto de rebeldía disruptiva, la identidad travesti rompe todos los parámetros de moralidad. Porque esa "e" o es "x" irrumpen sin permiso ni autorización de la Madre Academia Regia que continúa colonizando las lenguas americanas; y que por ende merece el reproche público, la sanción social y la catalogación de quien escribe como brutx, ignorante, que no sabe hablar, que debe aprender a escribir, forzando la interpretación obvia de un texto al fingir que no se entiende lo que claramente expresa el lenguaje y el metalenguaje allí expresado, la diversidad como norma. Igual que lxs travestis, su vida misma es testimonio de la diversidad.

Y es que cuando hablamos de diversidad no hablamos solamente, y como tanto agrado trae al capitalismo, de diversidades sexuales y de géneros. Hablamos también de diversidad de de clases sociales, de razas (si cabe la expresión), de nivel educativo, de nacionalidades, de nacidxs y migrantes, de diversidad etaria. La diversidad, cuando nos llega de la mano de la interseccionalidad, aparece patente en personas como Lohana Berkins, que interpela el binarismo reividicándose no sólo orgullosamente travesti sino también orgullosamente sudaca, villera y socialista, bien lejos del estereotipo de la travesti hipersexualizada para el disfrute masculino; o Mariela Muñoz que irrumpe con su condición de travesti defensora de niños y niñas para romper el estereotipo de "la" maternidad.

Insisto con el uso de la "e" y la "x" en el lenguaje porque con su disrupción nos trae todo el arco de "desórdenes" sociales que adecuadamente se esconden en "las normas" y "los reglamentos", en esa misma "falta de adhesión" a numerosas leyes nacionales que por sí son de aplicación en todo el país y provinciales, en todos los municipios. Digamos claro que nunca hubo ninguna prohibición de contratar personas travestis y trans para ningún lugar, ni dependencias públicas ni empresas privadas, y que sin embargo, no son contratadas. Porque por portar "una vestimenta inadecuada" vista desde una pretendida superioridad moral, se niegan derechos; al igual que cuando se porta una corporalidad, un color de piel o una dirección en el DNI inesperadxs para el puesto laboral requerido. Todo eso se esconde detrás de la norma social de la "buena presencia": hay que ser mujer u hombre, claramente mujer u hombre: blanco de piel, delgadx, la sonrisa intacta, vivir el en centro y tener referencias de "buenas familias". Y, por supuesto, para las mujeres no pensar mucho porque nos volvemos rápidamente malas influencias, "adoctrinadoras", tremendo peligro para el ámbito de la educación.

Resulta particularmente necesario visibilizar en este hito de la lucha que finalmente se concreta en nuestro Partido de Azul, la condición de travesti de Lohana Berkins, quien desde siempre defendió la identidad travesti sin querer ser ni parecer mujer, revolucionando el binarismo que también quedó patente en la ley de identidad de género que reduce la identidad a la autopercepción, desconociendo el entramado histórico y material que nos constituye como personas.

Desde una epistemología trava que muchxs queremos visibilizar, Lohana Berkins, Diana Sacayán y ahora Florencia Guimaraes García, transmiten con su vida, con su historia, un modo de ser en el mundo, de ser histórico, de ser político, dejando traza concreta y materialmente palpable de lucha comunitaria: la identidad travesti es revolución, es lucha, es posicionamiento político basado en la realidad situada: material, concreta, biológica, cultural e histórica. Y es desde allí que desde el Derecho nos paramos para exigir desde hace años el cupo laboral travesti y trans, pero también para exigir el castigo diferenciado de los travesticidios como crímenes de odio y para plantear desde el Derecho de las Familias daños y perjuicios para las travestis que soportaron años de ser escondidas por quien fuera su pareja hasta que las descarta en la clandestinidad; porque es el correlato jurídico de la lucha en las calles. Así exigimos la visibilización de las feminidades travestis y trans como parte existente de la sociedad, merecedoras de los mismos derechos y políticas de equidad diferenciadas basadas en la realidad material y objetiva de su condición de persona travesti o trans, no sólo en su autopercepción discursiva, sino también en la alterpercepción que las sociedades conservadoras hacen de ellas para invisibilizarlas y someterlas; o bien, que el patriarcapitalismo hace para vender todo tipo de elementos para su "adecuación" a los estereotipos hegemónicos del género identitario.

El cupo laboral travesti y trans es sólo el comienzo de la inclusión real de las perosnas travestis y trans en los cupos educativos, de políticas de salud, de vivienda, de expresiones culturales , de representatividad política y de todos los derechos que les son negados concretamente por las relaciones de poder que distribuyen la capacidad de ejercer esos derechos en la sociedad, o que les invisibilizan por pretender que están incluidxs en los cupos femeninos.

Es por ello que una vez más propongo que cada vez que se vea escrita una "e" o una "x" "donde no debería estar", pensemos en todas esas identidades colectivas que no están presentes en el imaginario de "el hombre" o "la mujer", "la humanidad" o "los hombres" irumpiendo para llegar a donde deberían estar. Porque, honestamente, ¿de qué color son las personas que imaginamos al enunciar esas palabras? ¿de qué corporalidad, tamaño, genitalidad, color de cabello, ropa? ¿qué idioma hablan? ¿qué gestos y palabras usan para expresarse? ¿nos olvidamos que en la escuela nos enseñaron de qué color es "el" color piel, único como "talle único" es alguna ropa?

Entonces, de la mano del testimonio de lucha de activistas como Lohana y Diana, y actualmente como Florencia Guimaraes García y nuestra querida Victoria Alonso, vayamos siendo capaces de entender la vida misma como diversa, en la enorme diversidad de la red de la vida como nos enseñan lxs maestrxs originarixs, recordando que esta diversidad sexo-genérica no es la única y que también necesitamos políticas de inclusión para las personas de los pueblos originarios, afrodescendientes, quienes son discriminadas por habitar barrios periféricos, y las mujeres... mujeres cis...que pese a ser casi la mitad de la población, seguimos peleando aún cupos de equidad, porque lamentablemente, el paso que aún estamos distantes a dar es entender la diversidad en equidad.

(*) Abogada Feminista

Docente-Investigadora

PG en Cultura y Comunicación

Maestranda en Cs.Sociales y Humanidades

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