"JUANJO" GIAMMÁTOLO

"JUANJO" GIAMMÁTOLO

El corazón del Hospital: retrato de un personaje amado

El enfermero, jubilado en el año 2019, dialogó con EL TIEMPO sobre sus tres décadas en el centro de salud y los buenos recuerdos. Aunque también se refirió a su paso por la comparsa de su hijo Brian, "Bailá Zambá" y algunas otras. En tanto advirtió sobre su mal estado anímico y de salud, dijo que en el mismo Hospital donde trabajó toda su vida le negaron asistencia médica.

Por: Laura Méndez
26 de febrero de 2024

"Juanjo" recibió a El Tiempo en su casa paterna, donde vive. Con una camisa fiel a su estilo, colorida, su melena larga y anillos adornándoles sus manos.... aclarando que no se encuentra bien de salud, que tiene arterias tapadas y que está en tratamiento en el Hospital Italiano.

En cada rincón de su casa no faltan las fotografías, principalmente de sus hijos, de sus nietos y sobre todo de sus papás, a quienes recordó en toda la entrevista. En cada cobijo de ese hogar había vida.

Comenzó contando que la única vez que brindó una entrevista fue a su amigo "Cacho" Nebbia, pero que esta vez uno de sus hijos, Brian lo animó a que le formulan preguntas.

Con sus buenos modales y el carisma con el que siempre atendió a sus pacientes cuando ofició de enfermero en el Hospital Municipal "Dr. Ángel Pintos" durante 30 años, recibió a El Tiempo con mate en mano.

Aunque él advierte que ya no es la misma persona y durante la charla explicó por qué.

Al principio de la conversación dijo que si bien se llama Juan José Giammatolo, "soy Juanjo para todo el mundo".

Tiene 65 años y cumple 66, el 28 de septiembre.

Continuó "soy azuleño, de hecho nací en esta misma casa ya que la partera vino hasta acá".

Y a partir de ahí le continúa una serie de experiencias que lo marcaron, algunas para bien, otras no tanto; pero que está muy agradecido a la vida, que es feliz, que vive para sus hijos y nietos y que está bien solo, aunque no tan solo porque vive con su caniche Poikul. También destacó que dejó su vida y vocación en el nosocomio local. Pero que también después de treinta años de servicio le negaron la asistencia médica.

"La enfermería fue mi vocación, fue mi vida entera"

En principio con respecto a su niñez y adolescencia y su historia de vida antes de la adultez especificó que "asistí a la escuela primaria Nro. 12 que estaba en la Mitre y 1ero. de Mayo donde cursé primero inferior, primero superior, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto y séptimo. Esa era nuestra primaria. Después hice tres años de secundario ya que debía muchas materias y aprendía de oído, incluso tocaba el órgano, el piano de mi mamá pero no me gustaba estudiar, ni siquiera una partitura. Conforme fue pasando el tiempo, a los 28 años me fui a Buenos Aires y me independicé. En ese momento me gustaba la enfermería, de chico andaba con frasquitos, jeringas, le mojaba todas las almohadas a mi mamá y demás".

Amplió "estando en Buenos Aires porque venía cada 15 días a Azul conocí a una chica que tenía años 17 años, o sea era menor y siempre me despedía, yo la quise mucho, me acompañaba a la estación y me iba a Buenos Aires hasta que un día le dijo a su mamá 'me voy con Juan, después vengo en el tren de la noche'. Cuando quise acordarme se vino conmigo a Buenos Aires y a la noche regresó a Azul. Nosotros tuvimos lo nuestro, éramos 'amigovios' hasta que quedó embarazada del mayor de mis hijos, de Leonel y nunca pasó por mi cabeza dejarla sola. Así que hablé con su mamá estando sin trabajo. Hasta que después de dos meses me decidí a estudiar, quería estudiar auxiliar de enfermería de Cruz Roja Internacional donde me inscribí en la filial de Lomas de Zamora".

"Así que empecé a estudiar ya sabiendo que iba a ser papá. Mi objetivo era eso, pero en Azul no conseguía trabajo. Entonces hice el curso que duró un año. Gracias a mis viejos que me ayudaron con plata, cigarrillos, me ponían todos tipos de comestibles",

Su mamá se llamaba Emilsen Edith Rezola, le decían 'Chichi' y mi papá Juan Bautista Giammatolo y su hermana Emilse.

Insistió "gracias a Dios y a ellos pude lograr mi objetivo, me recibí y tuve la dicha de tenerlo a los dos en ese momento. Incluso mi papá no quería cuando me recibí, pero mi mamá lo convenció y aparecieron los dos, no lo podía creer y lloraban como chicos, estaban muy orgullosos de verme recibido de lo que me gustaba. Posterior a ello trabajé en tres lugares estando en Buenos Aires: en la Clínica de Traumatología, de Ortopedia, en y en Terapia Intensiva de Neonatología y Prematuros hasta que me vine de vacaciones. Traté de averiguar ya que en ese momento trabajaba en la terapia del Hospital Pintos una amiga mía, que salíamos siempre a los bailes, era enfermera y su mamá era la administradora del hospital, del cementerio y la asesora del intendente Duclós. Mi amiga falleció de cáncer, y se me ocurrió hablar con su mamá. Entonces un día fui a verla, me atendió esta señora parecía de un temperamento 'bravo'. Yo dije 'uy, con esto no llego ni a la esquina'. Le comenté a la señora que mi mujer estaba embarazada y que me había tenido que venir de Buenos Aires, que estaba sin trabajo y si había una posibilidad de poder entrar en al Hospital. Ella me miraba y su respuesta fue que no había vacantes pero dijo que cualquier cosa se comunicaba con una familia amiga mía que vivían enfrente de mi casa. Antes que me vaya me preguntó de donde me conocía. Yo le dije que no la conocía que era amigo de su hija fallecida".

De la misma manera señaló "me respondió 'cualquier cosa te aviso'. Al día siguiente me llamó la señora de enfrente, me dijo 'Juanjo tenés teléfono'. Me crucé y era ésta señora que me comunicó 'mira te voy a decir algo: estuve pensando mucho en todo lo que hablaste, pero más allá de que hayas sido amigo de mi hija Graciela, yo te puedo asegurar que donde pongo el ojo pongo la bala y pienso que vas a ser muy buen enfermero, no lo dudo, así que mañana tenes que ir al hospital que te va estar esperando el Dr. Alí y te van a dar un lugar para que trabajes en un sector como enfermero".

De igual manera amplió "para mí fue una gran satisfacción, no lo podía creer y al otro día comencé a trabajar. Llevaba más los 10 años de enfermero. Estuve en el hospital 30 años y en el 2019, antes de la pandemia, me jubilé. Me dijeron con 60 años y 35 de aportes de servicios que junté con los de Buenos Aires, podía jubilarme".

Acerca de que si quería jubilarme aseguró que "sí, no sé qué me pasó, pero sí, no sé si fue depresión, no sé porque yo no me sentía mal pero me sentía cansado, me quería ir".

Destacó que "la enfermería fue mi vocación, fue mi vida entera".

"Me siento muy orgulloso y satisfecho de haber pasado por el hospital"

En segundo término, consultado cómo se definiría cuando trabajaba en el centro de salud, manifestó que "yo era carismático, hiperactivo y humano más que enfermero, era muy compañero de todas y de todos. Jamás tuve un problema con los profesionales, quizás haya alguno que no me quiera, pero la mayoría estoy seguro que sí. Me siento muy orgulloso y satisfecho de haber pasado por el hospital".

Siguió desarrollando que "trabajé en todos los servicios: quirófano, en terapias intensiva, en sala general, en la guardia ocho años y después el último siete años estuve en rehabilitación. Era muy hiperactivo y de esas personas que tenía un pariente en terapia y me decían 'Juanjo me dejás verlo un minuto? Y yo se los permitía. Un segundo no me costaba nada, además a veces eran pacientes terminales y yo ¿quien era para negarle un segundo con su familia?".

Señaló que "soy de Libra, me gusta mucho la armonía, la paz, el amor, la música, me encanta el baile. Estuve bailando 13 años en comparsas".

Sobre qué es lo más lindo que le dejó la profesión puntualizó que "sin vanidades, pero me halagaban mucho todos, me brindaron cariño, recibí compañerismo de casi todos y como dije anteriormente, no tuve problema con nadie y era el único que yo tenía era el diploma de la Cruz Roja Internacional y jamás se me cruzó por la cabeza ponerme ese titulo en la frente. Yo llevaba la enfermería en el corazón y me llevé los mejores recuerdos. Es más cuando estaba en el quirófano, había una señora que estaba estelirización una enfermera más mayor que era mi compañera de tango inclusive. Le decíamos la tía Betty, y me acuerdo cuando estábamos en quirófano antes que viniera el cirujano que era el Dr. Amendolara -que me encantó trabajar con él- llegaba a las 8 de la mañana y nosotros

entrábamos a las 7, conseguimos un aparatito de música y tocábamos un pasodoble y nos poníamos a bailar con la tía Betty en el pasillo del quirófano. Además de que salíamos en el día de los municipales, nos reuníamos siempre el mismo grupo, fueron cosas muy lindas".

No obstante subrayó que "también hubo cosas feas, parientes enfermos que se me han ido, mi madre, mi padre internados, pero todo lo bueno y todo lo más lindo es como que lo supera. Fui muy feliz durante esos 30 años realmente".

Además de lo que Juanjo relata no dejó de lado a sus hijos.

"Traté de hacer entrar a mis hijos que gracias a Dios y que en paz descanse también a la Dra. Ruiz y a otras personas pudieron ingresar mis hijos. Primero Brian porque es el que no tiene el título secundario y lo necesitaban en el laboratorio y personal de limpieza porque el mayor tiene quinto año. Después llamaron al mayor para administrativo. Aunque Leo dejó de administrativo, hizo la carrera de Tecnicatura en Enfermería profesional y ahora está haciendo la Licenciatura de Enfermería y viaja a Olavarría".

El baile, otras de sus grandes pasiones

Después de unos ricos mates dulces Juanjo recordó la época de bailarín, aunque es importante recordar que durante el último carnaval ofició acompañando a su hijo Brian, en Bailá Zambá.

"El baile durante muchos años también fue parte de mi vida. Bailé en Copacabana, en Buenos Aires durante cinco años. Después Brian que era chico bailaba en la comparsa de Sabino Ibarra, 'Yasí Berá' se titulaba. Con el tiempo él quería tocar el tambor, ya es como que se hizo más grandecito, siempre tuvo un oído espectacular porque como yo, no entiende de una nota de partitura, pero tiene una facilidad para sacar los ritmos.... En un año sacó ocho ritmos. Entonces me puse a bailar también en la comparsa de Sabino hasta que llegó un año que fue en el 2010 y Brian tocó pero cumplió su sueño de tener su propia batucada. Así que empezó con tambores plásticos, esos donde comen los caballos en los bombos, platillos y en 2011 que fue su primera salida en el centro que es cuando me sumé a bailar".

Accedió a hablar de su mal estado de salud, diciendo que "ahora me fatigo por el pucho. El año pasado llevé la bandera, representé a Argentina campeón, y fui caminando despacito y llegué bien. Cada llegada era un abrazo con Brian, se nos caían las lágrimas porque él sabía que yo no estaba bien como antes cuando me hacía los espaldares, me bailaba todo, pero el carnaval siempre en el alma".

Prosiguió "soy bailarín de alma, no me gusta el cuarteto pero en los bailes lo bailaba, otra cosa que no me convence es el rock pesado, metalero, a mi me gusta la cumbia de antes: 'Los Cartageneros', 'Onda Sabanera', soy de esa época de cumbias, la cumbia villera tampoco pero si tenía que bailar, la bailaba".

Sobre si recibía comentarios vestido de mujer, bailando en una comparsa, se sinceró que "la gente de Azul, sin ánimo de ofender, es muy amarga, tienen la mente muy cerrada".

"Tenés que hacer un curso para que te aplaudan pero eso ocurría en el carnaval porque en el Hospital me volvían loco, me felicitaban todos. Pero también encontras esa gente que no aplaude, que observa, que la que baila que está gorda, que está flaca... esa es la mente de pueblo que tenemos acá en Azul, desgraciadamente, porque vas a Olavarría y tienen la mente abierta, lo disfrutan, se divierten. Yo bailé durante 13 años y sé que es así".

"La gente se olvida después de que te jubilas"

Sobre una frase que arremetió ni bien empezó el diálogo "la gente se olvida después de que te jubilas", expresó "no soy una persona engreída o vanidosa pero yo no salgo de mi casa porque tengo un problema cardiovascular, tengo ocho stent ya que hice un infarto hace siete años, tengo problemas en la aorta y neurisma en la parte abdominal. El año pasado estaba Bertellys como intendente con quien que éramos compañeros de baile en Chacarita antes de ser jefe comunal y de hecho le mande un mensaje que nunca me lo respondió vi que como reconocían algunas personas del Hospital Pintos y había gente jubiladas que trabajaron conmigo y me encanta. Me parece genial que las consideren, que las valoren, le dieron una mención especial nada más, pero es suficiente para uno y yo me ponía siempre me pregunté 'a vivir la realidad de que se escuchó a todo el mundo que Juanjo tiene una mano... y nunca me llamaron, lo único que hicieron fueron reconocerme por los 25 años de servicio".

Aclaró que "di mi vida para los pacientes, yo no trabajaba por el sueldo. Ocurrió que el año pasado no me quisieron hacer un cateterismo porque el sector de hemodinamia es privado, o sea que si me autorizan fulano y mengano, no voy a dar nombres, no me lo podían hacer.

Es decir en el mismo hospital donde dejé mis mejores años y brindé servicio por 30 años me negaron la atención médica".

Así que a partir de esto me atiendo en La Plata, en el Hospital Italiano.

Para terminar el enfermero jubilado confirmó que "vivo para mis hijos, para mis nietos y nada más, el resto puntos suspensivos. Mis hijos son felices, Brian está conmigo al pie del cañón, él me acompaña cuando viajo porque Leo estudia. Yo estoy bien en mi casa, acá como me dijo la psiquiatra porque estoy medicado, tengo que estar donde soy feliz y también me acompaña mi mascota 'Poikul', es una palabra indígena que significa amor. Un día de mi vida es sin horarios, sin dar explicaciones a nadie salvo mis hijos cuando me preguntan. Me levanto la hora que me despierto y que tengo ganas, si tengo que ganas de limpiar un piso lo limpio, si no tengo ganas, no lo hago, trato de estar relajado, los mates son sagrado, estoy fumando muchísimo menos que antes no llego al atado por día, me gustan mucho los canales de México y un rato estoy en la compu en Facebook".

EL DATO

Juanjo dice tener una linda relación con la mamá de sus hijos, y nunca formalizó una pareja, tampoco le interesa. Él -según mencionó- y su perrito están bien cómo están. "Tengo una linda relación con la mamá de los chicos. Hoy (por el miércoles) es su cumpleaños casualmente, ya le mandé el saludito y para algunas fiestas nos reunimos".

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