1 de noviembre de 2026
El nadador del Club de Remo tuvo una destacada participación en el Panamericano de Natación Masters (Panam Aquatics), disputado en Buenos Aires, donde consiguió el tercer puesto en las pruebas de 50 y 100 metros libres. Con una extensa trayectoria deportiva y una historia de perseverancia, volvió a subirse a un podio y dejó un mensaje para quienes creen que la edad puede ser un impedimento: "Nunca es tarde, siempre se puede".
Por Ezequiel Zabalza / ezabalza@hotmail.com
La edad no siempre es un límite. A veces, por el contrario, puede convertirse en una oportunidad para demostrar que todavía quedan desafíos por afrontar, objetivos por cumplir y sueños por perseguir. A sus 71 años, Nicolás "Tati" Valicenti es un ejemplo de ello. El nadador del Club de Remo representó a Azul en el Panamericano de Natación Masters (Panam Aquatics), que se desarrolló del 21 al 29 de octubre en la Ciudad de Buenos Aires, y consiguió una destacada actuación al obtener el tercer puesto en las pruebas de 50 y 100 metros libres.
El resultado fue el reconocimiento a un esfuerzo que va mucho más allá de las medallas. Detrás de esos dos podios hay una historia atravesada por la pasión por el deporte, la constancia, la capacidad de adaptarse a las dificultades y, fundamentalmente, las ganas de seguir haciendo aquello que lo motiva. Porque para "Tati", más allá de los resultados que pueda conseguir, lo verdaderamente importante es mantenerse activo, competir y proponerse nuevos objetivos.
"Fue una experiencia extraordinaria", expresó a este medio al recordar su participación en el campeonato continental, una competencia que reunió a más de 2.500 deportistas de distintos países y edades, desde los 18 hasta los 90 años. El certamen fue organizado por PanAm Aquatics y la Confederación Argentina de Deportes Acuáticos (CADDA), y tuvo como escenario principal el Parque Olímpico de la Juventud, en el barrio porteño de Villa Soldati.
Justamente, la magnitud del evento fue una de las cuestiones que más lo sorprendió porque recordó que durante una de las jornadas hubo alrededor de 3.000 personas en el natatorio, en un marco de competencia que describió como espectacular. Y en ese contexto, destacó especialmente la organización, las instalaciones y la tecnología utilizada para el desarrollo de las pruebas, con carteles electrónicos que permitían conocer inmediatamente los tiempos y las posiciones de cada nadador.
En su categoría, correspondiente a deportistas de entre 70 y 74 años, participaron alrededor de 20 competidores. Allí tuvo la posibilidad de medirse con nadadores de distintos puntos del continente, entre ellos representantes de Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile y Colombia, entre otros países. Incluso compartió la experiencia con deportistas de gran nivel, algunos de los cuales mantienen una preparación competitiva de muchos años.
En este evento, "Tati" participó en tres pruebas: 200, 100 y 50 metros libres. En el recorrido más largo obtuvo el cuarto puesto, mientras que sus mejores resultados llegaron en las distancias más cortas, donde consiguió dos terceros puestos. Sobre su desempeño, reconoció que en una de las pruebas le faltó experiencia para regular el ritmo de carrera, pero que en las distancias de velocidad pudo desenvolverse mejor. También valoró la posibilidad de competir y aprender de una experiencia que calificó como muy enriquecedora.
Una vida ligada al deporte
La relación de Valicenti con la actividad física comenzó durante su infancia y se mantuvo a lo largo de toda su vida. Practicó distintas disciplinas, entre ellas pelota paleta y rugby, y es socio fundador de Azul Rugby. Sin embargo, distintas dificultades físicas lo obligaron a modificar sus actividades y buscar nuevas alternativas para continuar vinculado al deporte.
Después de atravesar varías operaciones de rodilla, tuvo que dejar aquellas disciplinas que practicaba habitualmente. Lejos de abandonar la actividad física, encontró en el triatlón una nueva posibilidad. Durante casi 17 años se dedicó a esa exigente disciplina, hasta que las complicaciones en su rodilla tampoco le permitieron continuar.
Fue entonces cuando la natación comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante en su vida. Si bien ya tenía experiencia en el agua por su paso por el triatlón, encontró en las competencias de pileta un nuevo espacio para canalizar su energía y continuar poniéndose a prueba.
En ese recorrido participó en torneos zonales, argentinos y sudamericanos, hasta que apareció la posibilidad de competir en un Panamericano. Sin embargo, llegar a esta instancia también implicó volver a empezar. Valicenti contó que había pasado aproximadamente cinco años sin meterse en la pileta debido a algunas molestias y problemas que experimentaba después de nadar.
Su regreso a la actividad estuvo impulsado por una motivación muy especial: el "Natatlón Belsito", una competencia que el propio Valicenti había organizado años atrás en Puerto Madryn, en homenaje a su amigo, el doctor Marcelo Belsito, vecino y médico de esa ciudad, quien promovía esta propuesta que combinaba natación en aguas abiertas y pedestrismo, con el deporte, la recreación y los encuentros de camaradería como protagonistas.
Con el paso de los años, la competencia se consolidó como un clásico del calendario deportivo de verano de la costa madrynense. Actualmente, continúa desarrollándose bajo la organización de la Escuela de Triatletas.
Al enterarse de una nueva convocatoria, y especialmente al saber que participarían los tres hijos de Marcelo Belsito, Valicenti sintió que tenía que volver a estar presente. Para concretarlo contó con el apoyo de su hija Josefina, creadora de contenido, fisioterapeuta y streamer, quien durante 15 días lo acompañó y lo ayudó a retomar la preparación física.
A partir de ese momento volvió a entrenar en el natatorio de la entidad remera (donde colaboró en las mejoras de la pileta, que según él está en "optimas condiciones"), recuperó progresivamente el ritmo y comenzó a inscribirse en distintas competencias. Así, sumó participaciones en Córdoba, Tandil, Olavarría, Quequén y Mar del Plata, entre otros destinos. De esta manera, lo que comenzó como un regreso motivado por el recuerdo de un amigo y una historia compartida terminó convirtiéndose en una nueva etapa deportiva, en la que volvió a encontrar en la natación una pasión que lo entusiasma, lo moviliza y lo impulsa a seguir superándose.
El esfuerzo detrás de cada logro
Para llegar en buenas condiciones al Panamericano, Valicenti incrementó progresivamente su preparación. Comenzó entrenando tres veces por semana y luego pasó a cinco jornadas, distribuidas entre dos días de gimnasio y tres de natación.
En ese camino destacó especialmente el acompañamiento de su entrenador, Sebastián Ramos, quien estuvo a cargo de su preparación en el agua. También reconoció el trabajo de Tomás Acevedo en el gimnasio, del masajista Diego del Valle y de la nutricionista Elizabeth Claudepierre, quienes formaron parte del equipo que lo acompañó durante este proceso.
La alimentación y el cuidado físico también tuvieron un papel importante para afrontar las exigencias de la competencia. Entre sus hábitos, destacó el consumo de yogur griego de la marca Mythos, elaborado en Azul.
Además, para "Tati", sostener una rutina de entrenamiento requiere compromiso y voluntad, especialmente en aquellos días en los que las ganas no aparecen. Sin embargo, está convencido de que la constancia termina dando sus frutos.
"Muchas veces no tengo ganas de ir a nadar a las 8.30 de la mañana, pero después tiene su resultado. Y el resultado es ampliamente satisfactorio", comentó para luego agregar que llega el reconocimiento de sus pares y fundamentalmente de la familia. "Mis hijas me han dicho: 'Papá, estamos tan orgullosas de vos'. Eso paga todo", recordó emocionado.
Cabe destacar que durante la entrevista, Valicenti quiso destacar el acompañamiento recibido por parte de su familia y de las personas que lo rodean. En ese sentido, la participación en Buenos Aires tuvo un condimento especial porque dos de sus hijas y su pareja, Yaqui, estuvieron presentes para alentarlo durante las pruebas. Una imagen que invirtió los roles de otros tiempos, cuando era él quien acompañaba a sus hijas a los torneos de natación, hockey y otras actividades deportivas. Esta vez fueron ellas quienes estuvieron en las tribunas, alentándolo y registrando cada momento.
La repercusión de sus resultados también superó sus expectativas. Recibió numerosas felicitaciones de compañeros del Club de Remo, familiares, amigos y personas de distintos lugares, incluso de otros países. Una muestra de reconocimiento que lo sorprendió y que convirtió el logro deportivo en una experiencia todavía más significativa.
Siempre hay un nuevo objetivo
Después de los dos podios panamericanos, Valicenti no piensa detenerse. Aunque todavía debe evaluar los próximos pasos, entre sus objetivos aparece la posibilidad de participar en el Mundial Masters del año próximo, que tendrá como sede a Budapest, Hungría. Según explicó, cuenta con el tiempo mínimo requerido para aspirar a esa competencia, por lo que ahora deberá analizar cómo continuar con su preparación.
Sin embargo, más allá de lo que pueda venir, su mensaje está dirigido especialmente a aquellas personas que, por su edad o condición física, consideran que ya no están a tiempo de comenzar una actividad deportiva, volver a entrenar o asumir un nuevo desafío.
"Nunca es tarde, siempre se puede. No importa en qué estado físico estés, porque después el estado se va adquiriendo", afirmó. Y puso como ejemplo su propia experiencia: después de cinco años sin nadar, pudo recuperar progresivamente su condición física y volver a competir en torneos de distintos niveles.
También recordó que durante el Panamericano tuvo la oportunidad de observar a un hombre de 88 años que participaba en clavados, una imagen que le permitió dimensionar hasta dónde pueden llegar las personas cuando mantienen las ganas de hacer deporte.
"Cuanto más grande somos, está todo mucho más cerca de la emoción. Son logros que vos decís: ¿Cómo miércoles lo puede hacer? Y sí, se puede. Lo único que hay que tener es apuntarle, darle para adelante y no perder las ganas", reflexionó.
A los 71 años, "Tati" Valicenti volvió a subirse a un podio y a representar con orgullo al Club de Remo y a Azul. Pero su participación en el Panamericano dejó algo más que dos medallas: una historia de perseverancia, de adaptación y de amor por el deporte. Una demostración de que las dificultades pueden obligar a cambiar de camino, pero no necesariamente a abandonar aquello que nos apasiona. Porque mientras existan las ganas, siempre habrá un nuevo desafío por delante.
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