30 de agosto de 2026
De la tranquilidad serrana en Calabria a la reinvención personal: la travesía de Daniel Arrouy en busca de sus raíces, la ciudadanía y el arte de habituarse a un nuevo ritmo de vida.
Por Laura Méndez
De la Redacción de El Tiempo
Entre los valles matizados por la bruma matinal y las callejuelas de piedra donde el tiempo parece haber firmado una tregua, Italia no fue solo un destino en el mapa para Daniel Arrouy; fue un escenario de revelación. Atravesar la península itálica implica someterse a una especie de embriaguez tranquila, un recorrido donde cada esquina susurra historias de siglos pasados y el aire huele a café recién colado, tierra húmeda y terracota al sol. Para Daniel, esta travesía no se midió únicamente en kilómetros, sino en la pausa contemplativa frente a un atardecer toscano, en la textura de una arquitectura que desafía a los siglos y en la cadencia de un idioma que convierte cualquier conversación casual en una melodía.
Su paso por las tierras italianas se transformó en un idilio silencioso entre el viajero y el paisaje. Desde la paz de Calabria, donde las montañas se abrazan con el mar, hasta el pulso cotidiano de sus pequeños pueblos suspendidos en el tiempo, Arrouy habitó el país con la devoción de quien sabe que ciertas geografías no solo se visitan, sino que se penetran con el alma. Italia lo acogió para abrirle la puerta a sus raíces y, al mismo tiempo, regalarle la aventura de volar por primera vez.
En esta entrevista, Daniel habló sobre el desafío de tramitar la ciudadanía en origen, el choque cultural con la tranquilidad de la montaña, la adaptación a los ritmos de vida europeos y la trastienda de insertarse en el mercado laboral italiano entre cosechas de olivas y restaurantes locales.
La llegada de Daniel a Calabria
-¿Qué fue lo que te motivó a armar las valijas y hacer esta experiencia en Italia por unos meses?
-El objetivo principal de esta aventura fue obtener la ciudadanía Italiana, ya que tenía la posibilidad de hacerla.
También fue la oportunidad de salir de Argentina por primera vez, experimentar el viaje en avión (nunca había volado), y pisar tierras de tantos siglos de historia.
-¿A qué ciudad o región llegaste y qué fue lo primero que te impactó de la vida cotidiana allá en comparación con el ritmo de Azul?
-Llegué a la Calabria, lugar de mar y montañas, donde, a pesar de haber vehículos, hay bastante silencio. Y dónde yo viví, en un pueblito arriba de la montaña, no hay calles como aquí, en lo que a ejido urbano se refiere... no hay cuadras, no hay un tránsito constante, se camina mucho ya que todo es cerca.
Los horarios también son otros, allí se cena muy temprano, y se duerme temprano.
-¿Cómo fue el proceso de adaptarte al idioma, la cultura y los trámites locales durante tu estadía?
-La verdad no tuve complicaciones. El idioma ya había empezado a estudiarlo aquí unos años antes, así que alguna idea tenía (hoy sigo estudiando), la cultura en general tenemos muchas cosas parecidas, y lo que no, tuve que entenderlo y aprenderlo, y los trámites, se van dando... tuve que aprender a movilizarme en colectivos, trenes, cosa que aquí no hago con frecuencia. Pedir referencias, mucho uso del GPS, el celular para todo..
"A los argentinos nos identifican porque vamos caminando con el termo y el mate..."
- ¿A qué te dedicaste allá durante estos meses y cómo es la experiencia de insertarse en el mercado laboral o social italiano?
-Allí estuve de Lavaplatos en un restaurante, ayudé en mudanzas, cargar o descargar leña, cosecha de olivas, hasta limpié chimeneas a la antigua, subido a un 4º piso de una casa.
En los trabajos en donde vivía, fue directo el trato con los empleadores, personalmente... pero cuando quise irme a otra parte de Italia, es agarrar las redes, y tirar CV online, entrevistas online, por eso fue muy importante contar con una Notebook y el mismo celular para todas esas cosas. No lo vi muy diferente a nosotros... pero la realidad es que allí hay mucha más oferta laboral, sobre todo para las diferentes temporadas... después está en uno empezar a buscar algún trabajo en forma permanente.
Pero no es imposible.
-Se habla mucho de las similitudes culturales entre Argentina e Italia: ¿en qué cosas sentiste que 'estabas como en casa' y en cuáles dijiste 'esto es completamente diferente a Azul'?
-"Me sentí como en casa" porque desde la llegada encontré argentinos por todos lados, y hasta una vecina olavarriense, hablando de cercanías. Encima yo me incorporaba a un grupo de argentinos donde todos estábamos por el trámite de la ciudadanía, siempre estuvieron presentes las juntadas, los asados, las guitarreadas... Por otro lado, yo ya estaba en contacto desde meses antes de viajar, con el cura del lugar donde fui a vivir, quien fue el nexo entre todos nosotros y la Comuna donde tramitamos la ciudadanía, o sea que llegué a Italia y ya tenía un amigo.
Respecto de la vida social, es común que los locales se junten a charlar en los bares del lugar antes de la cena, tomar algo, algún aperitivo...
Y diferente: no sé... tal vez lo más "nuestro", el mate... a los argentinos nos identifican porque vamos caminando con el termo y el mate... y ellos saben qué es, pero no lo consumen.
En cuanto a fechas o celebraciones, sobre todo religiosas, por lo general trabajan todos, o participan en los actos la mayoría de los habitantes del lugar. Se moviliza casi el 100% de la gente.
Y algo que realmente sí, tenemos gran diferencia: nosotros podíamos dejar nuestras casas abiertas, sin llave, dormir con puertas abiertas, que no pasa nada. Nadie toca nada.
-¿Qué costumbre o aspecto del estilo de vida italiano te gustó tanto que intentás mantener ahora que volviste?
-Curiosamente, a hacer las cosas con calma y sin enloquecer. No apurarme, si algo no es posible, no es posible y punto, y nadie pierde la calma porque a mi no me salga algo. Yo me fui acostumbrado a que me apuraran de todos lados, a que todo tenía que ser rápido (me refiero a empleos anteriores años atrás) y allá me encontré con todo lo contrario: o sea las cosas había que hacerlas, si... pero no a riesgo de romper cosas o lastimarme el cuerpo...
En los trabajos que hice allá, me cuidaron mucho, me frenaban, me hacían descansar.... Y después entendí que ser eficiente, no es sinónimo de rapidez ni excelencia... si no que las cosas se hagan, y bien...
-¿Cómo fue la sensación de volver a caminar por la Plaza San Martín o la Costanera después de haber estado del otro lado del océano?
-Bueno, claramente la sensación fue "Estoy en casa, en mi lugar, dónde podría caminar con los ojos cerrados", pero tampoco estuve ausente mucho tiempo, apenas un año... creo que fue poco tiempo y la realidad fue que no me pareció que me hubiese ido... Quiero decir no me costó nada volver a adaptarme a Azul... no sé qué hubiese sentido si el tiempo de ausencia hubiese sido de más años...
"Valoro que Azul tiene todo lo mío, mis raíces, el lugar dónde nací"
-Mirando a Azul a la distancia y con la perspectiva que da el viaje, ¿qué valorás más de nuestra ciudad y qué sentís que le falta?
-Bueno, sin querer entrar en la obviedad, valoro que Azul tiene todo lo mío, mis raíces, el lugar dónde nací. Me dio familia, amistad, educación y trabajo. Y tiene casi todo lo necesario, hablando de comercios, el balneario, el parque que no hay muchos iguales al nuestro, el Regimiento.... Azul está ubicada en un punto estratégico muy bueno dentro de la Provincia.
¿Y qué le falta? No sé... Tal vez que le demos un poco más de atención, que vuelva a surgir comercialmente como lo fue hace muchos años, aunque eso, a grandes rasgos, vendría acompañado por cambios grandes a nivel país, no sólo local. También puedo nombrarte la limpieza. He estado en lugares dónde no se ve ni un papelito en la vía pública, y sus habitantes ya están educados a separar la basura, hay espacios dónde depositarla, no se ve nada suelto en las calles. Aquí se levanta viento, y en mi vereda aparece de todo...
"Tengo intenciones de volver a Europa"
-¿Qué le dirías a otro azuleño que está pensando en hacer una experiencia similar en el exterior?
-Que se atreva, que se anime y lo intente. Hay muchas cosas por descubrir y experiencias nuevas que lo pueden sorprender gratamente: lugares, culturas, formas de vida.....
Y además es un desafío personal, puede llegar a descubrir aspectos de su personalidad que no conocía, descubrir tanto sus aptitudes como sus límites frente a la vida fuera de casa. A mí me cambió la cabeza. Para bien.
Como me han dicho y ahora lo digo yo: Lo bueno de intentarlo es no quedarse con la duda. "¿Qué hubiese pasado si me iba"? y si no te vas, nunca lo vas a saber... y si te vas y te toca volver... hiciste el intento. Y no es un fracaso.
A lo que voy, es que es muy positivo conocer la vida fuera de casa, a tantos Km. de distancia, conocer otras realidades y en cierto modo, hacer su propio camino.
Pero en líneas generales: hay que animarse a despegar.
Tengo intenciones de volver a Europa. Tengo la oportunidad de poseer una nueva herramienta, como lo es el Pasaporte, el cual me permitirá no sólo viajar como local por allí, sin pensar en que la cantidad de días me limitan, si no también que puedo quedarme a trabajar tranquilamente permanentemente.
Y me quedó pendiente conocer un montón de lugares, que en esta oportunidad no fue posible.
Más allá del trámite de la ciudadanía, la aventura de Daniel Arrouy por Calabria se traduce en una lección sobre el valor de animarse a romper con la rutina. Cruzar el océano por primera vez no solo significó habituarse al ritmo sereno de la montaña, a los transportes desconocidos y a los horarios europeos, sino también redescubrir la propia capacidad de adaptación ante lo nuevo. Desde cosechar olivas hasta subirse a los techos para limpiar chimeneas, Daniel demostró que la inserción en una tierra extraña se construye con trabajo, apertura y flexibilidad. Su estadía deja en evidencia que cuando uno se anima a habitar los paisajes con curiosidad y respeto, el viaje deja de ser una simple estancia temporal para convertirse en una transformación personal definitiva.
La entidad adquirió un terreno de aproximadamente 87 por 87 metros ubicado en Villa Piazza Norte. El nuevo predio permitirá proyectar canchas auxiliares y mejorar las condiciones de entrenamiento de los más de 300 deportistas que actualmente forman parte del club. La operación se concretó mediante un acuerdo de pago especialmente valorado por la dirigencia y representa un paso fundamental para el crecimiento de una institución con más de un siglo de historia.
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Porteño estará recibiendo a Piazza en un encuentro donde estarán frente a frente los equipos que se ubican en los dos lugares más alto de las posiciones. Además, otro cotejo que llamará la atención del futbolero será el que protagonizarán Athletic frente a Boca. Los partidos de esta sexta fecha se estarán disputando a partir de las 15 horas.
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