7 de septiembre de 2026
Una mirada profesional y humana sobre la salud mental como derecho, la urgencia de desarmar mitos, el abordaje responsable en los medios y las claves para construir redes de contención ante el sufrimiento psíquico a cargo de la Licenciada en Piscología, Guillermina Horne.
Por Laura Méndez
De la Redacción de El Tiempo
Cada mes de septiembre, el mundo viste sus conversaciones de amarillo para visibilizar una problemática que exige el compromiso de toda la sociedad: la prevención y concientización sobre el suicidio.
En el marco de esta campaña global, y a propósito del Día Mundial de la Prevención del Suicidio que se conmemora cada 10 de septiembre, este medio dialogó con la Lic. en Psicología Guillermina Horne (Matrícula provincial 95802), actual secretaria general del Colegio de Psicólogos y coordinadora de la Comisión de Legales.
En una entrevista profunda y necesaria, la profesional desmitifica las creencias sociales sobre la salud mental, reflexiona sobre el sufrimiento en los tiempos actuales, analiza el impacto de las redes sociales en los jóvenes y brinda pautas concretas para saber cómo actuar, escuchar y acompañar sin juzgar frente a una situación de riesgo.
"La salud mental es un derecho"
-El mes de septiembre se establece como un marco de concientización global, pero ¿cuál es la realidad actual y cuáles son las principales alarmas respecto a la salud mental en la comunidad?
-Creo que tenemos que poder pensar el suicidio dentro de una situación más amplia, que es la emergencia que estamos atravesando en materia de salud mental y preguntarnos por las condiciones en las que estamos viviendo como sociedad.
Cuando hablamos de suicidio, no estamos hablando solamente de una problemática individual ni de una persona que "decide morir". Muchas veces encontramos personas atravesando situaciones de un enorme sufrimiento psíquico, en las que la posibilidad de terminar con ese sufrimiento comienza a aparecer ligada a la idea de la muerte.
Ahí tenemos que preguntarnos como sociedad qué estamos haciendo con ese sufrimiento. Vivimos en un contexto de mucha fragilidad de los lazos, de debilitamiento de algunas instituciones que históricamente funcionaron como espacios de sostén, de dificultades concretas para acceder al sistema de salud y también de una vida cada vez más atravesada por lógicas de consumo, de rendimiento y de inmediatez.
Esto no explica por sí mismo un suicidio, porque se trata de un fenómeno complejo y multicausal, pero sí forma parte de las condiciones en las que construimos nuestra subjetividad y nuestra manera de afrontar el malestar.
Una de las principales alarmas, entonces, es que naturalicemos el sufrimiento. Que alguien esté mal y no encuentre dónde decirlo, a quién recurrir o una respuesta cuando finalmente pide ayuda.
La salud mental es un derecho. Y eso también implica que como sociedad debemos construir instituciones y redes capaces de alojar el sufrimiento cuando aparece.
Mitos sobre el suicidio
-¿Qué mitos o tabúes siguen existiendo sobre el suicidio que dificultan que las personas busquen ayuda a tiempo?
-Hay un mito que me parece particularmente importante: pensar que el sufrimiento es algo privado, que cada persona tiene que resolver por sí misma aquello que le pasa.
Tenemos que poder construir otra mirada. El sufrimiento puede ser subjetivo y singular, pero no tiene por qué ser vivido en soledad.
Otro mito muy instalado es que hablar de suicidio puede inducir a una persona a hacerlo. Esto no es así. Preguntar de manera respetuosa y directa puede permitir que algo que estaba siendo vivido en silencio pueda empezar a ponerse en palabras y pueda encontrar una respuesta.
También existe la idea de que quien habla de suicidio solamente busca llamar la atención o que quien realmente quiere morir nunca lo dice. Las situaciones son mucho más complejas.
Cuando alguien expresa que ya no puede más, que no quiere seguir sufriendo o que no encuentra sentido a su vida, no deberíamos minimizarlo. No significa necesariamente que esa persona vaya a suicidarse, pero sí que está atravesando un sufrimiento que merece ser escuchado y atendido.
Por supuesto que no todo suicidio da señales claras y no siempre es posible anticiparlo. Pero eso no significa que no podamos hacer mucho más para prevenir. Poder escuchar, preguntar, acompañar y facilitar el acceso a una atención adecuada puede hacer una diferencia.
-Se suele decir que hablar del tema genera un "efecto contagio". ¿Cómo se debe abordar la conversación para que sea realmente preventiva y no contraproducente?
-El problema no es hablar del suicidio, el problema es cómo hablamos de el.
Cuando la información se centra exclusivamente en lo siniestro del hecho, cuando hay amarillismo, cuando se describen detalles innecesarios o cuando se presenta el suicidio desde una mirada condenatoria, podemos generar efectos muy perjudiciales.
Por eso los medios tienen una responsabilidad muy importante.
Podemos hablar del suicidio sin espectacularizarlo, es decir, hablar del sufrimiento, de la prevención, de la posibilidad de pedir ayuda, de la importancia de construir redes y de que una crisis puede ser atravesada.
También podemos transmitir que la persona que atraviesa una situación de sufrimiento no debe ser juzgada por lo que siente.
Hablar responsablemente es justamente abrir la posibilidad de que alguien que está sufriendo pueda reconocerse en esa conversación y encontrar una puerta hacia la ayuda.
Detección temprana y señales de alerta
-¿Cuáles son las señales de alerta verbales y no verbales más comunes a las que familiares, amigos o compañeros de trabajo deberían prestar atención?
-Es una pregunta difícil, porque no creo que podamos construir una lista cerrada de señales que permita saber cuándo una persona va a suicidarse.
En el consultorio, cuando alguien manifiesta pérdida del deseo de seguir con su vida o expresa frases como "ya no puedo más con esto", "ya no quiero sufrir más", "no sé cuánto más voy a aguantar" o "nada tiene sentido", yo indago directamente si aparecen ideas de muerte o ideas suicidas.
No para alarmar ni para poner una idea en la cabeza de la persona, sino para poder conocer qué está pasando, dimensionar ese sufrimiento y evaluar el riesgo.
Alguna vez me han respondido que sí. En ese momento es muy importante tomar en serio lo que escuchamos y tomar decisiones tendientes a volver a tejer la red de contención alrededor de esa persona.
También hay cambios que pueden llamar nuestra atención: aislamiento, pérdida de interés por actividades habituales, cambios importantes en el sueño o en la conducta, desesperanza o expresiones de sentirse una carga. Pero una señal aislada no constituye un diagnóstico. Lo importante es poder preguntarnos qué le está pasando a esa persona y acercarnos.
El objetivo es que pueda atravesar ese sufrimiento sin dejar su vida en ello; que la muerte no aparezca como la única posibilidad frente a aquello que está viviendo.
-En adolescentes y jóvenes, ¿de qué manera impactan el entorno digital y las redes sociales, y qué cambios conductuales específicos deberían encender las alarmas en los adultos?
-No creo que sea adecuado decir simplemente que "las redes sociales son la causa". Pero tampoco podemos negar que existen determinados espacios y dinámicas digitales que pueden tornarse peligrosos, particularmente para personas que están atravesando situaciones de vulnerabilidad.
Hay contenidos que pueden generar confusión, obsesiones, adicciones o reforzar determinadas ideas y conductas de riesgo. Y también existen comunidades digitales donde el sufrimiento puede ser reforzado en lugar de encontrar una posibilidad de elaboración.
En los adolescentes me preocupa especialmente el lugar que puede ocupar la imagen por sobre la posibilidad de simbolizar, es decir, de poder poner en palabras lo que sienten y elaborarlo con otros.
Hay una presión muy fuerte alrededor de determinados ideales: cómo tenemos que vernos, cómo tenemos que vivir, qué tenemos que conseguir. Y a eso se suma una enorme incertidumbre respecto del futuro. Esto último no es solamente un problema de las redes: tiene que ver también con el mundo en el que vivimos.
Por eso, más que mirar solamente cuánto tiempo pasa un adolescente frente a una pantalla, tenemos que mirar qué le está pasando, cómo están sus vínculos, si se está aislando, si abandonó actividades que antes disfrutaba, si hay cambios bruscos en su conducta y, fundamentalmente, si tiene adultos disponibles con quienes pueda hablar.
La importancia de la escucha
-Si identificamos que alguien cercano la está pasando mal, ¿cuál es la forma correcta de iniciar esa conversación sin juzgar ni invalidar sus sentimientos?
-Acá tengo que decir que no existe una frase mágica.
Cuando alguien cercano está atravesando un momento difícil, podemos acercarnos y ofrecerle nuestra escucha. Podemos decirle simplemente que estamos ahí, que notamos que algo le está pasando y que puede contar con nosotros.
Y si alguien manifiesta que perdió el sentido de la vida o expresa ideas relacionadas con la muerte, podemos preguntarlo directamente.
Lo importante es no juzgar ni minimizar. No decir "tenés que ponerle voluntad", "hay gente que está peor" o "no pienses esas cosas".
Como decía anteriormente, hay algo que para mí es fundamental: si una persona logra contarle a alguien lo que le está pasando, tenemos que valorar ese acto. Podemos decirle: "Hiciste bien en contármelo. No quiero que atravieses esto solo. Vamos a buscar ayuda".
Acompañar tampoco significa hacerse responsable de resolver el problema. Significa ayudar a que esa persona pueda volver a encontrar una red.
Herramientas, contención y recursos de ayuda
-Ante una situación de crisis inminente, ¿cuáles son los primeros pasos concretos que debe dar la red de apoyo de una persona?
-Si estamos frente a una situación de riesgo, es importante no dejar sola a la persona y buscar ayuda profesional.
La persona que escucha no tiene que cargarse sola con el problema. Tiene que saber que es necesario recurrir a una institución o a un profesional que pueda evaluar el riesgo y brindar la contención necesaria.
En una situación de riesgo inminente, puede ser necesario acompañar a la persona a una guardia de salud mental o recurrir a un servicio de emergencia. Y mientras la persona manifieste encontrarse en riesgo, es importante que no se quede sola.
Pero también tenemos que pensar qué pasa después. La intervención no debería terminar cuando pasó la crisis. Hay que poder volver a tejer una red que permita que esa persona continúe acompañada y pueda atravesar ese momento de su vida sin que la muerte sea la única salida que puede imaginar.
"Tenemos que cuidar a quienes cuidan"
-Para la red afectiva que acompaña a alguien en riesgo, ¿cómo se gestiona el desgaste emocional y la contención de quienes cuidan?
-Si, es muy importante, también tenemos que cuidar a quienes cuidan.
Acompañar a una persona que está atravesando una situación de riesgo puede producir muchísimo miedo, angustia, impotencia y agotamiento. Por eso no podemos pedirle a una familia, a una pareja, a un amigo o a cualquier persona cercana que sostenga sola una situación de esta complejidad.
Es importante poder escuchar también cómo impacta la situación en quien acompaña y ofrecerle un espacio de orientación o de atención si lo necesita.
Y hay algo especialmente importante después de un suicidio: no culpabilizar. Es muy frecuente que aparezcan preguntas como "¿qué podría haber hecho?", "¿por qué no me di cuenta?", "¿qué tendría que haber hecho diferente?". Es comprensible que aparezcan esas preguntas, pero no podemos convertir la prevención en una culpabilización de quienes quedaron.
El suicidio es un fenómeno complejo y no podemos suponer que una persona cercana tenía el control absoluto sobre lo que finalmente ocurrió.
Por eso, cuidar a quienes acompañan también forma parte de la prevención. Y acompañar a quienes quedan después de un suicidio también es necesario: porque ellos también están atravesando un sufrimiento y necesitan ser escuchados y sostenidos.
Desde ya te agradezco por este espacio porque se tomó este tema y se abrió a la comunidad.
Creo que esto también forma parte de las acciones de prevención de las que hablamos: poder poner el tema en palabras, generar espacios de escucha y acercar información y recursos para que quienes estén atravesando una situación de sufrimiento sepan que no tienen que hacerlo solos.
Recursos de ayuda en Azul
Ante una situación de emergencia o riesgo inmediato:
- 911 - Emergencias.
- 107 - SAME / asistencia médica.
- Hospital Municipal Dr. Ángel Pintos - Guardia general. Cuenta con guardia pasiva de Psicología las 24 horas.
- Hospital Materno Infantil - Guardia general las 24 horas.
- 0800-999-0091 - Línea Nacional Gratuita de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental, 24 horas.
Para situaciones de sufrimiento que requieren atención o acompañamiento:
- Servicio de Salud Mental - Hospital Dr. Ángel Pintos: 2281-412097. Consultorios externos, lunes a viernes de 7 a 12 h.
- CAPS municipales: cuentan con atención psicológica y pueden orientar y derivar según la situación.
- CPA Azul: Arenales 675 - 2281-660715. Atención en salud mental y consumos problemáticos.
- Vientos de Libertad: Calle 63 y Falucho - 2281-470906. Espacio de acompañamiento comunitario y abordaje integral de consumos problemáticos.
Ante riesgo suicida: no dejar sola a la persona y acompañarla hasta que pueda recibir una evaluación y asistencia profesional.
Los jóvenes formados en Handball Azul, que actualmente defienden los colores de Estudiantes de Olavarría, fueron convocados para integrar los seleccionados de AS.AM.BAL que disputarán el campeonato nacional de Selecciones Menores en San Juan. El certamen reunirá a representativos de distintas asociaciones de todo el país.
7 de septiembre de 2026
7 de septiembre de 2026
Así lo indicó la decana de la Facultad de Agronomía de Azul, Liliana Monterroso, cuando habló con este Diario e hizo alusión a uno de los desafíos constantes que tiene la casa de altos estudios de la UNICEN con sede en esta ciudad, que día atrás cumplió 53 años de vida y de historia institucional.
7 de septiembre de 2026
6 de septiembre de 2026
6 de septiembre de 2026
6 de septiembre de 2026
6 de septiembre de 2026
5 de septiembre de 2026
5 de septiembre de 2026
4 de septiembre de 2026
4 de septiembre de 2026
4 de septiembre de 2026
4 de septiembre de 2026
4 de septiembre de 2026
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario