14 de enero de 2019
Vulnerando todas las normas de tránsito posibles, conducía en estado de ebriedad cuando provocó este hecho, que se produjo durante los primeros minutos del sábado que pasó. Por ahora está detenido. Y las primeras señales desde la Justicia son alentadoras. Lo acusan de un “homicidio simple con dolo eventual”.
Escribe: Fabián Sotes
fsotes@diarioeltiempo.com.ar
Hermenegildo Florio Gorosito, el azuleño que está preso después de que en los primeros minutos del sábado atropelló y mató con su camioneta a una enfermera, comenzó el viernes pasado a construir inconscientemente su perfil homicida, de la mano del consumo de alcohol, cuando el reloj marcaba que aquel día era alrededor de las 13.
Según se menciona en la causa penal que por lo sucedido se está instruyendo, a esa hora un vecino suyo fue a visitarlo a la casa de esta ciudad donde vive.
Llamado Emiliano Ever Cardoso, después se convertiría en el acompañante del imputado cuando ambos circulaban en la camioneta propiedad de Gorosito. Un vehículo con el cual, sobre la Avenida Mitre y violando todas las normas de tránsito posibles, el hombre que ahora está detenido provocó este terrible incidente de tránsito.
En Tribunales, al serle tomada a Cardoso una declaración testimonial, el hombre contó que el viernes ya referido, cuando fue a la casa de Gorosito, en ese entonces ambos empezaron a tomar cerveza.
Aquel sería el punto de partida para que horas más tarde, una vez que al conductor de la camioneta resultara aprehendido por lo sucedido, al ser sometido a una de las pericias de rigor en casos así hallaran -examen de alcoholemia mediante- que en su sangre tenía 2.32 gramos de alcohol por litro. Una cifra “excesivamente superior al máximo admitido (que es de 0.5 para conducir)”, mencionó el juez de Garantías Federico Barberena en la resolución donde al ahora considerado autor de este “homicidio simple con dolo eventual” le dictó la detención.
Siempre de acuerdo con el relato de este testigo, a las cinco de la tarde del viernes último ambos se subieron a la camioneta que horas después iba a convertirse en el arma homicida: una Chevrolet C 10 de colores marrón y amarillo propiedad del imputado.
A esa hora, los dos se fueron en la camioneta a la casa de otra persona, lugar donde continuaron tomando alcohol hasta la medianoche del viernes que pasó.
De ese domicilio ambos salieron después en el rodado. A esa altura, el nivel de alcohol en sangre del hombre que conducía la camioneta -que tiene 55 años de edad- hacía ya imposible que pudiera tener el absoluto control y dominio del vehículo. Aquellas sucesivas ingestas que había iniciado estando en su domicilio y luego continuó en otros lugares lo convertían en un verdadero peligro al volante. Tanto para él como para otras personas, tal como lamentablemente iba a suceder instantes más tarde.
“Armado” con una camioneta
Miñana, Alberdi y Perón, hasta llegar a la rotonda que une a esa avenida con Cáneva, fueron los lugares por los que en principio Gorosito condujo en un evidente estado de ebriedad.
Su recorrido en la camioneta continuó hasta llegar -desde la ya mencionada Cáneva- a Mitre, la avenida a la que el encausado iba a transformar en el escenario de ese incidente de tránsito que provocó y se tradujo en la muerte de una enfermera de 55 años de edad que se llamaba Blanca Susana Peralta.
Según declaró Cardoso en Tribunales, una vez en la Avenida Mitre Gorosito comenzó a imprimirle más velocidad a ese vehículo que guiaba en sentido hacia el centro de la ciudad.
De la mano de esa mayor velocidad a la que iba manejando luego de todo lo que había tomado, inició así ese derrotero fatal que finalizaría con el deceso de Peralta.
En la investigación penal que se está llevando adelante desde la UFI 6, la Fiscalía que está a cargo de Karina Gennuso, se ha podido determinar que habían transcurrido unos cinco minutos del inicio del día sábado cuando la camioneta que manejaba Gorosito ingresó desde Cáneva, por la rotonda, hacia la Avenida Mitre.
Superando el límite de velocidad permitido para circular en una avenida, se ha establecido también que la Chevrolet C10 comenzó a realizar “maniobras de zigzag”.
Después, ya cuando sobre Mitre estaba en la cuadra comprendida por las calles Castellar y Leyría, de manera brusca la camioneta se subió al boulevard divisorio de la avenida, donde completamente sin control derribó una farola de alumbrado público, en la previa a invadir la mano de circulación contraria.
Una vez que la Chevrolet transitaba en contramano por Mitre, primero embistió a la parte trasera izquierda de otra camioneta: una Toyota Hilux que en ese entonces circulaba en sentido hacia la Ruta 3. Luego, sin que Gorosito detuviera la marcha, el rodado que manejaba siguió circulando hasta la mitad de esa cuadra, donde impactó de frente contra la moto en la que se trasladaba la enfermera.
La mujer, a la hora en que su muerte se produjo, iba trasladándose reglamentariamente en una motocicleta Honda de 150 cc por la Avenida Mitre. Regresaba a su casa, después de haber cumplido con su jornada laboral en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Pintos, el lugar donde desempeñaba tareas.
El límite permitido de velocidad para circular en una avenida es de 40 kilómetros por hora. Según las primeras averiguaciones, cuando la camioneta iba por Mitre ya lo hacía superando ese tope reglamentario, por lo que lo hacía, como mínimo, a unos 60 kilómetros por hora.
“¡Ruso pará!”, declaró Cardoso que le dijo a Gorosito. Pero el hombre de la camioneta no le hizo caso: aceleró y, así, impactó de frente contra la moto que guiaba la víctima de este incidente de tránsito.
La Honda de 150 cc quedó trabada entre la cinta asfáltica y el paragolpes de la camioneta. En medio de esa escena, la enfermera fue arrastrada junto con su vehículo hasta llegar al cruce de Mitre y Leyría, desde donde Gorosito giró con la camioneta hacia esa última calle. Fueron alrededor de cuarenta y cinco metros los que recorrió de esa manera, arrastrando a la moto y al cuerpo de su conductora hasta impactar contra el frente de una vivienda situada en ese sector, sobre la vereda de numeración impar.
Ahí, una vez que la camioneta detuvo su marcha, ambos ocupantes se bajaron y huyeron a pie.
Blanca Susana Peralta, mientras tanto, murió en el acto. Su cuerpo yacía debajo de la camioneta.
Según la autopsia lo determinó después, su deceso se debió al “shock hipovolémico” que sufrió, “provocado por hemotórax, hemoperitoneo, traumatismo de cráneo y politraumatismos”, se mencionó en la resolución donde el sábado que pasó el juez de Garantías Federico Barberena convirtió en detención a la aprehensión del autor de lo que, vulgarmente hablando, puede considerarse un verdadero crimen de la mano de un siniestro vial.
Homicidio simple
Según el magistrado -que por la feria judicial de verano está interviniendo de manera transitoria en esta causa penal- Gorosito manejaba esa camioneta luego de haber consumido alcohol “en cantidades excesivas”, las mismas que reflejan ese ya referido índice de “2.32 g/l de alcohol en sangre”.
Al respecto, estudios señalan que entre niveles de 1.5 y 2.5 g/l de alcohol en sangre es imposible conducir.
En ese sentido, se habla de un “estado de embriaguez importante” a causa del cual los reflejos están completamente alterados y, por lo tanto, cualquier reacción que se pueda tener es “lenta e imprecisa”. También se indica que en un caso así, considerado “crítico” y por el cual “no se puede -ni debe- conducir”, “la concentración visual se deteriora y mantener la atención se dificulta en extremo”.
En resumen, circunstancias todas que elevan a “muy alto” el denominado “nivel de riesgo”.
En esos parámetros transcurrió la conducta desarrollada por el conductor de la camioneta. Un hombre que ahora está detenido y al que le están imputando a título penal la comisión de un homicidio simple, delito que contempla penas de prisión que van desde los ocho a los veinticinco años.
“La figura penal que se está aplicando en este caso es la de homicidio simple”, explicó un vocero judicial consultado por EL TIEMPO.
La misma fuente señaló que “el ‘homicidio simple por dolo eventual’ no existe como figura del Código Penal, que habla de un homicidio culposo -tal como habitualmente suelen encuadrarse a los incidentes de tránsito, aunque no sucede con este caso en particular, que al acusado le están atribuyendo la autoría de un delito más grave- y de un homicidio simple”. “Después, las construcciones doctrinarias hablan del dolo directo, indirecto y eventual como un mecanismo de dolo. Pero en este caso el delito es el de homicidio simple, que se termina entendiendo configurado a partir de un ‘dolo eventual’. Por eso figura así la calificación de esta causa penal, como un homicidio simple”.
“Eso no significa -aclaró también el vocero judicial- que el imputado haya cometido este hecho con dolo directo, es decir, que haya ido a matar a alguien queriendo matar a esa persona en particular. El hecho se configura por una de las posibilidades del dolo, que en este caso es el eventual. Pero la calificación es la misma que, por ejemplo, si hubiera ido a pegarle un tiro a la víctima. Para el Código Penal es lo mismo”.
“Un caso y otro pueden diferenciarse en la graduación de la pena. Entre los ocho y los veinticinco años de prisión que contempla esa escala penal, alguno irá más grave y otro menos grave, pero la figura es la misma”, señaló por último.
Cuando el sábado que pasó, dando lugar al pedido formulado por la fiscal Karina Gennuso, el juez de Garantías Federico Barberena le dictó la detención al conductor de la camioneta, se refirió a diferentes aspectos relacionados con la aplicación de esa medida cautelar y también a ese “homicidio simple con dolo eventual” que en principio le está atribuyendo.
“No albergo dudas en que nos encontramos ante una conducta indiscutidamente encuadrable en la figura de Homicidio Simple previsto en los términos del artículo 79 del Código Penal”, señaló el titular del Juzgado de Garantías número 2 departamental en uno de los párrafos de lo dispuesto.
También sostuvo: “No caben dudas de que el imputado estaba en innegables condiciones de conocer el riesgo que implicaba su conducta, conduciendo a exceso de velocidad en forma zigzagueante en zona céntrica de la ciudad, con un elevado grado de ingesta de alcohol en su organismo y no deteniendo su marcha pese a las colisiones que previamente venía protagonizando”.
“Finalmente, dichos episodios previos constituyen pruebas cabales del conocimiento de la reclamada probabilidad de producción (de ese incidente de tránsito que provocó y derivó en el deceso de la enfermera), y la continuidad de la conducta pese a ello”.
Se dio a la fuga
No bien provocó la muerte de la enfermera, Gorosito descendió de la camioneta que conducía y se dio a la fuga, “abandonando a su suerte a la Sra. Blanca Susana Peralta”, señaló también el juez Barberena.
Instantes después, cuando policías intervinieron en lo que había pasado, el hombre fue aprehendido en inmediaciones de la estación de servicios que está en Mitre y Rauch.
En esa ocasión, “opuso resistencia frente al personal policial que concurrió al lugar, lo que no es sólo sino otra muestra del desapego para con todo tipo de pautas y, esencialmente, para con la vida que había quitado con su conducta minutos antes”.
Dicha situación fue, a criterio del juez, otro elemento de peso más -junto con la gravedad del delito que le están imputando y las circunstancias en que lo cometió- para que se inclinara a favor de que continúe privado de la libertad.
Según sostuvo, darse a la fuga y resistirse a su arresto son actitudes que configuran un “peligro procesal”, indicativo de que -de ser excarcelado mientras continúa procesado- Gorosito “intente eludir el accionar de la Justicia”.
Luego de que su aprehensión fue convertida en detención, desde la Seccional Primera local, el lugar donde en un principio estuvo alojado, se dispuso que el conductor de la camioneta fuera trasladado a la Estación de Policía Comunal de Tapalqué, donde ahora permanece.
De todas maneras, en lo dispuesto el sábado que pasó el juez Barberena ordenó que posteriormente el hombre sea llevado a la Alcaidía que está en la Unidad 38, una de las cárceles situadas en la localidad olavarriense de Sierra Chica.
Hay que aclarar que la detención para el considerado autor de este homicidio simple es una medida que puede ser recurrida desde la Defensa del acusado, por lo que habrá que ver qué sucede en los próximos días en ese sentido.
Una versión increíble
Cuando el sábado que pasó, en horas de la tarde, Gorosito fue llevado a Tribunales para ser indagado, ante la fiscal Karina Gennuso el hombre declaró, en la previa a que -posteriormente a cumplida con esa audiencia- la titular de la UFI 6 pidiera que su aprehensión fuera convertida en detención por ese grave ilícito que le está atribuyendo.
Su testimonio no fue considerado creíble. Entre otras cosas, dijo que no era él quien conducía la camioneta, algo que quedó completamente desvirtuado con las declaraciones de testigos que también se han ido incorporando a esta Investigación Penal Preparatoria.
Según el juez Barberena, esa versión exculpatoria que sobre lo sucedido Gorosito ofreció cuando fue indagado “en nada logra conmover lo que se erige de la recolección convictiva, y sólo es desarrollado con la única intención de mejorar su situación procesal”.
Además de afirmar que no era quien manejaba, dijo que “permaneció en el piso del lugar luego de la colisión, siendo despertado a patadas por el personal policial” que finalmente lo aprehendió, situaciones ambas que tampoco fueron ciertas.
“En definitiva -concluyó el juez en esa resolución donde le dictó la detención- puede decirse que lo único creíble de todo el relato desarrollado por Gorosito en su descargo es el consumo de alcohol, dado que se constató con la pericia alcoholimétrica que arrojó más de dos gramos de alcohol por litro de sangre”.
Lo sucedido en los primeros minutos del sábado que pasó puede llegar a convertirse claramente en un hecho que marque un punto de inflexión con relación a situaciones como la descripta.
No se trató de algo fortuito, de algo donde, por llamarlo de alguna manera, el destino terminó construyendo una desgracia. Muy por el contrario, se trató de un episodio donde el hombre que ahora está detenido se convirtió en el principal responsable, por todos los motivos ya mencionados, para que eso sucediera.
Un hecho donde ahora la Justicia tiene que arbitrar los medios suficientes para que los familiares de la enfermera que murió puedan encontrar en un futuro algo de consuelo, traducido en lo que a título penal tiene que ser una sanción para quien provocó este verdadero desastre.
Hasta el momento, las actitudes demostradas por una fiscal y un juez de Garantías señalan que se está en ese camino. Ojalá cuando en esta causa sean otros funcionarios judiciales quienes tengan que continuar decidiendo se mantenga ese mismo perfil.
La sociedad estará atenta a lo que pase con este caso, protagonizado por un sujeto que, al mando de una camioneta y de la mano de un elevado consumo de alcohol, se convirtió en un asesino.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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