15 de julio de 2019
Quien se haya hecho de los resultados pasadas las 17 horas de ayer, al conocer la clasificación de Chacarita a semifinales puede que haya dicho: “Y, claro, pasó Chaca”. De ser así, se trataría de una pobre consideración, descontextualizada y facilista. No es que el triunfo sureño no tenga cimientos, pero vencer a Boca le costó mucho más de lo que puede imaginar aquella persona que analiza el fútbol según la enciclopedia. Y si abrimos la mirada a los 180 minutos de la llave, el xeneize tuvo las mismas oportunidades (me refiero a potencialidades) que el elenco que dirige Mariani. Y hablando de Santiago, de nuevo ratifica aquello que ya le vimos, por ejemplo, en Alumni y en River: “Caballo” no necesita mucho tiempo para volver a sus equipos protagonistas justificados de las competencias.
En el modo en que abordaron el encuentro se explica en parte de la clasificación funebrera. Espinado por el 2-4 de la llave, Chacarita salió al ruedo convencido de que debía ser protagonista, aventurero y eficaz. Y aprobó ampliamente las tres materias. En cambio Boca, incluso si uno comprende que la ventaja lograda en el Infantino le ofrecía la posibilidad de no volverse loco, salió al partido sin intensiones de tomar la iniciativa y muy ocupado en no apartarse demasiado de su área.
Apenas 17’ invirtió el local en empardar el global. Primero fue Mariano Escribano el que, de cabeza, cabeceó al gol sin que defensor alguno le provocara dificultades. Luego, Marcelo Miglino recibió un centro corto desde la izquierda, de espaldas al arco controló y mandó el balón al arco con una media chilena que venció la débil respuesta de Íbalo sobre su poste diestro. Golazo de “Laucha”, en una francescoliana pirueta. Se trató de un lapso inicial caótico para el fondo boquense, desacompasado, sin poder manejar las pocas referencias zonales que le ofrecía su oponente, y, curiosamente (dada la altura de sus centrales), sin poder evitar que el ataque tricolor -casi siempre Raidigos- conectara cada centro que caía cerca de Íbalo, que tampoco tenía una buena tarde.
Y las pruebas de por qué Boca se boicoteó con su actitud inicial, las aportó el propio Boca cuando se convenció de ir por Cáceres (una de las figuras); esa metamorfoseada le permitió descontar e imponerse en el trámite, superar a su rival hasta el entretiempo y producir ante el 1 local otras tres chances muy nítidas. Hubo atajadas notorias del arquero, como para decir “¡qué Tulo tiene Chacarita!”. El tanto fue de Agustín Cos, que se valió de una muy buena posición en el área menor luego que Achigar (ahora sí de cabeza) le ofreciera una buena asistencia.
No bien comenzado el segundo tiempo, el mano a mano que Cos desaprovechó (vale decir que desde una posición compleja por lo cerrada) ante Cáceres, hizo notar que Boca había aprendido su propia elección. Lo que sucedió es que más allá de las aspiraciones auriazules, el complemento sirvió a la mesa futbolera un menú algo distinto a lo que ya habíamos visto. Mucho más entreverado, más condicionado por el fragor físico y más enfocado, desde lo anímico, en la actuación de Chaparro.
Ese 1-2 pesaba en Chacarita, que si bien había vuelto a controlar con bastante solvencia el juego, no conseguía traducir con lucidez ofensiva esa matriz con la que administraba la pelota. Mayor provecho tenía cuando Lamardo conseguía (o se proponía) afrontar la faz ofensiva con la cancha de frente, cercano a Borda y con Palermo como socio más dinámico, y luego sí, en los metros finales valerse de las variantes de ataque. Cuando la búsqueda se empecinaba en largos centros sobre el punto penal, a Íbalo le resultaba más accesible la resolución.
Algo de eso, de cambio de ideas, fue lo que permitió el tercer tanto del tri, de nuevo con autoría de Escribano: buena acción ofensiva, la pelota de izquierda a derecha en profundidad, Raidigos que cruza por bajo un balón paralelo al arco y el “Tanque” que se encontró con la bocha en su pie derecho y la valla desguarecida frente a él. Restaban unos 25’ y el atractivo del encuentro, más allá de no lucir, pasaba por la escasez de confirmaciones que ofrecía a cualquiera de los dos: ni Chaca se comportaba como clasificado ni Boca como eliminado.
La visita ya no tuvo opciones, necesitó desarticular todo lo previo para poder sentirse liberado (aunque con el lastre del resultado) y abarrotar el área sureña de jugadores e ilusiones. No había administración en el mediocampo, el esférico viajaba directamente a los puntas, delanteros que comparten la condición de poder jugar con ventaja el mano a mano.
Al clima anímico que de por sí signaba el cotejo, las expulsiones le agregaron calor y polémica. Mingochea fue muy bien expulsado (a instancias del asistente Lufi) por agredir con la mano el rostro de Lamardo. Sucede que el ex Chacarita recibió antes una patada del “Zurdo”, agresión que Lufi pareció no considerarle al juez. Vera, mientras realizaba la preparación pre ingreso, fue expulsado a raíz de que el otro asistente, Lugüercio, se lo señaló a Chaparro. Todo en un minuto.
Se le agotó el tiempo a Boca, se vació en una búsqueda que no trajo el gol de la clasificación. Para entonces, Chaca se había vuelto un íntegro administrador de la ventaja que lo terminó convirtiendo en uno de los mejores cuatro del Apertura. En semifinales, el devenir tricolor ya le depare el próximo escollo rumbo a la máxima felicidad: Sarmiento.

LA FIGURA
Mariano Escribano
El delantero hizo dos aportes fundamentales, y los hizo en momentos clave para que Chacarita termine de solidificar su clasificación. Los goles de Escribano aportaron a la cifra y a la calma de su equipo en instantes que golpearon duro a Boca.

Chacarita 3
Boca 1
Chacarita
D. Cáceres
E. Brienzo
J. Oteo
S. Cassano
G. Borda
M. Duarte
G. Raidigos
M. Miglino
M. Escribano
R. Lamardo
M. Palermo
DT: S. Mariani
Boca
P. Íbalo
M. Achigar
M. Bongiorno
A. Conti
F. Panelo
I. Cejas
F. Mingochea
F. Albisini
A. Cos
B. Crescitelli
M. Merli
DT: A. Di Prinzio
Cancha: Chacarita Juniors
Árbitro: J. Chaparro
Asistentes: F. Lugüercio y A. Lufi
Suplentes de Chacarita: C. Vera, S. Pizarro, M. Reyes, G. Fernández, M. Rodríguez.
Suplentes de Boca: S. Diorio, A. Sutil, F. Talamonti, B. Sánchez, D. Travi.
Goles: PT: 11’ Mariano Escribano (Ch), 17’ Marcelo Miglino (Ch), 35’ Agustín Cos (B). ST: 21’ Mariano Escribano (Ch).
Cambios en Chacarita: ST: 42’ S. Pizarro por R. Lamardo, 44’ M. Rodríguez por G. Raidigos.
Cambios en Boca: ST: 36’ D. Travi por M. Achigar.
Incidencias: expulsados: ST: 40’ Francisco Mingochea (B), 41’ Cristian Vera (Ch).
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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