4 de abril de 2014
Mejor que decir es hacer. Mejor que prometer es realizar. Más de ocho años pasaron con promesas, con licitaciones que después no se concretaban, con el argumento de falta de pago. Y la Escuela Nº 17 estaba ahí, sin haber podido abrir sus puertas luego del incendio producido por una travesura de un alumno.
Existieron gestiones, pero parecería que las autoridades provinciales privilegiaron las mezquindades políticas que la real necesidad que tenían los alumnos de mantener su pertenencia a una institución educativa. Durante ocho años muchos de ellos no conocieron su querida escuela.
Todo comenzó casi un año después cuando un ex gobernador se enteró de lo sucedido en la Escuela Nº 17 cuando en Azul una maestra lo increpó en la vía pública. Porque anteriormente vinieron funcionarios, pero para cobrar viáticos, ya que no hicieron absolutamente nada. Y a los funcionarios azuleños, con suerte cuando lo recibían, les prometían cosas que nunca cumplieron.
Y así fue pasando el tiempo, hasta que el Obispo Diocesano, un docente, sintió vergüenza, como la vergüenza que sentimos todos los azuleños, de ver una escuela cerrada. Y encomendó al padre Scoltore para conseguir que le abrieran las puertas y lo escucharan. No solamente a él sino a la comunidad educativa. Es así que se logró que se llamara a licitación y se adjudicara a una empresa azuleña. Y cuando esta empresa por falta de pago disminuyó el ritmo de trabajo, el doctor José Inza, actual Intendente Municipal, dispuso que los fondos de los azuleños se destinaran para terminar la obra. Y cumplió. El resultado es que la escuela está funcionando.
El doctor Inza fue investigado por el Concejo Deliberante, pero siempre se lo recordará como el Intendente Municipal que logró que la Escuela Nº 17 volviera a funcionar en su edificio de Mitre y España.
Volvieron los delantales blancos a poblar las aulas, el patio cubierto, el murmullo de los chicos que, pese a las inclemencias del tiempo acudieron a su Escuela Nº 17 para formarse, estudiar, educarse. Pasaron más de 8 años de incertidumbre, pero hoy salió el sol. Y con el sol la esperanza que estos chicos de hoy, hombres de mañana, sean parte de la juventud argentina que se necesita para que el país vaya adelante. Porque la escuela, esté donde esté, significa esperanza en una juventud que acude a ella a formarse, aprender, ser personas de bien.
Ahora hay que mirar para adelante, lo pasado ya fue, para muchos azuleños van a sentir la felicidad que tanto esfuerzo, tanto sacrificio, tantas amarguras pasadas, no fueron en vano y esta hermosa realidad es el fruto de años de esfuerzo.
De ese esfuerzo que generalmente siempre da resultados positivos cuando se trabaja en equipo, todos juntos, con un mismo objetivo. Podrán existir diferencias, podrán existir discusiones, pero todas éstas quedan relegadas cuando se tiene en el corazón la imagen de un niño pidiendo educación. Y el lugar para educar, no para contenerlo, es una escuela donde todos ellos sientan que les pertenece y se comprometan con sus compañeros, maestros, y la comunidad educativa.
Eso se logró, después de más de ocho años en la Escuela Nº 17. Porque durante ese lapso de tiempo los chicos que figuraban inscriptos en ese establecimiento escolar no sentían pertenencia porque estaban dispersados en otros centros de educación.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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