15 de marzo de 2015
Una niña le expresó al Papa Francisco que hay muchos niños abandonados por sus propios padres, muchas víctimas de muchas cosas terribles como la droga y la prostitución. ¿Por qué Dios permite estas cosas, aunque no es culpa de los niños? ¿Porqué tan poca gente viene en su ayuda?
El Santo Padre dijo: esta niña ha hecho la única pregunta que no tiene respuesta, es la pregunta del por qué sufren los niños. Nuestra respuesta es el silencio y las palabras que nacen de las lágrimas.
Frente a este profundo dolor, el Sumo Pontífice instó a que no se tenga miedo a llorar. Al mundo de hoy le falta llorar. Lloran los marginados, los despreciados pero los que llevan una vida más o menos sin necesidades no saben llorar.
Ciertas realidades de la vida se ven con los ojos limpiados por las lágrimas. Sean valientes y no tengan miedo a llorar, insistió.
Existe una compasión mundana que no sirve para nada. Una compasión que a lo más hace meter la mano en el bolsillo y dar una moneda. Para los cristianos cuando Cristo lloró y fue capaz de llorar, entendió los dramas de la sociedad.
Cada uno debe preguntarse ¿yo aprendí a llorar? Lo hace cuando se ve un niño con hambre o que se muere por falta de alimentación. Un niño usado por una sociedad como esclavo.
Llorar no es un llanto surgido del corazón porque tengo el capricho de tener más. Llorar es no poder contestar la pregunta de ¿porqué sufren los niños? Llorar es no poder hacer nada para combatir la pobreza, la esclavitud, la muerte lenta de la juventud por la droga, mostrar la impotencia frente a una realidad que nos supera.
Jesús lloró en su corazón, según el evangelio, por el amigo muerto, por esa familia que había perdido su hija, cuando vio a esa pobre madre viuda que llevaba a enterrar a su hijo. Se conmovió y lloró en su corazón cuando vio la multitud que eran como ovejas sin pastor.
No es necesario aprender a llorar, porque el llanto es lo que emana del espíritu solidario del ser humano, es el dolor que siente la mente y el corazón frente a la impotencia de no poder hacer nada para evitar que los chicos y los que no son tan chicos sufran.
El llanto existe internamente y, como dijo el Papa, hay que ser valiente y no tener miedo de exteriorizarlo públicamente. Porque así los ojos serán limpiados por las lágrimas para ver más nítidamente ciertas realidades de la vida.
Glyzelle Palomar, una niña de la calle de 12 años fue la que le hizo la pregunta al Sumo Pontífice que no tiene respuesta en este momento. Pero contestarla debería ser responsabilidad de todos con hechos, conductas y procederes. Y con la esperanza de que esa pregunta no se tenga que hacer más, o sea que los chicos no sufran. Será una ilusión, un anhelo, una utopía. Todo puede ser.
Por eso cuando se vea o se sufra una situación, una tragedia, donde uno es impotente para darle una solución es necesario llorar. Y que el llanto salga del corazón, acompañado de ese silencio que lo dice todo. Que refleja el pesar, la tristeza, y la carencia de poder hacer.
Cuando nos hagan la pregunta porqué sufren los niños, y hay tragedias en nuestra vida, que nuestra respuesta sea el silencio o las palabras que nacen de las lagrimas. Sean valientes no tengan miedo de llorar expresó el Papa Francisco.
Así lo indicó la decana de la Facultad de Agronomía de la UNICEN Azul, Liliana Monterroso, cuando habló con este medio acerca de la actividad que se realizará el próximo miércoles en la Chacra Experimental que está ubicada en kilómetro 304,5 de la Ruta 3.
18 de octubre de 2026
18 de octubre de 2026
18 de octubre de 2026
18 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026