18 de octubre de 2026

SIGUE ALOJADO EN LA SECCIONAL PRIMERA

SIGUE ALOJADO EN LA SECCIONAL PRIMERA. Santamaría, detenido por varias estafas: qué declararon las personas que lo denunciaron

Hasta ahora son ocho los hechos que le imputan al ex Presidente del GEN Azul que también tenía un cargo en el Deliberante. Entre los damnificados hay amigos suyos, un policía retirado de la Bonaerense y una compañera de trabajo en el Concejo. En la causa que se instruye figura como prueba un pagaré que el acusado le habría dado a uno de los denunciantes. Las presuntas maniobras defraudatorias en perjuicio de las víctimas están estimadas en un monto total de 100.000 dólares. Grabada por una mujer cuando todavía se desconocía su paradero, la conversación por teléfono que mantuvo con el dirigente político días antes de que lo apresaran en el Barrio Carús.

Los testimonios de los damnificados hasta el momento por las "transacciones comerciales" -definidas así en las actuaciones penales- que lo tienen a Rodrigo David Santamaría Martini detenido por la probable comisión de varias estafas están incorporados en la causa que se instruye desde la UFI 2 a cargo del fiscal David Carballo.

Esas declaraciones constituyen uno de los elementos más significativos para atribuirle responsabilidad penal al dirigente político -quien hasta días atrás presidía el GEN Azul y ocupaba una prosecretaría en el Concejo Deliberante- en el expediente judicial a través del cual se concretara su detención el jueves pasado.

Cuando el 8 de octubre se conocieron las primeras denuncias en su contra, a través de los dichos de los damnificados comenzó a quedar al descubierto la presunta maniobra fraudulenta que lo tiene privado de la libertad.

Tal como EL TIEMPO informara, el delito de estafas reiteradas que le imputan a Santamaría -a través de ocho hechos que le atribuyen como cometidos "en concurso real de acciones"- se remonta a situaciones ocurridas entre marzo de 2025 y septiembre pasado.

La acusación para el extitular del GEN Azul señala que durante esos meses "desplegó una maniobra defraudatoria consistente en ofrecer a distintas personas realizar inversiones de dinero, tanto en moneda nacional como extranjera, mediante una actividad financiera que les permitiría obtener elevados rendimientos económicos periódicos". También, que una vez que lo contactaron "defraudó a las personas damnificadas". Específicamente, "abusando de la confianza en él depositada, simulando una solvencia económica y conocimientos técnicos de la operatoria ofrecida".

El primer denunciante

El primero de los denunciantes que tuvo este caso es un hombre que desempeñó tareas en la Policía bonaerense hasta años atrás, cuando se retiró de esa fuerza de seguridad.

Según relató cuando decidió denunciar a Santamaría el pasado 8 de octubre, por parte de un familiar suyo se enteró que el dirigente político tenía "una financiera personal" a través de la cual recibía dinero y mes a mes hacía entrega de las "ganancias acumuladas" por la suma que era aportada.

Ese damnificado señaló que en enero de este año empezó a darle al imputado "distintas sumas de dinero" hasta alcanzar un total de 31 mil dólares. Y si bien reconoció que en un principio percibió "los intereses comprometidos", semanas atrás cesaron los pagos, no logrando desde aquel entonces recuperar el capital que en varias oportunidades le reclamó a Santamaría.

El 20 de septiembre pasado el denunciante contó que el dirigente político tenía que entregarle intereses de dólares que le había dado; aunque el investigado por estas presuntas estafas le pidió que "lo aguantara unos días".

Posteriormente, de Santamaría no tuvo más noticias, mientras entre quienes lo conocían comenzó a circular la versión de que no lo veían en los lugares que habitualmente solía frecuentar, tales como el Concejo Deliberante -donde estaba a cargo de la Prosecretaría Legislativa- y la sede del GEN Azul, la agrupación política que presidía desde fines de mayo pasado.

A ambas funciones renunciaría días después de ser denunciando, cuando todavía se encontraba oculto y sin que se tuvieran novedades sobre su paradero.

El primero de los denunciantes por estas estafas afirmó que semanas atrás llegó a tener los últimos contactos por WhatsApp con el ahora acusado y que en esos mensajes le pidió retirar diez mil dólares y los intereses acordados que contemplaba dicha suma.

Dichas conversaciones, a través de capturas de pantalla, son ahora parte de las pruebas reunidas contra el investigado, quien llegó a decirle al hombre que no había "ningún problema" y que iba a darle la suma en dólares estadounidenses que le reclamaba.

Pero de esa plata uno de los damnificados que tiene esta investigación penal nunca pudo hacerse. Y decidió, al averiguar su dirección, ir a buscar a Santamaría a la casa donde vive con su familia.

Ese inmueble está situado sobre la calle Guido Spano y fue allanado el pasado jueves, cuando el acusado resultó detenido; aunque la medida cautelar se concretó en un departamento de un familiar suyo que está en el Barrio Carús.

Lo que ocurrió cuando ese hombre fue a la vivienda de Santamaría ya es conocido: no lo encontró y sólo pudo hablar con su pareja.

En la denuncia que radicara, el damnificado también hizo alusión a lo que esa mujer le dijo. Concretamente, a una charla con el dirigente político imputado que ella había mantenido un día antes a que el policía retirado de la Bonaerense fuera a buscarlo a su domicilio y no lo encontrara.

Sobre esa conversación que tuvo con su pareja, la mujer le manifestó al primer denunciante de esta causa penal que Santamaría le dijo que "tenían que irse de la ciudad porque se había mandado una cagada y debía mucha cantidad de plata".

De acuerdo con lo que también fuera denunciado por uno de los damnificados de estas probables estafas, ella le refirió que desconocía dónde estaba su pareja; aunque no descartó que pudiera estar "escondiéndose" en el departamento donde vive su madre en el Barrio Carús, el lugar donde lo apresaron el pasado jueves por la mañana.

Uno de los azuleños perjudicados por estas maniobras defraudatorias refirió que siempre le dio en efectivo la plata a Santamaría y que no tenía comprobantes de las sumas de dinero que le entregaba.

Por ese motivo, a través de los mensajes que mantenía con el imputado por WhatsApp, se hicieron capturas de pantalla de las transacciones para agregar como evidencias a esta causa penal.


Santamaría Martini, el dirigente político que está detenido, acusado de varias estafas donde como damnificadas figuran hasta ahora ocho personas. Según los denunciantes, al ex Presidente del GEN Azul le entregaron dólares y pesos para invertir, con el compromiso por parte del imputado de restituirles elevados intereses por esas sumas de dinero que no devolvió. NACHO CORREA/EL TIEMPO/ARCHIVO

Una pareja

Una pareja figura también como damnificada en otra de las estafas atribuidas a Rodrigo Santamaría.

Al acusado -según también denunciaron- le dieron en marzo del año pasado cinco mil dólares, cifra cuyos intereses tenían que derivar en que recibieran meses después "aproximadamente doce mil dólares estadounidenses"; aunque el acusado jamás les restituyó monto de dinero alguno.

La mujer que figura como víctima con su pareja en este caso declaró que con el ex Presidente del GEN Azul tiene "una relación de amistad desde hace aproximadamente diez años" y que la plata se la dio luego de que el propio Santamaría le propuso "ponerla a trabajar y así generar intereses", con la posibilidad de retirar los dólares "de forma bimestral" o de "reinvertirlos".

"Con el correr de los meses Rodrigo nos consultaba qué queríamos hacer con los intereses; pero siempre optamos por no retirar el dinero, ya que estábamos ahorrando para nuestro casamiento y un tratamiento médico", declaró su amiga al denunciarlo.

En septiembre pasado, al igual que ocurriera con el primero de los casos mencionados, comenzaron los problemas para la pareja.

Hubo en ese entonces un primer contacto por WhatsApp por parte de la mujer con Santamaría. Pero un día después, al imputado ya no le llegaban los mensajes.

La damnificada declaró que, ante lo que estaba pasando, le envió un mensaje a la mujer del dirigente político y que ella le respondió textualmente: "Rodri desapareció. Hizo cagadas con la guita, quedó en la lona literalmente. No sé absolutamente nada, así que te imaginás cómo estoy".

Después, esa denunciante decidió ir con un amigo a ver a su casa a la mujer de Santamaría, donde nuevamente -aunque ahora de manera personal- ella le refirió que no tenía idea alguna de dónde podía estar su pareja.

Por la noche de ese mismo día, la mujer de Santamaría le mandó un mensaje: le dijo que había conversado con él y que "en algún momento" iba a hablar con los damnificados para "dar explicaciones de lo sucedido".

A través de lo referido por esa damnificada, otro dato de relevancia surge en esta investigación penal: el 8 de octubre pasado, cuando comenzó a ser denunciado, Rodrigo Santamaría la llamó por teléfono y mantuvo una conversación con ella que duró unos ocho minutos aproximadamente.

El contenido de esa charla fue grabado y está también incorporado como otra evidencia a esta investigación penal.

"En la conversación -reveló la mujer- me pide disculpas y me dice que está en Azul, en el quincho de la mamá", otro de los inmuebles que fuera allanado el pasado jueves cuando policías detuvieron a Santamaría.

"Me dijo que se había mandado un moco y que debía mucha plata. La conversación la grabé, duró aproximadamente ocho minutos. En esta llamada estaba mi pareja también escuchando todo", declaró la amiga del imputado cuando lo denunció.

Pesos y dólares

Denunciante también de esta presunta "estafa dineraria", otro varón declaró que en marzo de 2025 le había dado a Rodrigo Santamaría nueve millones y medio de pesos y cinco mil dólares.

"Se los di en virtud de que él iba a realizar una serie de operaciones y producto de estas iba a generarme intereses y ganancias", relató ese damnificado, quien conocía al imputado desde tiempo antes y luego había iniciado una amistad con él.

Según su testimonio, a través de diferentes transacciones -en algunos casos en efectivo y otras por medio de transferencias- le hizo entrega de los referidos montos de dinero, tanto en pesos como en dólares estadounidenses. Y afirmó que, como sabía que Santamaría trabajaba en el Concejo Deliberante, tal circunstancia "me daba aún más confianza".

Si bien reconoció que durante un tiempo pudo realizar algunos retiros de dinero, semanas atrás -cuando comenzó a reclamarle al acusado la entrega de más plata- ya no pudo hacerse de los montos que necesitaba.

"Santamaría me dijo que lo esperara unos días porque le estaba por entrar una transferencia", dijo sobre lo ocurrido en una de esas ocasiones. Y contó también lo que pasó días después, cuando volvió a pedirle el dinero y el acusado le respondió que "se despreocupara", que lo iba a tener.

Pero ni el martes 6 ni el miércoles 7 de octubre pasados, cuando volvió a contactarse por mensajes con Santamaría, tuvo una respuesta favorable a su reclamo.

El primero de esos días -contó- "me manda un mensaje a la nochecita, tipo veinte, en donde me dijo que había estado descompuesto porque se le había subido la presión y había tenido un pico de estrés". También declaró que el imputado le dijo que "al día siguiente me alcanzaba el dinero que le había pedido".

Pero ese 7 de octubre, un día antes de ser denunciado Santamaría, el damnificado afirmó: "Le mandé un nuevo mensaje para ver si se encontraba bien de salud, pero no le llegaba, me marcaba un solo tilde en WhatsApp".

"En un principio no me preocupé porque era normal que te piloteara un poco; pero a la noche aún no había tenido respuesta y empecé a ver en las redes sociales que la gente lo acusaba de haberla estafado. Ahí me asusté y me di cuenta de lo que había pasado", afirmó otro de los denunciantes que tiene esta investigación penal.

Compañera de trabajo

Una mujer que también denunció a Santamaría recordó que en septiembre pasado le había entregado dos mil dólares y dos millones de pesos, "ante el ofrecimiento de percibir intereses de ciento cincuenta dólares cada quince días por cada mil dólares invertidos y del veinte por ciento mensual respecto de las sumas entregadas en pesos", se refiere en la causa penal contando con su testimonio.

Ella había conocido al imputado en febrero de este año, cuando ingresó a trabajar al Concejo Deliberante.

Esa damnificada señaló que en agosto la primera transacción que hizo con el ahora detenido surgió de haberle vendido "unos mil dólares", una operación en la que "no hubo inconvenientes".

Después, al aludir a las sumas en pesos y en dólares que le diera el mes anterior, declaró que Santamaría "ofrecía retirar" parte del dinero o dejarlo y que "el capital se vaya incrementado".

"En teoría, el reinvertía los dólares en otras cosas; pero nunca me especificó en qué", sostuvo esa mujer al denunciarlo. E hizo alusión a una consulta que le había hecho el 19 de septiembre pasado, vinculada a cuando le entregó en mano parte de la plata que ahora le reclama.

En el marco de ese vínculo laboral que mantenía en el Deliberante con Santamaría, recordó que llegó a consultarlo por otra inversión que quería hacer una prima suya que vive en CABA.

A través de sus dichos, al denunciarlo dejó en claro que "nunca firmamos nada. No tengo documental, todo fue de palabra, en confianza", habiendo aportado ella también a esta causa capturas de pantalla de mensajes y los audios, en ambos casos mediante WhatsApp, que mantuvo con el dirigente político apresado hace tres días.


El pasado jueves por la mañana policías de la Seccional Primera detuvieron al acusado de estas estafas en el Barrio Carús. El Juez de la causa tiene que resolver ahora si da lugar o rechaza un pedido de excarcelación para Santamaría que presentó una defensora Oficial. EPDS AZUL/PBA

Un pagaré

Una de las pruebas documentales incorporadas a esta investigación penal es un pagaré que otro de los varones que denunciaron a Santamaría aportó en la Justicia.

A través de su testimonio ha sido posible saber que el imputado -al que conocía de vista, de habérselo cruzado en la calle- le dijo en una ocasión que "estaba por poner una financiera" y "me ofreció hacer una inversión".

Dicha propuesta data de septiembre de este año, por lo que ese damnificado -declaró en la causa- después fue a ver al acusado a una oficina donde lo citó, ubicada en Bolívar entre Arenales y Necochea.

"Le di 5 millones de pesos y 4 mil dólares", oportunidad durante la cual Santamaría "me dijo que en un mes iba a cobrar 500 mil pesos por los 5 millones y 400 dólares por los 4 mil dólares".

En aquel encuentro fue que el imputado le dio un pagaré por un valor de 4.200 dólares, el cual el damnificado hizo entrega al denunciarlo días atrás. En las actuaciones penales se menciona que ese documento está confeccionado "de puño y mano por Rodrigo Santamaría" y fechado el "28 de septiembre de 2026".

Un amigo personal

Otro de los varones denunciantes contó que es "amigo personal" de Santamaría y que a partir de octubre del año pasado y durante los meses siguientes le hizo entrega de "sucesivas sumas de dinero hasta alcanzar un total de 25 mil dólares".

La plata se la fue dando al imputado -se refiere también con relación a este caso- "bajo la promesa de obtener rendimientos económicos que, según lo manifestado por el damnificado, eran reinvertidos en nuevas operaciones, sin que posteriormente lograra obtener la restitución del capital aportado".

Ese denunciante afirmó que, cuando comenzó a darle los ahorros que tenía, Santamaría "había emprendido una actividad de tipo financiera consistente en tomar dinero y dar por ello un interés o una ganancia". Y fue "ante la propuesta de su amigo" que decidió ir entregándole "de forma paulatina" y durante alrededor de ocho meses esos 25 mil dólares, cuyas supuestas ganancias nunca retiró porque siempre prefería dejar el dinero o porque el acusado "le proponía nuevas inversiones".

Pero al igual que ocurriera con los demás damnificados en los últimos meses, ese varón tampoco pudo recuperar la plata: cada vez que se la solicitaba, Santamaría "siempre tenía algún tipo de propuesta nueva o le pedía un plazo de algunos días" para devolvérsela.

Ese denunciante, ni siquiera, pudo hacerse del monto inicial que le entregara al hombre que ahora está preso.

Dos casos más

Otro de los denunciantes -se refiere también en las actuaciones penales- es un varón que le había entregado en marzo pasado 1.650 dólares a Rodrigo Santamaría.

Transcurridos algo más de dos meses, ese damnificado recibió unos 2.100 dólares de aquel primer aporte, por lo que decidió continuar "con nuevas operaciones y reinversiones de los rendimientos ofrecidos, hasta alcanzar - según su declaración en esta causa penal- un saldo de 10.450 dólares que no pudo recuperar".

En tanto, a través de lo relatado por una mujer también perjudicada por estas probables estafas surge que le había entregado 20.000 dólares a Santamaría, luego de que el imputado "le ofreciera una inversión que generaría intereses mensuales y le manifestara que su actividad contaba con el respaldo de una consignataria de hacienda".

Inicialmente, ella percibió "rendimientos periódicos"; pero en septiembre pasado "cesaron los pagos comprometidos, sin que lograra recuperar el capital entregado".

En la causa se cita lo que declaró una familiar de esa denunciante, quien se había enterado que Santamaría "estaba desaparecido" y que circulaban versiones de que no estaba en Azul, previo decirle el acusado a su pareja algo que han referido más damnificados: "Me mandé una cagada re grande, no tengo para devolver la plata. Yo me voy".

De acuerdo con lo averiguado en el marco de esta pesquisa, se sabe que a fines de septiembre pasado al menos un día Rodrigo Santamaría no estuvo en Azul.

En medio de los rumores que ya lo sindicaban como el probable responsable de estas estafas, hubo un día en que viajó a CABA.

Según se cree, al regresar y mantenerse oculto, desde ese momento comenzó a pernoctar alternativamente en el departamento del Barrio Carús donde lo detuvieron el pasado jueves y en ese quincho que también le pertenece a su mamá, otro de los inmuebles allanados hace tres días.

El dato

No bien se concretara su detención y se negara a declarar en los tribunales de Azul por las estafas que le imputan, para Rodrigo Santamaría su defensora Oficial Adriana Hernández había solicitado la excarcelación. Sobre ese pedido, señalaron voceros allegados a la tramitación de la causa, tiene que resolver en los próximos días Federico Barberena, el magistrado a cargo del Juzgado de Garantías 2 que entiende durante lo que continúa siendo la instrucción de este sumario penal.


"Se me fue de las manos", le dijo Santamaría a una amiga que habló con él por teléfono mientras permanecía oculto

La conversación telefónica que grabó una de las denunciantes de las estafas imputadas a Rodrigo David Santamaría Martini constituye ahora una de las pruebas que comprometen su situación procesal.

La charla data de cuando todavía se ignoraba el paradero del acusado.

A través de ese diálogo -transcripto en la resolución que derivó en su detención el jueves pasado- es posible conocer más aspectos de las circunstancias que llevaron al dirigente político del GEN a permanecer oculto hasta días atrás.

Aquello ocurría mientras, a través de diferentes mensajes enviados a su celular y que él no contestaba, se le reclamaba que apareciera y los damnificados le pedían por la devolución de los diferentes montos de dinero en pesos y en dólares que fueron entregándole.

"Pensé que iba a poder solucionarlo, que de a poco iba a ir solucionando y no. No pude, no pude. Me fui metiendo más y más. Y una vez que ya estaba metido, ni cuenta me di que no podía salir. Me tuve que ir porque no sabía qué carajo hacer. Ni con mi vida ni con mi familia, porque arrastré a todo el mundo", admite Santamaría en ese contacto telefónico que mantuvo con una de las damnificadas, quien cuando lo denunció afirmó ser su amiga y dijo que lo había conocido alrededor de una década atrás.

"Entiendo que estés enojada" y "la calentura de todo el mundo", le dice también el imputado.

"Se me fue de las manos" y "me tengo que atener a las consecuencias", afirma en otro tramo de la charla con su amiga.

Durante el diálogo también le refiere a esa mujer que estaba en conocimiento de las denuncias formuladas en su contra. Presentaciones por las cuales "me tendré que hacer cargo", expresó en aquel contacto vía celular que ambos mantuvieron.

"Yo te diría que vayas a la comisaría o que digas a quién le prestaste la plata", le sugirió ella a Santamaría días antes de que lo detuvieran.

"Yo no me escondí porque me quería ir con la plata... Me voy a tener que hacer cargo, dar la cara y en algún momento, lo que me lleve la vida, pagar lo que debo. Pero tampoco tengo intenciones de no pagar", se transcribe en la causa penal que el acusado le dice a la mujer.

Después, ante la posibilidad de que contara en su poder con el dinero que todavía le reclaman, el ex Presidente del GEN Azul responde textualmente: "No tengo nada. No es que tengo plata guardada. Si yo tuviera plata guardada hubiese dicho: 'Che, mirá, tengo esto, te puedo dar esto'. No tengo plata, no pienses que me hice el pelotudo y que tengo una casa en Nordelta".

Más adelante, cuando la damnificada le pregunta qué hizo con el dinero, Rodrigo Santamaría le responde: "En realidad, muchos préstamos eran 'autopréstamos' para tapar el quilombo del uno al otro. Tengo gente que me debe millones de pesos. Eso está clarísimo, tengo gente que me debe plata y que me debe mucha plata".

Durante la conversación, el hombre detenido hace tres días reconoció que en un momento pensó en irse de Azul y hasta le admitió a su amiga que barajó la posibilidad de quitarse la vida.

Pero le aclaró a la mujer con la que mantuvo esta charla por teléfono que "después empecé a recapacitar".

"Pensé que era una pavada", dijo Santamaría a una de sus denunciantes con relación a los hechos que ahora le atribuyen como reiteradas estafas. Y descartando ya la posibilidad de fugarse, antes de dejar de hablar con ella también volvió a expresarle: "Me tengo que hacer cargo".

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