10 de febrero de 2014
PANORAMA LABORAL
En lo que respecta a salarios y precios, en este país siempre hubo momento de tensión. La cuestión está en que en el escenario actual aparecen evocaciones de épocas muy significativas de las últimas décadas
Por Luis Tarullo
de la Agencia DyN
La reciente devaluación dispuesta por la administración de Cristina Fernández y la corrida de precios parecen haber paralizado a los actores del mundo laboral, justo en el momento en que estaban calentando motores para empezar una nueva competencia en paritarias. ARCHIVO/DYN
Siempre hubo en la Argentina momentos de tensión y conflicto en materia de salarios y precios, pero en esta ocasión aparecen reminiscencias de etapas especialmente particulares de las últimas décadas.
Los episodios contemporáneos más hostiles se registraron en los tiempos de hiperinflación, aunque, en el último medio siglo, nada pudo superar al trágicamente célebre "Rodrigazo" del gobierno de María Estela Martínez de Perón.
Es cierto que sería muy osado aún equiparar de manera lineal aquellas situaciones con la actualidad, pero igualmente es harto evidente que hay luces amarillas que generan zozobra y desconcierto.
La reciente devaluación dispuesta por la administración de Cristina Fernández y la corrida de precios parecen haber paralizado a los actores del mundo laboral, justo en el momento en que estaban calentando motores para empezar una nueva competencia en paritarias.
Y empezaron las ideas, las propuestas y los reclamos. Al Gobierno sólo se le ocurre apelar a la muletilla de que las paritarias son "libres y sin topes", cosa que nadie cree porque está muy fresco el recuerdo de las movidas de Néstor Kirchner -en varios períodos junto con Hugo Moyano, hasta que el camionero abandonó el redil oficialista- para poner límites por debajo y por arriba a los aumentos salariales.
El pie encima a los reclamos "desmedidos"
Es en este marco en el que renacen las sospechas y se mira con expectación una futura reunión entre la Presidenta y la CGT oficialista, pactada en las últimas horas por la jefa de Estado y el titular de esa central. ¿Saldrá de allí una intentona para ponerle el pie encima a los reclamos que se consideren "desmedidos"?, es la pregunta que puede formularse en primer término.
Claro que vale considerar que, si así fuera, más de un dirigente de ese sector tendrá problemas con sus representados, que reclaman que aceleren las negociaciones para establecer los aumentos. Y además basta recordar que el propio Caló dijo que hay gente a la que no le alcanza para comer, lo que le valió una réplica por cadena nacional de la primera mandataria. Otrosí: las evidencias indican que, en materia política, a Caló se le ven las limitaciones en materia de poder, de accionar y de influencia.
Los de la vereda de enfrente
Entretanto, la situación es aprovechada por quienes están en la vereda de enfrente del Gobierno que ha enterrado la supuesta épica de la que se vanaglorió durante varios años.
Es así como el gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, anunció que dispuso en la paritaria de los trabajadores estatales de su provincia el mecanismo "maldito" para la administración nacional: una cláusula "gatillo" para renovar las tratativas en caso de que se desboquen los precios y los sueldos se depriman.
Encima lo dijo en momentos en que se reunía con Moyano, quien lo apoya en su posible carrera presidencial, y en medio de otro hecho destacado para los actuales tiempos políticos: la unidad gremial en Córdoba.
Así, en el marco de incertidumbre y temores, los porcentajes y fórmulas para los aumentos salariales de 2014 andan volando sin ton ni son por toda la geografía laboral. Algunos sectores, los que todavía gozan de cierta prosperidad por los beneficios obtenidos en los últimos años, han pactado sumas fijas que se ganaron el mote de "puente", con vigencia hasta la formalización de las negociaciones.
Otros se esfuerzan por adivinar un número respetable -misión casi imposible- para llevar a las mesas de las tratativas. Lo más meneado está en torno del 30 por ciento, pero se advierte desde el gremialismo que hay actividades que necesitarían varios puntos más para recuperarse de la debacle provocada por la inflación de la cual los trabajadores no tienen la culpa.
El recalentamiento de los tiempos políticos
Y casi todos -por no decir todos y dejar abierto el margen para algún descolgado- coinciden en que en las actuales circunstancias será necesaria más de una discusión anual. Hasta los propios dirigentes de gremios oficialistas así lo admiten.
Mientras, desde el sector empresarial se blande la consigna de que la prioridad sea el diálogo, tanto con el Gobierno como con los sindicatos, pero ya hubo quienes lanzaron advertencias ante la demanda salarial. Fue el caso de José Urtubey, directivo de la Unión Industrial Argentina (UIA), quien sostuvo que pueden correr riesgo los puestos de trabajo si los gremios hacen reclamos muy altos. Fue una de las expresiones más directas y sin eufemismos acerca de que la situación puede ponerse más complicada.
En suma, hay un panorama en el cual la incógnita ya no es saber si habrá conflictos, sino en qué cantidad y de qué intensidad, máxime cuando el alumbramiento del recalentamiento de los tiempos políticos y de los fines de ciclo empieza a concretarse de manera inexorable.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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