4 de mayo de 2015
La grandeza de un país está dado por su calidad educativa. Todo lo demás es secundario. Puede ser un gran productor de alimentos, pero exporta la materia prima porque no tiene tecnología para transformarlos. Puede tener muchos recursos económicos como los hidrocarburos, pero hay que pagar que pagar para que otros vengan a extraerlo y explotarlo para su uso industrial y domiciliario, porque no tenemos los elementos ni los conocimientos para hacerlo. Y así se puede mencionar muchos ejemplos más, como la informática.
Un pueblo con formación educativa lleva al conocimiento, a la investigación, y por ende al desarrollo integral del ser humano.
Cuando el Presidente de la República lo llamó a Domingo Faustino Sarmiento para preguntarle porqué puso un cero de más a la derecha cuando confeccionó el presupuesto anual, el sanjuanino le expresó que se equivocó y tendría que haberle puesto tres ceros más. Porque para él la educación formativa es el motor impulsor de la grandeza de los pueblos.
Por eso cuando comienza a funcionar un nuevo establecimiento educativo, sea estatal o privado es un signo de alegría, como lo es de tristeza cuando se cierra. Solamente hay que exigir excelencia educativa formativa. Y no, como sucede en la provincia, que son establecimientos de contención y no de formación.
Con esa concepción, de excelencia educativa, un grupo de padres en el año 1984 formaron la Asociación Colegio San Cayetano para que comenzara a funcionar en esta ciudad un nuevo establecimiento educacional.
Se puso el nombre de San Cayetano en gratitud al Santo Protector del Pan y del Trabajo a quien se habían encomendado para concretar semejante hazana.
Después de intensas jornadas de trabajo con turnos rotativos el 9 de marzo de 1985 abrió sus puertas una escuela primaria completa y una sala de preescolar.
Para eso se consiguió que Hebe Haydé Parmigiani le cediera una casa en Hipólito Irigoyen 290, para que se convirtiera en un lugar seguro para educar.
Su primer director, el profesor Oscar Alabart, un grupo de docentes que él conducía y las familias que habían constituido una asociación de padres estuvieron presentes para recibir a los alumnos que colmaban las aulas de algarabía e ilusiones.
El 21 de noviembre de 2011 la casona de Hipólito Irigoyen 290 se cerró definitivamente. Actualmente toda la actividad escolar de la unidad académica se desarrolla en Rivadavia 724 donde funcionan el nivel primario y secundario y en Bolívar 327 sede del nivel inicial.
Han pasado 30 años de la fecha del acto inaugural del nacimiento de una nueva escuela, la comunidad educativa, como la comisión de padres, a pesar de que son otras personas, continúan con el espíritu emprendedor de sus fundadores.
Hoy hijos, nietos y porqué no bisnietos, de los fundadores transitan por los patios y aulas del querido Colegio San Cayetano.
Como una manera de celebrar su 30º aniversario, se quiso agradecer a Dios, honrar a los fundadores y docentes con una misa que se llevó a cabo en la Iglesia Catedral, donde, además de la comunidad educativa, también la comunidad azuleña estuvo presente para testimoniar su afecto y alegría por el funcionamiento y engrandecimiento de este establecimiento educativo que se llama Colegio San Cayetano.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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