1 de septiembre de 2019
La felicidad es plena si se comparte. Y eso es lo que se vivió ayer, minutos después de las 11, cuando se hizo entrega de una casa que se construyó merced a la colaboración de la comunidad azuleña.
Delfina y sus tres pequeños hijos, por un lado, e integrantes de Cáritas Vivienda, por el otro, compartieron la emoción de un sueño hecho realidad.
“Estamos felices, acompañando a Delfina”, expresó Estela Quattrocchio, referente de la organización. “Es la casa número dieciséis que inauguramos gracias a Dios y al aporte de toda la comunidad. Estamos prontos a inaugurar la casa diecisiete”, agregó.
Quattrocchio resaltó la colaboración de la población, pieza fundamental para la concreción de sueños que se transforman en una solución habitacional para personas carenciadas y madres solteras.
“Estamos muy contentos y agradecidos a la comunidad, que siempre nos apoya. La ayuda siempre está. Tenemos socios permanentes que colaboran todos los meses, lo cual nos permite seguir trabajando”, dijo la vocera y mencionó el hecho que hace que la población deposite su confianza en Cáritas Vivienda.
“La gente se entusiasma viendo que estamos entregando otra casa, y se da cuenta que las cosas son transparentes. Se ve dónde va el dinero, que se deposita en una cuenta bancaria, y el nuestro es un grupo muy confiable”, aseveró y confió que a diario reciben pedidos de un techo. “Estamos estudiando las planillas, viendo cuál es la familia que más necesitada está”, advirtió respecto de lo que es un esfuerzo que –por la situación imperante- no alcanza para cubrir la demanda.
“El llamado para poder ayudar”
Marcos Ferreyra es el cura párroco de la capilla del barrio San Francisco. Ayer, el sacerdote cumplió con la bendición de la casa, ahora propiedad de Delfina y sus tres nenes.
“Como cristianos tenemos el llamado del Padre de Jesús para poder ayudar y que todos podamos tener los mismos bienes en nuestra vida. Con esto que hoy estamos haciendo, lo importante es poder cumplir con la vocación cristiana de celebrar la fe, en los sacramentos, y ayudar a los hermanos necesitados”, manifestó.
Agregó que “esto que hoy hacemos nos llena de orgullo porque la tarea de Cáritas es ayudar a los más necesitados, trabajando en lo que es la promoción, dando una mano para que también el protagonista sea beneficiado”.
El sacerdote recalcó que la propia Delfina, “una hija de nuestra comunidad que pertenece a la capilla de San Francisco” de Asís, “ha hecho un gran aporte para que esto sea una realidad”.
La referencia del cura viene a cuenta de las pastas y pizzas que la joven elaboró para la comercialización, pudiendo así hacer su aporte al pago del jornal de los obreros de la construcción que edificaron la casa.
“Vivimos en un país que tiene muchas necesidades. Nuestro llamado es a ser cada día más generosos porque la situación de la Argentina no se resuelve sólo con el aporte de un gobierno sino con el de todos los ciudadanos; todos somos responsables de la situación en la que estemos o no en la Argentina. La idea es ayudar para que cada día haya menos pobreza y más educación, que es lo que transforma a la sociedad”, sostuvo a modo de reflexión final.
El logro del que Delfina es parte
Que esta joven madre con sus tres nenes tenga su casa es posible gracias a la iniciativa de Cáritas y a los aportes de la comunidad azuleña para la compra de los materiales para la construcción, así como para el pago de la mano de obra. Pero también hay un componente clave, que es la contribución de la propia Delfina. “Yo estoy muy contenta en mi casa; la casa de mis hijos”, expresó conmovida la mujer con su hijo de un año en brazos (los otros tienen 7 y 2 años y medio).
Otras personas prestaron su colaboración para que el logro de ayer fuera posible. Una de ellas es Paula Vivas, responsable del comedor Juan Pablo II del barrio San Francisco. En ese lugar Delfina encontró “refugio” mientras se edificaba su casa.
La joven vivía con sus hijos en una casilla y el padre Rafael Díaz, de la Iglesia Catedral, la llevó al espacio donde Vivas le da contención y alimento a cerca de medio centenar de chicos de la humilde barriada.
“Hoy (por ayer) fueron más nenes al comedor. Hasta el sábado pasado teníamos 47 y hoy recibimos a más, y más pequeños. Van ingresando caritas nuevas, todos del barrio…”, indicó Vivas.
Puntualizó que cada vez son más las necesidades insatisfechas por cubrir. “Se están anotando más familias para las bolsas que entrega Cáritas. Estamos tratando de ayudar, pero se reciben más solicitudes de ayuda, tanto para nenes como por adultos mayores”, describió y admitió que muchos llegan al comedor también pidiendo trabajo.
“Yo trabajo por Dios, para Dios y con Dios. En casos como estos (la entrega de la casa a Delfina) uno ve que Dios sí existe. Dios y la Madre son los que nos movilizan a trabajar para que el día de mañana, cuando tenga la ‘escalerita al cielo’, sea menos ‘pesada’”, concluyó Vivas.

Delfina con uno de sus tres hijos en brazos.

La casa que se inauguró formalmente en la víspera.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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