16 de diciembre de 2019
Con la aprobación del Concejo Deliberante, se encargó la estatua ecuestre del General José de San Martín, que sería fundida en los Talleres del Arsenal de Guerra “Esteban De Luca”.
Inmediatamente, en 1936, se le encomendó el nuevo diseño de la Plaza Colón al paisajista Ángel Sala (Angelo Francesco Giovanni Sala, nació el 27 de octubre de 1877 en Gerenzano, Provincia de Varese, Italia; falleció en Azul, el 8 de junio de 1952), quien fuera el gran hacedor del Parque Municipal y resultara nombrado -al año siguiente- Director Técnico de Ramblas y Paseos Municipales.
Sin embargo, los vientos de cambio soplarían a favor de otro hombre, también de origen italiano, que por entonces comenzaba a ganar gran reconocimiento en el ámbito de la obra pública bonaerense…
En 1937 también durante la intendencia del doctor Agustín J. Carús se incluyó la “modernización” absoluta de la Plaza Colón en el paquete de obras a ejecutar por el ingeniero y arquitecto Francisco Salamone. Antes de comenzar la obra el proyecto fue expuesto en las vidrieras de la tienda “Gath & Chaves”.
La audacia de Francisco Salamone
El sábado 9 de julio de 1938, el diario “El Tiempo” presentaba en sus páginas centrales un extenso informe con la reproducción de los bocetos de las cuatro imponentes obras que estaba desarrollando por entonces el ingeniero y arquitecto Francisco Salamone en nuestra ciudad. Asimismo, el artículo se inicia con una interesante descripción de la gestión como intendente del doctor Agustín J. Carús:
“El audaz modernismo de las obras municipales da una nueva fisonomía a la centenaria ciudad.
Señala la administración comunal del doctor Carús la reiniciación en su marcha del progreso edilicio-.
Azul, la vieja y centenaria ciudad del poético nombre, parecía destinada a enquistarse en el pasado y hasta los viejos adoquines de sus calles se conjuraban para detener el progreso que golpeaba en las puertas de la más rica de las ciudades del centro de la provincia de Buenos Aires.
La crisis económica por un lado y, por qué no decirlo, el temor al fracaso de sus hombres gobernantes, determinaron el estancamiento del progreso de Azul por un largo lapso de tiempo.
Pero un hombre estaba llamado a interrumpir ese estancamiento, un hijo de Azul, talentoso abogado y destacado político, el diputado nacional e intendente Municipal doctor Agustín J. Carús.
Su actual Intendencia Municipal la inició el 1º de enero de 1936 y sus antecedentes personales, su significación en la política provincial y nacional, le imponían el mando imperativo de que su Administración fuese fecunda y memorable. Puede afirmarse que ya lo ha conseguido y antes de terminar su período, el 31 de diciembre de 1939, habrá de perpetuarla más aún.
Sus funciones parlamentarias lo han obligado a delegar el mando del Departamento Ejecutivo muy a menudo en el Presidente del Concejo Deliberante señor Francisco O. Pourtalé y en el vicepresidente 1º Sr. Luis Hugo Mauri, habiendo encontrado en ambos, y muy especialmente en éste último, colaboradores de singular eficiencia y entusiasmo.
Pero, en ejercicio o no del Departamento Ejecutivo, el doctor Carús ha tenido en todo momento la preocupación constante del progreso y engrandecimiento de su pueblo.
Tenía confianza en el vecindario, conocía su capacidad económica y por eso, afrontando una resistencia que hubiese hecho retroceder a cualquier otro, dio el primer gran paso en la reiniciación de la marcha progresista de Azul, detenida hacía muchos años, con la construcción de doscientas cuadras de pavimento asfáltico.
No se había concluido aún la construcción de esos pavimentos cuando la resistencia inicial de muchos vecinos, se trocó en el aplauso leal y unánime del vecindario que comprendió lo que esa obra significaba para Azul.
LAS OBRAS PÚBLICAS
Pero no iba a conformarse el doctor Carús con esa obra que para él no representó si no el primer paso en una era de adelanto edilicio y engrandecimiento de Azul. El pesado lastre de los déficits municipales que acumularon los años terribles de la crisis económica, que harían llegar la deuda exigible de la Comuna a más de medio millón de pesos, era una dificultad enorme para los propósitos que animaban al doctor Carús. No era posible en esas condiciones ni pensar siquiera en la realización de la más insignificante obra pública y el buen sentido, y un concepto exacto de la ciencia de las finanzas, aconsejaban la consolidación de la deuda flotante y la obtención de recursos suficientes para llevar a cabo un plan orgánico de obras que dieran impulso al progreso de la ciudad.
Un empréstito era lo que necesitaba la Comuna de Azul. Era fácil decir “un empréstito” en aquella época pero no era fácil ni mucho menos el conseguirlo. Fue preciso todo el prestigio personal del Dr. Carús para que el Banco de Avellaneda realizase, en condiciones que en ese entonces eran las mejores que se registraban en operaciones de esa índole, un empréstito por un millón y medio de pesos para la Municipalidad de Azul.
Pagadas íntegramente todas las deudas de la Comuna, invertidos más de cien mil pesos en la adquisición de los terrenos que se donaron al Ministerio de Guerra para la construcción de los cuarteles del Regimiento 2 de Artillería, quedó un remanente para realizar obras públicas.
EL INGENIERO SALAMONE
El prestigio de un Estudio de la Capital Federal, el del Ingeniero Francisco Salamone, era conocido por las autoridades municipales de Azul y frente a la decisión de encarar la construcción de esas obras públicas, fue invitado a presentar proyectos y condiciones. Determinaron el comentario elogioso de la opinión pública y el Concejo Deliberante lo designó entonces Director Técnico de las Obras Públicas Municipales quedando a su cargo todo lo referente asesoramiento en la licitación así como también la dirección técnica de esas obras de cuyos proyectos era autor.
EL MODERNISMO DE LAS OBRAS
El Ingeniero Francisco Salamone, distinguido técnico especializado en urbanismo, pertenece a la nueva generación de los creadores.
El audaz modernismo de sus proyectos tiene, indudablemente, opositores pero la inmensa mayoría de la opinión pública, y así ha ocurrido en Azul, sabe estar a tono con la evolución en materia arquitectónica y ve con agrado el estilo impreso en sus obras.
Celoso defensor de los intereses del vecindario, el Ingeniero Salamone ejerce un estricto control de la construcción de las obras que dirige y exige a la empresa constructora el cumplimiento exacto del pliego de condiciones.
LA PLAZA COLÓN
Muy adelantadas están las obras de construcción de la Plaza Colón (…). El costo total de esa magnífica plaza que enorgullecerá con justo motivo al pueblo azuleño, es de 112.000 pesos y como detalle interesante debe destacarse que en ella se plantarán alrededor de cinco mil rosales finos que habrán de darle una fisonomía bellísima. En el centro de la Plaza será colocada una gran estatua ecuestre del General San Martín que está siendo fundida en los talleres del Arsenal de Guerra y que sólo costará a la Comuna el precio del material a emplearse, esto es, unos doce mil pesos. (…).
La nueva Plaza
El costo total de la remodelación ascendió a 112.000 pesos Moneda Nacional, de los cuales 12.000 correspondieron a la estatua que es una copia en bronce de la existente en la plaza San Martín de la ciudad Buenos Aires. Cabe señalar que la misma fue traída a Azul en ferrocarril a fines de octubre de 1938. Aquí debió permanecer algunos días embalada en bultos que pesaban entre 4 y 6 toneladas sobre un vagón de la estación hasta que la “Usina del Pueblo” puso a disposición del Intendente las herramientas y decenas de hombres necesarios para transportarla hasta la plaza en el centro de la ciudad.
El monumento
La obra emplazada en Azul es una reproducción del monumento inaugurado el 13 de julio de 1862 en la ciudad de Buenos Aires. Este último, a su vez, es una réplica del que mandara a construir el gobierno nacional de Chile en 1859, como el primer homenaje en el mundo al heroico militar argentino. En efecto, en el país trasandino se le había encargado al escultor francés, especialista en caballos, Louis Joseph Daumas, la realización de un monumento ecuestre conmemorativo al Libertador que se emplazaría en la ciudad de Santiago de Chile. Aunque la obra fue terminada por Daumas en 1860, su inauguración recién se realizaría el 5 de abril de 1863. Apresurado y pretendiendo anticiparse a su par chileno, el gobierno argentino le encomendó al mismo Daumas una réplica de la estatua la cual pronto se emplazó en el Barrio de Retiro de Buenos Aires.
La obra porteña tuvo un par de modificaciones: la cola del caballo no se apoya en el plinto y San Martín fue representado indicando el camino a sus soldados, tal como lo había caracterizado Théodore Gericault en un retrato litográfico de 1819.
En todos los monumentos del país, San Martín es orientado con vistas a occidente, hacia la Cordillera de los Andes, a excepción de la de Santa Fe y la de Río Tercero. En la primera de ellas, dícese porque Aldao, reconocido librepensador, prefirió que el General apuntara hacia el levante, cumpliendo así con la simbología masónica. Por su parte, en el caso de Río Tercero, San Martín apunta hacia el sudeste. Esta decisión provino de la advertencia del sacerdote Ernesto Compañy Cánaves, quien indicó que en caso de cumplir con la norma general (que el Libertador señalara el macizo andino), el corcel le enseñaría su briosa cola a la iglesia catedral, algo de por sí muy irrespetuoso por parte del equino.
Aquí en Azul se dio una discusión idéntica.
Tras debatir arduamente si el monumento debía darle la espalda a la Municipalidad o a la Iglesia, ganó la opción “lógica” de que señale al Oeste, la estatua fue ensamblada sobre el pedestal central durante varios días de trabajo.

El diseño planteado por Carlos Thays a principios del siglo XX perduró por muchos años aunque fue sufriendo algunas modificaciones…

Hacia la década del ’20 la Plaza Colón continuaba sin un monumento significativo…
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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