4 de abril de 2013
ENFOQUE

"Átate fuerte a ese que te sacó un día de la muerte y te devolvió la vida. Volverá y volverá a sacarte otra vez de la indiferencia, de la mentira, del odio, de la envidia que te mata. De la hipocresía y de la dureza del corazón".
Escribe: Padre Juan
Carlos Ormazabal
Párroco de Lourdes
Como "reguero de pólvora" corrió la noticia por todo Buenos Aires. Al instante resonó en la aldea global. Somos históricos. Los diarios aún no han callado. "La Nación": "Ha predicado con su vida que la fe no es un conjunto de recetas de cocina para engordar a un alma jubilada. Una fe viva es estupor para los ojos de lo establecido. Es signo de contradicción para los ensalzados. Es sal para los amargados corazones. Brújula vital para los que buscan en el lugar equivocado. Y decepción para los que piensan que encontrar es acumular alforjas y equipajes ajenos. Lavando lo pies descalzos, repudiando la esclavitud, denunciando la impunidad, enfrentando el terror de la droga. ¿Qué otra cosa hubiera hecho Cristo si caminara en este tiempo por las calles del mundo?" (G. Beliz).
Como "un repiquetear de campanas" corrió la noticia de boca en boca. Comentó Monseñor Miguel Esteban Hesayne en EL TIEMPO: el mensaje de la resurrección "es Él, es Él, es Él, es Él". Cada uno volvía a encontrar al mismo Nazareno. Pero ahora en otra dimensión. La dimensión del encuentro personal con el Cristo de la fe. La Magdalena no veía más que su propio dolor en el rostro del jardinero. Bastó escuchar ¿mujer por qué lloras?. Ella lo reconoció y se sintió de nuevo amada. Lo abrazó como su Maestro y Señor. Y no lo dejó más. Los discípulos de Emaús desilusionados y fracasados entran en diálogo con un compañero de viaje. "Por qué van tristes, ¿no saben lo que pasó en Jerusalén? De nuevo lo reconocieron en la fracción del pan: se les abrieron los ojos de su inteligencia y corazones: Quédate señor porque llega la noche. El incrédulo Tomás se cerró y al domingo siguiente tocó con sus propias manos las llagas del resucitado. Y confesó: Señor y Dios mío. Cada uno volvió a Él desde un encuentro personal en la fe. Así los doce apóstoles, los setenta y dos discípulos y "hasta quinientos hermanos a la vez, alguno de los cuales vive aún (Pablo), dejaron una huella imborrable: Una fe viva, un signo de contradicción, una sal para amargados, una brújula vital para los perdidos" (La Nación). Por último se me apareció a mí que soy el fruto de un aborto, porque yo era perseguidor de cristianos. No merezco ser apóstol, pero por pura gracia soy lo que soy". Pablo después de un tiempo dirá: "Ya no soy más yo, es Cristo quien habita en mi. Mi pérdida es una ganancia. El apóstol de los paganos fue el gran predicador del resucitado. Es el que escribió casi todas las cartas que se encuentran en el Nuevo Testamento. No era psicosis colectiva, todos lo abandonaron frente a la cruz y en esa misma cruz se le manifestó glorioso, "viviente". Cada uno lo fue encontrando en diversos lugares y situaciones. Estando cerradas las puertas, la de los corazones y la inteligencia, las del miedo a la vida, de la esclavitud y la libertad. En sólo cien años todo el imperio romano de aquella época lo fue reconociendo, uno a uno, corrió la noticia y la nueva experiencia de vida como "reguero de pólvora", sin armas ni espadas. En Jesús descubrieron la libertad los esclavos: Él era la libertad, Él era el perdón de los pecadores. La sangre de mártires era la semilla de nuevos cristianos" (Tertuliano). Pululaban por todas partes, siempre en medio de dificultades y persecuciones. Jesús no había prometido nada dulzón. Así, a los trescientos años del primer milenio se formó el "Credo" en Concilios. Terminaban las disputas y comenzaban otras pero se fue delineando el verdadero rostro de Cristo. "Quien me ve, Felipe, ve al Padre. El Padre y yo somos una sola cosa". "Quien me come vivirá por Mi" "Sean uno como nosotros somos uno, para que el mundo crea".
"No des puntada sin hilo, hermano, tu que sufres", dije el domingo al final de la Misa. Si clamas y te sentís perdonado. No sueltes el hilo. Ese hilo jamás se va a cortar. Él es el único fiel, el amigo en las buenas y en las malas. Nunca te va juzgar, ni te va a desamparar. No des puntadas sin ese mismo "hilo invisible e irrompible". Átate fuerte a ese que te sacó un día de la muerte y te devolvió la vida. Volverá y volverá a sacarte otra vez de la indiferencia, de la mentira, del odio, de la envidia que te mata. De la hipocresía y de la dureza del corazón. Ese hilo "conductor" tiene un nombre y un apellido. Se distinguirá siempre en medio de las voces "habidas y por haber" que "anidan" en tu interior. "Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca de la Palabra de Vida es lo que les anunciamos. La vida se manifestó y nosotros que la hemos visto les anunciamos la Vida Eterna, que está junto al Padre (de la 1° carta de San Juan) ¡Hermano: vuelve a los orígenes de tu fe. No la fabriques!.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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