Su nombre es María Susana Millado y vive desde hace un tiempo en el Hogar San Francisco. Fue rescatada de su casa por las condiciones indignas en las que se encontraba. En el Día del Jubilado, fue una de las abuelas que viajó a la ciudad balnearia en el marco de una actividad organizada por el Centro Don Cipriano. Ayer habló con este medio sobre lo que significó esta experiencia.
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EL DATO;
Los jubilados que viajaron desde Azul participaron del acto en el Teatro Auditorium, donde se realizó el festejo por su día, con la presencia de gobernador Daniel Scioli y el titular de la ANSES, Diego Bossio.
El pasado domingo un grupo de jubilados de Azul viajó a la ciudad de Mar del Plata con el Centro Don Cipriano para participar de los festejos por el Día del Jubilado. La entidad organizadora del viaje llevó un total de 35 abuelos de esta ciudad de distintos centros de jubilados de Azul para que visiten la ciudad balnearia.
De este grupo, fueron algunos abuelos del Hogar San Francisco de Asís, y ahí surge otra historia dentro de este relato: una mujer de 77 años, que se encuentra alojada en este hogar, conoció el mar por primera vez.
Los demás del grupo y que ayer hablaron con este diario sobre lo que significó esta experiencia, lo conocían aunque uno de ellos, Tomás Bustamante, de casi 80 años, contó que había estado orillas del mar cuando por última vez cuando tenía 7 años.
Un día –entonces- como cualquier otro para muchos, pero que para algunos significó un antes y un después en sus vidas. Con qué poco a veces se puede hacer feliz a una persona y quizás y de alguna manera, cambiarle la vida para siempre, validándose eso de
“nunca es tarde”.
Del Hogar San Francisco viajaron entonces
Osvaldo Vagliviello, quien deletreó a este medio con justeza letra por letra su apellido;
Tomás Bustamante,
Enrique Khon y
María Susana Millado, está última la mujer que se convirtió en la protagonista de esta nota, porque tuvo la oportunidad el pasado domingo de estar por primera frente al mar, algo que parece de los más común y que ella jamás imagino poder vivir.
“Una hermosura” Ayer este medio se acercó al hogar y en el lugar logró conversar unas palabras con esta abuela que justamente fue elegida para formar parte de este viaje cuando se enteraron que no conocía el mar.
“La primera vez que estuve en el mar y fue una experiencia linda, una hermosura”, expresó, mientras contó que no imaginaba que iba a conocer el mar.
Relató que
“nunca había tenido la oportunidad de poder viajar tan lejos”. Según contó, había estado solamente en Olavarría, Croto, y Nieves.
Además del mar propiamente dicho, de acuerdo a su relato, le llamó mucho la atención la cantidad de gente que andaba caminando.
Su historia María Susana Millado es de Azul y está sola porque sus familiares fueron falleciendo. Hace un tiempo está alojada en este hogar municipal y, según contó siempre, vivió en Azul toda su vida y se dedicaba a tareas domésticas.
Susana Bravo, directora del hogar, fue la encargada de contar la historia de esta mujer de pocas palabras y que, pese a lucir cansada, recibió a este medio para contar esta aventura que le tocó vivir.
Vivía en una casa prestada por una familia, sita en inmediaciones de Rivadavia y Olavarría, donde ella había trabajado cuidando a sus dueños. Cuando fallecen, ella se quedó, pero estaba viviendo en muy malas condiciones,
“o sea que vivía prácticamente en la calle, de lo que le daban las vecinos, y con la casa llena de gatos y gallinas”, precisó Bravo.
“El servicio social se encontró con el caso de ella y por las condiciones en que estaba, se hicieron los trámites para que ingrese al hogar”, señaló mientras comentó que su adaptación fue costosa.
“Los primeros meses no se quería quedar, estaba muy preocupada por sus animales, dejo gallinas y gatos. Le dijimos que estaban cuidados y ahora está acostumbrada al hogar”, indicó la directora de la institución.
“Fue emocionante” Bravo apuntó que cuando llegó de parte de Don Cipriano la propuesta del viaje lo que más querían era que fuese Susana y ahora al evaluar lo que fue esta experiencia, recordó que con una enfermera la llevaron a caminar por la arena, aunque no quisieron que se moje los pies en el agua por una cuestión de preservar su salud.
“Estuvimos a punto, pero preferimos no hacerlo por su salud”, expresó.
Manifestó también que
“verle la cara fue emocionante, fue una satisfacción poder llevarla”.
Por eso le agradeció a Omar Seoane por haber hecho posible este viaje que
“fue gratificante para los abuelos, y especialmente para María Susana”.