15 de junio de 2015
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Por Hugo E. Grimaldi De la agencia DyN
En medio del notorio estancamiento productivo que vive la Argentina desde hace meses, mayor endeudamiento, déficits crecientes, inflación, paritarias condicionadas y pobres que se cuentan de a millones, todo un descalabro disimulado con una mayúscula inyección gubernamental de plata para estimular bolsillos que luego votan, un poderoso triángulo ávido de poder domina hoy de modo casi exclusivo la escena político-electoral: Cristina Fernández, Mauricio Macri y Daniel Scioli.
Con mayor o menor intensidad, todas las luces se mantendrán seguramente sobre el trío protagónico de aquí hasta octubre, aún mediando resultados electorales en las provincias que los pueden poner más o menos eufóricos, ya desde este mismo fin de semana en Santa Fe y en Río Negro o mensajes hacia todos ellos bajo la forma de huelgas, como la del martes pasado, de parte del poder sindical. Lo notable es que, a su zaga, se ha vuelto a colar inesperadamente en la marquesina "la participación especial" de Sergio Massa.
Pese al mal momento que el aún precandidato vivió durante los últimos días cuando, después de la fuga de muchos dirigentes de su espacio, hizo una fuerte autocrítica, aunque se mantuvo en carrera, el jefe de los renovadores encuentra ahora un nuevo minuto de gloria, ya que sabe que se ha convertido, por obra y gracia de la porción algo minoritaria, pero aún relevante que ahora le acuerdan las encuestas, en la niña mimada de los tres grandes del momento.
“Esclavos de los relevamientos de opinión”
Justamente, el hecho no debe extrañar, ya que los que antes se llamaban dirigentes, desde hace tiempo se han convertido en esclavos de los relevamientos de opinión.
Como para reafirmar los consejos que le dio a Macri en el caso Massa, el asesor estrella del jefe de Gobierno de la CABA, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, acaba de dar por clausurada la etapa de los aparatos que llevan a la gente de las narices a votar y a recomendar públicamente a los candidatos hacer seguidismo: “Los dirigentes actuales son dirigidos por la gente y si no lo entienden pierden su favor”, escribió este fin semana en Perfil.
La historia de Massa deberá definirse antes del fin de semana próximo y según los analistas de opinión pública, su decisión de permanecer o de salirse de la carrera presidencial le será funcional al oficialismo o a la oposición, según lo que él decida hacer. En este aspecto, hay notorias diferencias entre los propios gurúes, porque sigue habiendo un grupo que sostiene que si se aparta de la candidatura, ayudaría definitivamente a las chances de Macri y que, si se queda, dividiendo el voto opositor, sería funcional al Gobierno.
Esta fue la tesis de muchos empresarios del llamado “círculo rojo” quienes, creyendo que así se podría derrotar al kirchnerismo en las urnas, presionaron de modo hasta chabacano al gobernante porteño para que arregle con el ex intendente de Tigre y hace dos semanas hasta le empujaron, a modo de mensaje, una corriente de precios positivos en la Bolsa. Pese a esa interpretación, bastante difundida, otros analistas explican ahora, con números en la mano, exactamente todo a la inversa y señalan que si Massa claudica, las chances que tiene el kirchnerismo de llegar a 45% y ganar en primera vuelta se acrecientan, debido al modo en que volcarían sus preferencias los potenciales votantes, mientras añaden que si finalmente decide disputar la Presidencia, la dispersión en tres favorecería al macrismo que, entonces, podría llegar al balotaje con muchas más chances.
Esta apreciación sería la que a Massa le permitió hablar de “la presión que instalaron algunos grupos de poder”, refiriéndose al Gobierno, para que baje su candidatura, poniéndose en víctima ante eventuales zancadillas.
“Una nueva forma de relación con los votantes”
Todas las alternativas, pero estas dos últimas sobre todo, le abrieron los ojos a sus asesores, porque no sólo vuelven a ubicar políticamente al diputado en el importante rol de fiel de la balanza electoral, sino que hasta permiten especular sobre las chances ciertas que podría tener el Frente Renovador de recuperar parte de la inversión que hizo para llegar hasta acá. “Lamentablemente para él, como están dadas las cosas, haga lo que haga, compita o se baje, su decisión futura estará teñida de sospechas”, interpretó para DyN uno de los encuestadores del segundo grupo ante una pregunta concreta.
En cuanto al triángulo principal, cada uno de los protagonistas llevó adelante su juego en los últimos días, con mayor o menor fortuna, para tratar de copar el escenario desde posiciones aparentemente irreductibles: la Presidenta visitando al Papa, minimizando luego la pobreza y colisionando con la Iglesia; el gobernador bonaerense aceptando todo lo que le soplan desde el oficialismo duro, Máximo Kirchner incluido, como una forma de mostrar fidelidad extrema y ser aceptado y Macri, justificando quizás hasta dónde pueda el purismo de seguir solos, poniendo por delante una nueva forma de relación con los votantes.
Un Premio Oscar
Por su investidura e implicancias, hay que comentar en primer lugar los dichos de Cristina sobre la cantidad de pobres, sin olvidar que lo dijo ante la FAO en Roma, un día después de haber estado con Francisco en el Vaticano, lo que quizás podría explicar por qué se refirió al tema de la manera en que lo hizo, en medio de un reconocimiento sobre el hambre otorgado a varios países que fue promocionado por el Gobierno como si fuese la obtención de un Oscar. Ha trascendido poco de aquella conversación de una hora y cuarenta y cinco minutos, tiempo exhibido como un triunfo por quienes acompañaron a la Presidenta con un "¿vieron, vieron?", casi como una forma de exacerbar la repulsa de muchos antikirchneristas que se la agarraron con el Papa por haberla recibido en tiempos electorales A pesar de la veda informativa que imponen los protocolos, no se puede dejar de especular, al menos hasta que alguien lo clarifique, que en ese encuentro vaticano Jorge Bergoglio tocó tres temas relativos al país: lo político-institucional, el narcotráfico y la pobreza, todas preocupaciones recurrentes de la Iglesia argentina. No es improbable tampoco que se hayan mencionado las estadísticas de la UCA y que quizás la Presidenta haya hecho algún comentario hacia el trabajo de la Universidad, cuyo rector es monseñor Víctor Manuel Fernández, uno de los teólogos de cabecera del Sumo Pontífice.
Al hablar de “un índice de pobreza por debajo del 5% y de indigencia del 1,27%, si mal no recuerdo, y convertirnos en uno de los países más igualitarios”, no sólo Cristina quedó al borde de un ridículo que ella misma podría comprobar si decidiera hacer una caminata anónima por cualquier lugar del país, sino que abrió un impensado conflicto con la Iglesia que escaló en los días subsiguientes.
Primero, la UCA dio a conocer un comunicado de tono casual para informar que en julio saldría un nuevo Índice, pero de paso para ratificar como válida la cifra de 27 por ciento obtenida por su Observatorio, pobreza e indigencia que el Gobierno no mide, pero niega. Y al día siguiente, un par de obispos, el responsable de la colecta de Cáritas y el titular del Episcopado, monseñor José María Arancedo ratificaron varias veces el número: 11 millones y medio de personas están fuera de los mínimos de ingreso, aún con los planes de asistencia social que no se explica, entonces, por qué son tantos.
Para colmo, a Aníbal Fernández se le ocurrió decir, quizás para generar un poco de humo mediático que enmascare otras cuestiones que no convenía ventilar (el caso del Fútbol para Todos, por ejemplo), que se podía demostrar que Alemania tenía más pobres que la Argentina. El jefe de Gabinete no sólo banalizó la cuestión, luego viralizada a través de innumerables ironías por las redes sociales, sino que el Gobierno volvió a quedar desairado.
Los “votantes autónomos”
En cuanto a Macri, la decisión es avanzar solamente con radicales, la Coalición Cívica y el partido FE a nivel nacional, mientras que aún podrían darse realineamientos en la provincia de Buenos Aires y hay quienes dicen que todavía sería factible negociar con el massismo la integración de las listas, ya que se reconoce el esfuerzo de n en el principal distrito del país, pero está claro que aún no rinde sus frutos. La pureza y el dirigirse a sintonizar con los “votantes autónomos” que recomienda Durán Barba parece que en la alianza "Cambiemos" sólo va a funcionar a nivel de fórmula presidencial, ya que el PRO sigue haciendo ensayos de suma de aparatos en las provincias, con la participación del Frente Renovador en muchas de ellas, como en Tucumán, Jujuy, Mendoza y recientemente en Entre Ríos. En general, en casi todos esos lugares y también en Córdoba, en Santa Fe y por supuesto en la Capital Federal, la intención de voto a Macri supera siempre al que tienen los candidatos a gobernador del mismo espacio.
Por el lado de Scioli, el Gobierno lo embreta a diario con nuevas demandas y el gobernador bonaerense devuelve todo lo que le tiran. Si hay que hablar bien de Axel Kicillof lo hace, si tiene que defender medidas económicas controvertidas no se achica, si alguien lo castiga pone la otra mejilla. Lo último fue el endoso que le quisieron hacer con el hijo de la Presidenta y él salió de modo elegante.
“La política pasa mucho por lo humano”
"Para mí la política pasa mucho por lo humano y desde ese punto de vista construyo relaciones", acaba de decir para mostrarse como componedor no sólo hacia afuera, sino con todos los espacios internos de su partido, aunque pese a que tanta fidelidad no termina de convencer del todo a la Presidenta, mientras Florencio Randazzo lo acosa desde un eventual acercamiento hacia los sectores más duros.
Scioli parece tener los votos y el ministro del Interior y Transporte el favor del círculo presidencial, por lo que la Presidenta está viendo si calla hasta el final o hace la gran Macri, quien mandó a votar en la interna por Horacio Rodríguez Larreta y ganó la pulseada del liderazgo ante las desobediencias de Gabriela Michetti. En este sentido, una nueva vuelta de tuerca sobre el escenario se vivirá en la elección de la Capital Federal en julio, donde hasta ahora la campaña ha quedado tapada por el tironeo de Macri con Massa. Mientras esto sucedía y pese a no haber mostrado equipos aún, Martín Lousteau ha comenzado a tener una muy buena intención de voto y los analistas dicen que si queda segundo a pocos puntos de Rodríguez Larreta en la primera vuelta, todo será una gran incógnita para la segunda, con toda la oposición votando en contra del PRO.
Lo insólito es que a Lousteau lo apoyan en la ciudad los socios de Macri en la nacional, Ernesto Sanz, Elisa Carrió y Graciela Ocaña. De allí, que tal cómo se evalúe esta cuestión, también será crucial para negociar con Massa en esta última semana antes de cerrar las fórmulas y quizás sea el pragmatismo de los políticos el que barra con el purismo de Durán Barba.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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