11 de agosto de 2015
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Por Fernando Murat/Agencia DyN
BUENOS AIRES - Daniel Scioli convalidó ayer a la provincia de Buenos Aires como el territorio desde donde buscará llegar a la presidencia en los comicios de octubre, con Aníbal Fernández como candidato a gobernador y la expectativa de que el distrito de mayor incidencia electoral sea la plataforma para evitar una segunda vuelta.
Con una diferencia clara en su distrito sobre Mauricio Macri según los resultados provisorios, Scioli intentó en las PASO consolidar el sedimento que precisa su voluntad presidencial: tener a la provincia de Buenos Aires, decisiva para cualquier aspiración, como un territorio de proyección positiva para el oficialismo.
La diferencia en la provincia que aporta el 37 por ciento del padrón electoral puede inclinar cualquier balanza. Lo sabe la oposición de Cambiemos y la alianza de Sergio Massa y José Manuel de la Sota.
Candidato “camuflado”
Scioli lleva adelante la demostración de un "teorema-Zelig" del poder: el poder aumenta su capacidad de acción cuanto mayor es su capacidad de mímesis y adaptación. Ese vacío, que fue percibido como debilidad o inacción, es Scioli puro; le permitió traccionar en la provincia de Buenos Aires terrenos del kirchnerismo y el PJ, y constituye su estrategia de supervivencia y proyección política. Como si su progresión política fuese una fuerza centrípeta y de mimetización, un camuflaje al que no pocos kirchneristas le desconfían.
No es que no haya identidad en ese primer vacío, sino que ese vacío construye su identidad, porque se trata de una secuencia a la que transforma en acción, en puro movimiento de absorción, y a la que en cada paso hay que agregarle un contenido. Parte de una premisa vacía y ese vacío es su fuerza.
Es probable que Aníbal Fernández no sea la mejor opción que tiene Scioli en el camino hacia octubre, pero lo cierto es que la última semana de denuncias y cruces, incluso internos, no le restó capacidad para imponerse a Julián Domínguez como candidato a la gobernación bonaerense.
El jefe de Gabinete absorbe voluntades propias y tiene poca cosecha entre las ajenas, aún menos con Martín Sabbatella al lado, lo que abre la necesidad del oficialismo de saldar las heridas de las PASO para llegar a las generales de octubre con un perfil unificado que ratifique a la provincia como bastión de las elecciones generales.
La forma en que hizo pie en su propio territorio le permite a Scioli llegar al 25 de octubre con la expectativa de convertirse en el primer presidente del período democrático que surge desde afuera de la política y, además, del laboratorio menemista de la década del 90.
Es un dato difícil de evitar: el candidato presidencial que sale de la provincia de Buenos Aires y en buena parte de la resignación del kirchnerismo, el abanderado para octubre de la "década ganada", es un efecto de la química política del menemismo, que tuvo un velo de renovación política y una decisión de farandulización y disolución.
Scioli, fantasía del kirchnerismo
La intensidad de la crisis del 2001 no se tradujo en la profundidad de las transformaciones políticas y por eso el umbral histórico que reclama para su panteón el kirchnerismo tributa más en la construcción táctica y estratégica de una fantasía política, que en una realidad de consistencia colectiva.
Scioli es para la fantasía del kirchnerismo el mismo virus que lo puede matar o fortalecer, su némesis, su propio fantasma, por eso lo llevó cada vez más adentro, dejó en el camino a Florencio Randazzo, lo incorporó y obligó a díscolos y sumisos a incorporarlo. ¿Porque es la posibilidad del triunfo? Seguro. ¿Porque es la única chance de asegurar supervivencia fabricando anticuerpos? También.
Octubre espera a Scioli con un resultado provincial que ratifica sus expectativas. En las PASO presidenciales de 2011 Cristina Fernández se impuso y aumentó su diferencia en las generales. Pero era otro tiempo y la política puede medir sus tiempos en tramos extensos, pero también fugaces. Ahora es el tiempo en que Scioli podrá saber si el teorema-Zelig termina de mostrar su eficacia en su prueba mayor: la Casa Rosada.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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