11 de mayo de 2015
Por Luis Tarullo/Agencia DYN
BUENOS AIRES - El (ex) joven ministro de Economía (43 años largos) ha recibido órdenes concretas de su jefa para poner límites a las paritarias, pero posiblemente no sepa en el fangal donde lo obligaron a meterse. No por estar invadiendo territorio del abogado laboralista ex colaborador de sindicatos y ministro de Trabajo récord, Carlos Tomada, quien por estas horas está deglutiendo un sapo de grandes dimensiones, sino porque los destinatarios de sus pretensiones y exigencias son ni más ni menos que los gremialistas. Los rudos jefes sindicales han lidiado con figuras a las cuales Axel Kicillof no puede siquiera llegarles al taco de los zapatos y han condicionado y hecho cambiar el rumbo a más de un Gobierno con su poder de fuego.
Atomización inédita
En esta ocasión el creador de Tontos pero No Tanto (TNT), la agrupación estudiantil universitaria que no quedará en los anales de la historia y sólo es recordada por sus miembros ya mayores, por Wikipedia y por algunos periodistas memoriosos, cuenta con la momentánea ventaja de que el sindicalismo atraviesa una atomización inédita gracias a Cristina Fernández.
Pero a la vez está viviendo las vísperas de una unificación motorizada también por su propia jefa, cuyas políticas de látigo y coerción ya no parecen surtir el mismo efecto de otrora.
En las últimas jornadas algunos sindicatos -como Comercio y Construcción- aceptaron a regañadientes firmar acuerdos salariales con porcentajes cercanos a los que exige la presidenta Fernández.
Pero la cosa no es tan lineal y tiene sus bemoles. La obsesión por ver un número aproximado a la falsa inflación que canta el INDEC impide ver a los funcionarios -y evidentemente también al ex joven de TNT- que los gremialistas tienen andariveles por los cuales hacer correr rápido otros beneficios que pueden llegar a engordar los guarismos presentados en público.
Por ejemplo, percibiendo todo de un solo saque y añadiendo las sumas fijas ya otorgadas a cuenta o estableciendo nuevos montos de esas características a futuro. Lo mismo puede ocurrir con los ítems adicionales que van por fuera del salario básico y suelen ser la vía de escape de los corsets que se les pretenden imponer.
De hecho, si la oficina de inteligencia de Oscar Parrilli le pasa buena información, Kicillof tendría que estar anoticiado de que hay gremios que están terminando de diseñar esquemas de incremento que en algún caso en particular pueden llegar al 35 por ciento, a ser cobrado en algunas cuotas pero íntegramente antes de las elecciones de octubre.
Sin embargo lo más pesado todavía no ha asomado en todo su esplendor. Como la paritaria de Hugo Moyano y sus camioneros, que vence en junio. Sin dudas que el jefe de la principal CGT opositora ya está negociando desde hace meses y tiene una variedad de actividades y adicionales que le permiten dibujar mejoras y beneficios por cualquier rincón de su convenio colectivo de trabajo.
¿Se animará Kicillof a retarlo a Moyano? ¿O a Luis Barrionuevo? No son lo mismo que Antonio Caló, el obediente jefe de la UOM y de la CGT aún oficialista que terminará deshilachada cuando CFK deje el principal sillón del poder.
No obstante, el discreto discípulo de Lorenzo Miguel siente en la nuca el aliento de sus afiliados, que reclaman dureza en la negociación y un aumento que no satisface al Gobierno y a los empresarios.
Caló pudo sortear la primera etapa, en la que anunció un paro de 36 horas pero pidiendo a gritos que el Gobierno dictara la conciliación obligatoria para suspenderlo. Vieja estratagema que a esta altura da resultados demasiado transitorios.
Y hablando de 36 horas, el que reflotó el número fue Barrionuevo, quien dijo que habló con Moyano para ir viendo una huelga general de un día y medio.
GANANCIAS: PLACEBO INOCUO
Encima, el Impuesto a las Ganancias sigue enhiesto como nunca. Kicillof anunció una rebaja que al final es un placebo inocuo, y al toque tuvo que admitir que cuando aumenten los sueldos la gente volverá a pagar lo mismo o más que como hasta ahora.
Alguien va a tener que explicarle al ministro de Economía que las cosas no son tan fáciles, ni del color del que él y algunos otros quieren verlas, especialmente en los fines de ciclo en los que los sindicalistas están más que curtidos.
Pero sobre todo alguien tendrá que avisarle que se corra al menos hasta el cordón de la vereda, porque si sigue creyendo que su rol es de Ironman es probable que antes que superhéroe sea un trofeo de caza de los dirigentes gremiales, que algo saben de estas minucias.
Uno de ellos, el bancario Sergio Palazzo, ya lo tildó de "gorila". Y eso que Palazzo es radical. Es muy fácil imaginar entonces qué piensan sus colegas peronistas del (ex) joven ministro que pretende darles lecciones.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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