OPINIÓN

Escribe:Claudio Molina - Concejal del FAP
Demasiadas cosas anormales suceden en la Municipalidad de Azul. Semana a semana van sucediendo distintos hechos, insólitos e inauditos, que provocados por la actual Gestión Municipal superan ampliamente la capacidad de asombro de cualquiera. La mayoría de ellas no son casuales. Tienen sus causales en la (i) lógica y en la (i) razonabilidad de un intolerante estilo de gobierno.
En el caso que nos ocupa, y fundamentalmente nos preocupa, la agente municipal María Angélica Gómez, que presta servicios en el área de Comunicación Social, fue literalmente expulsada de su ámbito laboral y enviada a otra dependencia por expresar su agrado a una opinión vertida por otro empleado de la comuna mediante Facebook, quien manifestó una crítica sobre la actual administración municipal.
Tuve la oportunidad de trabajar con la mencionada empleada municipal. Fui durante un largo tiempo el funcionario con quien se referenciaba en su labor cotidiana. Puedo dar fe de su capacidad de trabajo y de su profesionalidad. Pudimos desplegar una labor fructífera, no exenta de errores, diferencias y disidencias que superábamos en el marco del necesario diálogo y respeto que debe existir entre un funcionario y un empleado municipal. Quiero expresar mi solidaridad para con ella y el más enérgico repudio por tan arbitraria e injusta decisión adoptada.
Lo expresado con anterioridad es la verdadera y única causa que motivó tan vergonzosa medida, adoptada por dos de los funcionarios que conforman el área, Daniel Puga y Agustín Casares, obviamente avalada por el señor Intendente Municipal. Peor aún, Puga intentó infructuosamente, con absoluta hipocresía y desfachatez, justificarla en nombre de una supuesta "optimización de los recursos existentes".
Si algo caracteriza a esta gestión es la soberbia y la arrogancia de buena parte de sus funcionarios, y es lo que los lleva a subestimar la inteligencia de las personas. A partir de ahí avanzan, avasallan y justifican lo injustificable.
Decíamos que este hecho en particular no es casual. Situaciones vinculadas con el maltrato, la desconsideración y la persecución se reiteran permanentemente en el municipio hacia muchos de sus empleados sin ninguna justificación. Desde el FAP lo hemos denunciado públicamente a los pocos días de asumir Inza su gestión. También lo han hecho gremios que se desempeñan en la comuna, otros espacios políticos, periodistas y vecinos de la comunidad. No es un invento, es lo que lamentable y habitualmente sucede.
La evidente falta de conducción política del Intendente, la falta de manejo del personal de buena parte de sus funcionarios y la intolerancia hacia opiniones disidentes dentro de la propia estructura municipal, los vuelve paranoicos e inseguros; los arrastra a confundir autoridad con autoritarismo, y lo que no logran obtener aplicando la persuasión a partir de razonables argumentos sobre la debida planificación de programas e iniciativas a impulsar, lo hacen a los gritos, mediante la imposición que les da el cargo que ostentan, generando miedo en muchos empleados a perder su fuente de trabajo.
Por supuesto que la soberbia que tienen jamás los llevará a reconocer estos errores. Peor aún, lo hacen en nombre del "cambio", de los "trabajadores", del "progresismo" y de un "Estado Presente".
Decíamos que este hecho en particular no es casual. En el área de Comunicación Social algo similar sucedió con el fotógrafo Héctor García quien por distintas "diferencias" con sus superiores no tuvo otra alternativa que acordar el pase a otra dependencia. Demás está hablar sobre la calidad profesional de García, quien desde su ingreso al municipio trabajó con todas las administraciones municipales siempre en la oficina de prensa.
Situaciones de estas características atravesó también, el año pasado, una emisora local a la cual se le intentó sacar la pauta publicitaria por criticar a la Gestión; el periodista Guillermo Flecha de Chillar sufrió un claro apriete por opinar sobre el conflicto vivido oportunamente en el Hospital de la localidad; el periodista Martín Gastañaga tomó la decisión de no ejercer la profesión por el clima hostil proveniente desde el gobierno municipal. Estos tres ejemplos los traigo a colación porque fueron públicos. No fueron los únicos.
Daniel Puga, director del área, justificó la medida adoptada con María Angélica Gómez a partir de una supuesta optimización de los recursos existentes. Ahora bien, trascendió que en los próximos días se incorporaría una nueva empleada para ocupar su lugar, y Gómez iría a cumplir funciones en la Secretaría de Desarrollo Económico. Si esto se concreta, (esperemos que no) a la causa original que motivó su desplazamiento habría que sumarle una segunda intención más que evidente: sacarse de encima a Gómez para incorporar en su lugar a una "periodista militante".
Hablando de optimización de recursos, durante nuestra gestión, el área de Comunicación Social contaba solamente con tres empleados; María Angélica Gómez, quien tenía el rol de coordinar las distintas tareas que desarrollaban; Patricia Toscani y Héctor García. Ninguno de ellos tenía un vínculo político partidario con la gestión, solamente desplegaban su tarea profesional como empleados del municipio.
La nueva gestión, habiendo denunciado un supuesto sobredimensionamiento de la estructura municipal y un supuesto quebranto económico, en Comunicación Social, nombró tres funcionarios, actualmente además posee dos periodistas (a la cual se le sumaría una nueva), dos fotógrafos, dos diseñadores y un administrativo. Con lo cual al incremento del gasto en personal hay que sumarle el exponencial crecimiento del gasto en Publicidad, en todo concepto, advertido públicamente por nuestro bloque de concejales. ¿Y la optimización? ?otras de las justificaciones injustificables y de las mentiras de esta Gestión.
Otras de las características del gasto se relaciona con el arbitrario manejo, con criterio político partidario, que se hace de la pauta publicitaria direccionado los mayores recursos a quienes tienen afinidad con la Gestión. Esto fue oportunamente denunciado por el FAP cuando señalamos a modo de ejemplo que la mayor parte de la pauta se la lleva los medios oficialistas de propiedad del señor Federico Bitonte (Semanario "El Nuevo Ciudadano" y FM "Fónica"). Medios con escasa trayectoria y penetración periodística en la comunidad.
Esta práctica, copiada del Gobierno nacional, también se complementa con programas radiales que actualmente se sustentan con aportes municipales, que son de todos los azuleños, con el propósito de defender a la gestión. Recursos camuflados a través de campañas publicitarias oficiales.
Pero nada les alcanza y ahora van por más. Insólitamente, en los próximos días darán impulso a la creación de una FM municipal, con la consiguiente compra de equipamiento, incorporación de personal nuevo para atender los distintos servicios de la nueva emisora, reformas edilicias para su instalación, entre otros gastos que seguramente demandará semejante emprendimiento que a todas luces resulta descabellado, superfluo e innecesario.
Demasiadas cosas anormales suceden en la Municipalidad de Azul. Como en el Juego de la Oca, sería muy saludable que el Intendente Municipal, principal responsable de todas estas situaciones, junto a los tantos y muchos funcionarios que posee se serenen y retrocedan varios casilleros en estas prácticas que están al borde del desquicio. Retrocedan a la normalidad. Para ello solamente se necesita tomar un diccionario y leer el significado de las palabras, respeto y tolerancia. Esa es la forma para tratar a quienes piensan distinto. A no ser que estén pensando en otras formas ? más peligrosas aún.