30 de agosto de 2015
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Así lo indicó Pablo Galosi, concesionario de esa marca en esta ciudad desde 2012. Según explicó la presunta estafa que llevó a que el último lunes cerrara el supermercado, se basó en la manipulación que esa empresa hacía de las pérdidas que debía absorber cada concesionario. Asimismo, marcó que el contrato firmado no existe porque no sería aplicable en el país. Un tema por demás complejo que está en manos de un reconocido estudio jurídico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por lo pronto, siete trabajadores quedaron en la calle.
El lunes pasado cerró sus puertas en esta ciudad Supermercado Día %. El concesionario de la marca, Pablo Galosi, habló ayer con este diario y explicó que el cierre se relaciona directamente con una “estafa” de esa firma de origen español para con él y los siete empleados que desde el lunes pasaron a engrosar la lista de desocupados en Azul.
No es un tema sencillo, pero a grandes rasgos puede explicarse que a partir de 2011 Día comenzó a concesionar las distintas sucursales que tenía. La concesión consistía básicamente en mandar los productos de su marca para que fuesen vendidos en sus supermercados. A cambio, los concesionarios cobraban un porcentaje de las ventas, pero debiéndose hacer cargo de las pérdidas. La cuestión era que, según explicó Galosi, las pérdidas las “manipulaba” Día % y los concesionarios no tenían manera de controlarlas.
En su caso particular, esto le produjo una asfixia financiera que le hizo imposible seguir con el negocio en esta ciudad.
Paralelamente, el contrato que Galosi firmó con la empresa no sería válido ya que no podría aplicarse en el marco legal argentino.
Asimismo, advirtió que al día de hoy son 128 las tiendas que están en la misma situación y que todas dejaron en manos de un estudio de abogados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires las demandas contra la empresa.
“Es todo una estafa”
Galosi ingresó a Día % como Jefe de Tienda en 2009. En ese entonces, todas las sucursales eran manejadas directamente por la misma firma. Fue en 2011 que la empresa comenzó a concesionar las tiendas en todo el país y la de Azul quedó en manos de gente de Olavarría. De todos los empleados que venían trabajando, el único que quedó fue él. “Seguí trabajando un año para ellos y en un momento esta gente de Olavarría me ofreció la concesión porque no le daban los tiempos para viajar y manejar todo acá”, explicó. Esa gente es la misma que tuvo hasta hace pocos días la concesión de Día % en Olavarría, que también tuvo que cerrar.
Volviendo a su relato, en 2012 aceptó la concesión “porque la gente de Día me hizo un discurso muy engañoso, que era muy rentable y una serie de cosas buenas, pero es todo una estafa”.
Acá cabe aclarar que la concesión implica que la empresa le da al concesionario la mercadería. A cambio, el concesionario recibe un porcentaje de las ventas, pero también debe hacerse cargo de las pérdidas que se generen y de los empleados que, supuestamente, están a su cargo.
Consultado sobre cómo se da la estafa de la que habla, explicó que “al momento de hacer los inventarios de la mercadería, ellos mandan a sus empleados que vienen, cuentan la mercadería y se van. A la semana, Día se comunica telefónicamente para informar cuál es el resultado, generalmente es pérdida”.
Ante la pregunta si él no tenía un control propio de su stock, aseguró que “no hay manera de controlarlo, porque ellos además manipulan el sistema desde la central de Día. Ellos se pueden meter en la computadora del supermercado de acá y manejar lo que quieran. Así manipulan las pérdidas y nosotros no tenemos manera de controlarlo”.
Volviendo a los inventarios, aseguró que “son truchos. Uno de los propios inventaristas, el último día que vinieron, me dijo que no haga nada acá porque eso lo maneja todo Día”.
“Me ahogaron financieramente”
Los resultados de esos controles sobre la mercadería fueron fluctuando a lo largo de los años, “algunos dieron bien y otros mal”.
Cuando sucedía esto último, “ellos mismos refinancian la pérdida. Me mandaban la plata para pagar a los empleados y que pudiese seguir, y yo seguía porque pensaba que algo había pasado pero no sabía qué. Se llega a perder el sentido de la plata”.
Añadió que “lo manejan de tal manera como para que el concesionario siga piloteándola y para que ellos ganen continuamente porque las ventas son de ellos”.
Así vino sucediendo a lo largo de los años, pero el punto de quiebre para Galosi fueron los dos últimos meses ya que representaron una pérdida total de 70.000 pesos cada mes.
“En dos meses tengo 140.000 pesos de pérdida, que nunca me dijeron ni yo tuve el control de cómo se definió. Lo que pude ir ahorrando algunos meses, se me fue en dos”, remarcó, para agregar que “además, a los empleados tengo que pagarles igual”, sea cual fuere el resultado.
Ante este panorama, Galosi plantó bandera y dijo ‘no va más’ porque “me ahogaron financieramente. No me quedó nada, al punto de que no puedo seguir trabajando”. Así, el lunes de la semana que pasó, ya no abrió las puertas del supermercado ubicado en San Martín entre Necochea y Arenales.
Luego de esa decisión, puso todo en manos de un estudio jurídico de Buenos Aires que está llevando “todos los fraudes de Día % en este sentido”. Al día de hoy, ese estudio maneja 128 causas de concesionarios contra la empresa española por el mismo tema.
“Hice todo lo posible para pagar a los empleados y seguir”, reiteró.
Por último, Galosi remarcó que “Día % cerró porque nos estafaron tanto a mí como a los empleados, es un negocio que no existe y somos todos víctimas de una empresa que se dedica a lucrar y a la que no le importa nada”.
EL CONTRATO “NO ES APLICABLE EN ARGENTINA”
“Las concesiones se dan a personas físicas que tienen una idea del negocio. Viene gente de Día que te propone ser concesionario para manejar los productos marca Día y te ofrecen rentabilidad”, explicó Pablo Galosi en un principio, para explicar de qué manera llegó a firmar un contrato que, ahora dice, no es tal.
“Uno firma porque confía en ellos (por los representantes de Día % Argentina) y porque supuestamente es un negocio rentable”, añadió.
En su caso, una vez que decidió ser concesionario, viajó a Buenos Aires para firmar el contrato en la Casa Central de Día % Argentina. Lo firmó, pero “no me dieron copia. Me dijeron que después, en una semana, me lo mandaban por correo. En realidad, nunca lo mandaron, lo que hizo que trabajase a ciegas”.
Una vez firmado, “de entrada me hicieron dar de alta a los empleados y me dijeron que me tenía que manejar con un estudio jurídico contable de ellos, yo no podía elegir”. Pese a esto, “empecé a trabajar pensando que me iba a ir bien”.
Ahora, luego de conocer la maniobra que denuncia y de tomar contacto con el estudio de abogados “le inicié una demanda a Día porque en realidad ese contrato no existe, es como si hubiese trabajado todos estos años para Día en negro”.
En ese estudio, “me dijeron claramente que me estafaron porque el contrato no es aplicable en Argentina, no me dieron la copia, todas las cláusulas son a favor de Día y en desventaja para el concesionario, que en realidad termina siendo un empleado”.
LOS EMPLEADOS
En el mismo momento en que Pablo Galosi firmó el contrato de concesión con Día %, “me hicieron dar de alta a los empleados” ya que una de las cláusulas es que el concesionario debe tener los empleados a su cargo, es decir pagar sus sueldos, sus cargas sociales y todo lo relacionado a ellos.
Ahora, una vez iniciada la demanda, los abogados que llevan el caso le dejaron en claro que en realidad los empleados “no son míos sino de Día, porque trabajan para ellos. Nos explicaron que el fraude de Día, mediante una concesión que no existe, hacen pensar a los concesionarios que tienen empleados a tu cargo y, en realidad, los empleados tienen una relación directa con Día. A ellos los tiene que indemnizar la empresa, no yo”.
No obstante esto, al momento de cerrar el último lunes, Galosi les pagó a los siete trabajadores el último mes que cumplieron tareas en el supermercado.
“Llegué a pagarles los sueldos, porque hay concesionarios que no han podido abonarlos. Lo hice porque es gente que contraté yo y confiaban en mí”, dijo.
Es más, comentó que “de los siete empleados, seis de ellos me siguen en esta demanda y estamos todos juntos. Además, yo cerré el lunes y de ese día a hoy armé un proyecto para trabajar que nos incluye a todos, porque nos dejaron en la calle, sin trabajo, sin un mango, sin nada”.
Según indicó, es un proyecto de inversión que presentarán en el Concejo Deliberante “para generarnos un trabajo ya”.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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