15 de septiembre de 2015
El 26 de julio la Iglesia celebra la fiesta litúrgica de los santos Joaquín y Ana, abuelos de Jesús y por eso ese día se festeja el “Día de los Abuelos” y por extensión el día de los adultos mayores o ancianos.
La Iglesia prestó siempre una atención especial a los abuelos reconociendo que constituyen una gran riqueza humana y social como también desde el punto de vista religioso y espiritual. Muchas veces el papa Francisco recordó la importancia de las personas mayores, como cuando dijo que el cuidado que se da a los ancianos es un indicador de la calidad de una comunidad y cuando los ancianos son echados fuera, cuando son aislados y a veces se desvanecen por la falta de cuidado, es un signo terrible.
María, la madre de Jesucristo, muestra el camino a seguir al ir a visitar a la anciana pariente, para estar con ella, pero también para aprender de ella, que ya es mayor y por eso es una sabiduría de vida. Los jóvenes dan fuerza para hacer avanzar al pueblo, y los ancianos robustecen esa fuerza con la memoria y la sabiduría popular, agregó el Santo Padre.
Un padre, una madre, es para diez hijos y diez hijos no son para un padre. Esta frase es vengonzante por el significado que tiene. Se piensa en la tristeza, en el inmenso vacío que en su alma tienen que sentir esos padres y, sobre todo, esas madres, que habiendo entregado su vida a sus hijos, que habiéndose privado muchas veces de lo imprescindible para que nada les faltase, hoy ellos se desentienden, miran hacia otro lado y resulta que les es materialmente imposible atender a sus padres ancianos.
Ellos se sacrificaron para que sus hijos lo tuvieran todo, ahora no son merecedores de nada; estorban, son un incordio, sólo causan molestias y problemas con sus manías que resultan insoportables.
Si pensaran menos en el propio disfrute y sólo un poco en todo lo que ellos han dado, se detendrían en la delirante búsqueda de una falsa felicidad. Los mirarían a los ojos y de ellos se vería una desesperada súplica de comprensión, de cariño y de ternura.
No siempre fue así. El anciano, en todas las culturas, fue el sabio a quien se respetaba y del que se tomaba el consejo. El anciano es y será la sabiduría de la experiencia acumulada, el fruto maduro para dar y darse a los demás.
Hay que recuperar la cultura que consideraba un orgullo el hacer felices a nuestros mayores. Sin duda ello obligará a renunciar a esa aparente felicidad que se busca en las cosas materiales y que no es otra cosa que un egoísmo sin rumbo que sumerge en una alocada huida hacia delante.
Ayer nuestros padres nos cuidaron a nosotros. Hoy es nuestro deber -nuestro deber por amor- cuidarlos a ellos. Es necesario tener en cuenta que mañana será de nosotros de quien tengan que cuidar. Por eso hay que educar a los hijos, haciendo con nuestros padres aquello que mañana queramos que hagan con nosotros. Porque el auténtico amor no sólo hay que sentirlo, hay que practicarlo.
En el día de los abuelos, con la intercesión de San Joaquín y Santa Ana, hay que pedir por los abuelos, para que se continúe ofreciendo todo lo aprendido en los años de la vida, mostrando que continúa intacta la capacidad de amar. También por aquellos abuelos que están solos, por los que están llenos de dificultades económicas, de enfermedades y de ingratitud.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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