3 de mayo de 2015
Decir mujer es decir madre, amiga, compañera, ternura, es decir todo lo que abarca la palabra amor. Es la que da la vida, es la que cría y educa, muchas veces sola, es la que enseña a dar los primeros pasos, y a pronunciar las primeras palabras, la que enseña a ser femeninas, la que va dando los necesarios consejos a medida que los niños van creciendo.-
Con esto no hay que excluir al varón que tantas veces colabora amorosamente en las tareas de la mujer sin perder una pizca de su ser de varón.
Para monseñor Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma, Jesús miró a la mujer por ser mujer. Con admiración y el respeto de ser persona humana. Dignidad suprema. Y enseño a sus discípulos a mirar a la mujer con la misma mirada de Dios.
Denunció con severidad, las falsas y hasta perversas miradas. No usó discurso alguno ni grandilocuentes y no pocas hipócritas e interesadas palabras.
Enseñó con su actitud de admiración al corazón femenino reconociendo su ternura y generosidad. Fue compasivo y con tierna severidad, vigorizó hasta el heroísmo la debilidad femenina, defendiéndola de la sociedad que viene usando y condenando a la mujer de mil formas y a la vez, convirtiéndola en simple objeto de dominio masculino.
Nuestra sociedad actual también usa y condena a la mujer. Es más objeto de placer y lucro que persona en no pocos ambientes. La niñez y la juventud padecen una pésima educación sobre el ser mujer. La educación sexual no es plenamente antropológica. No se presenta a la mujer en su dignidad de persona, hecha para la ternura del amor humano.
Incluso la ambigüedad instalada en la defensa y promoción de los derechos humanos ha tocado también los derechos humanos de la mujer con ideología sensorial cerrada.
Nuestra sociedad necesita mirar a la mujer con la mirada de Jesús. Las mujeres no necesitan reivindicaciones con violencias revolucionarias. Necesitan su propio y natural espacio en la sociedad al lado del varón.
La mirada de Jesús no la exalta sobre el varón ni disminuye o desconoce al varón. Es la mirada de Dios creador de la mujer y del varón. Los creó idénticos en su dignidad de personas con iguales derechos personales y con diferencias psicofísicas para enriquecimientos de ambos.
Si se quiere una sociedad nueva, lejos de toda violencia en la que reine la paz, hay que volver a la mirada de Jesús sobre la mujer y el varón. Los varones pierden poder. La mujer gana dignidad. Lo esencial en las relaciones sociales es la igualdad de responsabilidad en la única suprema dignidad, de ser persona humana.
Por eso hay que ir creando espacios de corresponsabilidad en construir la historia humana. Sin dominación masculina ni exaltación obsesiva femenina. Varón y mujer construyen la sociedad humana.
Para las cristíferas de Azul cuando se trata de ensalzar a la mujer no se puede dejar de nombrar a aquella mujer que es inspiradora en su totalidad de todas las virtudes y es María, la mujer por excelencia, que si bien encarna todas las virtudes, a su vez sobrellevó muchos sufrimientos.
Por eso en el Día Internacional de la Mujer no se puede pasar por alto el recordar a la mujer por excelencia que es la Santísima Virgen María.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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