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El vicegobernador Mariotto vino a ordenar a los concejales K y a respaldar al intendente Inza en un momento de inflexión del modelo. La institucionalidad fue la palabra clave en medio de controvertidas decisiones judiciales. Días complicados en el Concejo Deliberante. Intentarían remover algunos cargos y se investiga a la gestión anterior. Las preguntas de cara al 2015.
Escribe
Carlos Comparato
(comparatoc@yahoo.com.ar)
La decisión de la conducción del kirchnerismo de darle el respaldo a la gestión del intendente José Inza quedó cristalizada con la presencia el viernes en Azul del vicegobernador Gabriel Mariotto. El domingo pasado se anticipaba desde esta columna la llegada del funcionario a nuestra ciudad algo que no se confirmó públicamente hasta que el avión que lo trajo bajó en el aeródromo local.
En primer lugar había que ordenar a los ediles K diversificados en varios bloques. No importa que sigan cada uno con su nombre y sus distintas miradas pero el límite es sostener la “institucionalidad” de la actual gestión comunal, palabra que se encargó de repetir Mariotto.
El fondo de la cuestión es que el oficialismo, en esta instancia de inflexión del modelo político y económico, no puede permitirse más filtraciones y necesita llegar al 2015 del modo más ordenado posible luego de dos años enmarcados de dificultades tanto en el interior del kirchnerismo como en el vínculo de la administración comunal azuleña con la sociedad. Además, con una séptima sección que le resulta hostil y un Frente Renovador potenciado.
El año pasado remarcaba quien esto escribe que Inza no es Inza sino por lo que representa. Esa dura enseñanza le costó dos años con falencias en su construcción de un liderazgo frente a la dura postura de dirigentes peronistas que no lo veían con ese perfil. Ya se sabe la regla de oro de los herederos del general: el movimiento necesita de un líder, está en sus genes. Si esto no se visualiza, se transforma en clanes que se combaten en busca del jefe.
Sensaciones Las dos sensaciones que quedaron luego de la visita del vicegobernador es el fortalecimiento al Jefe Comunal y la disyuntiva que enfrentan ediles K que deberán votar en los próximos días si confirma una resolución votada por el Concejo Deliberante en noviembre pasado donde se cuestionaba la medida cautelar del juez Gabriel Quaranta. El fallo de la Cámara de Mar del Plata no deja de ser una chicana judicial para ganar tiempo.
El problema lo tienen las concejales Alicia Zubiría y Cristina Croharé quienes ya votaron dicha resolución. ¿Cómo justificarían no hacerlo tres meses después? De todos modos, lo que defina el Concejo en la sesión especial que se anunciará los próximos días no cambia en absoluto la situación de fondo que debe zanjar la justicia que es si le da curso al proceso de suspensión del intendente Inza luego del dictamen de la comisión investigadora.
No hay que ser demasiado suspicaz: si la orden del máximo poder político es sostener al Jefe Comunal, difícilmente los jueces tomen otro camino.
Mariotto fue taxativo:
“La grosería de querer desplazar al Intendente ha quedado superada”. ¿Lo dijo porque ya sabe lo que dirá la Justicia o fue un fuerte mensaje hacia las entrañas kirchneristas?
Está claro que no todo está resuelto en términos políticos. Hay un Partido Justicialista que está observando este juego y ya está abierta la carrera para ver quiénes serán los herederos de esta experiencia peronista en su versión K. Hay que entender que se está en un cambio de época Y abarca todos los niveles. El envión de la gestión municipal que se observa en los últimos tiempos va en esa dirección. Inza, con su particular personalidad, empezó a aprender a ser Intendente y a cambiar de actitud. Hoy (y procurando no hacer futurología) necesita terminar de la mejor manera posible. Más que por su devenir es por las circunstancias que lo rodean. Es el peronismo el que está en la picota.
Concejo: días agitados En el Concejo Deliberante se aguardan días agitados y no sólo por la sesión especial y cómo empezará a jugar el kirchnerismo (el ausente en la visita de Mariotto fue Peronismo sin Fronteras de Hernán Bertellys lo que sería un esbozo de futuras internas). Un sector K está poniendo la lupa en la conformación de las autoridades del cuerpo y los gastos de la gestión anterior.
En el primer caso se respetaría la presidencia de José Cordeviola del Frente Progresista pero de ahí para abajo estaría la intención de revisar las vicepresidencias, secretaría y prosecretarías. De alcanzarse los votos necesarios se podrían llegar a cambiar parte de las autoridades del cuerpo.
La otra cuestión pasa por los dineros que se abonaron en diversos ítems (de los más variados) y la intención es profundizar la investigación. Se sabe, no hay peor astilla que la del mismo palo.
El futuro K Así están las cosas en este agitado presente azuleño y de un país que empezó a caminar otra etapa. El periodista Horacio Verbitsky, uno de los nutrientes del pensamiento K, escribió en el diario oficialista Página 12 hace una semana sobre la situación actual:
“Las consecuencias políticas de todo esto son una incógnita que nadie puede dar por resuelta (…)el kirchnerismo consigue hacer pie en su núcleo duro inconmovible, llega con candidato propio a la disputa electoral y se consolida como nueva identidad política (…)con la conducción de Cristina (ya sea que ese candidato se imponga por dentro o por fuera del PJ), o que retenga un porcentaje apreciable de votos no inferior al 20%; o bien se diluye sin pena ni gloria y estos años se recordarán con nostalgia como una encarnación efímera del justicialismo igual que antes el menemismo. Como corresponde, ambas opciones tienen firme partidarios dentro del heterogéneo universo que en estos años acompañó al Gobierno Nacional”