28 de mayo de 2018
Paula y Facundo son hermanos. El 20 de mayo llegaron a la capital Rusa para alentar a la Selección Argentina y poder vivir la experiencia de un mundial. Viajeros y futboleros por naturaleza, los jóvenes unieron sus dos pasiones y se predisponen a vivir una experiencia inolvidable.
Llegaron a Moscú el pasado 20 de mayo y para ellos es todo nuevo: “es muy distinto a lo que pensamos, la estamos pasando re bien”.
Paula y Facundo ya se encuentran en Moscú para poder alentar a la selección en persona.
Faltan pocos días para el Mundial. Los amantes del fútbol saben perfectamente que faltan 17 días para poder vivir el primer partido de esta edición 2018 y la efervescencia ya se puede ver en todos lados, sobre todo en redes sociales que de a poco los colores celeste y blanco van invadiendo la pantalla.
Poder presenciar un evento deportivo, que a su vez es social, político, económico, turístico y muchas cosas más, es sin dudas el sueño de muchos. Esta vez tocó al otro lado del mundo: Rusia. El país más grande del mundo (en lo que se refiere a territorio) se encuentra a más de 17.000 kilómetros de Argentina e ir hasta allá es mucho más difícil que tenerlo, al menos, en el mismo continente.
Pero la pasión, las ganas, el amor por la selección nacional pueden más. Un claro ejemplo son Paula y Facundo Barda. Los hermanos son nacidos y criados en Azul y acá tenían una vida armada: la familia, amigos y un trabajo. Pero las ganas de conocer el mundo, otras culturas y la pasión por el fútbol hicieron que las fronteras de nuestra ciudad les queden chicas y decidieron emprender un viaje por Latinoamérica en el año 2016 y reconocer que el mundo es más grande y diverso de lo que nuestros ojos pueden ver.
Paula y Facundo salieron a recorrer nuestro continente y así hicieron amigos, conocieron lugares increíbles, paisajes dignas de un paraíso. Pero el amor por la casaca argentina siempre pudo más. Cuando Argentina jugó contra Ecuador se fueron hasta Quito para alentar a la selección en fase de las eliminatorias.
Allí fue cuando decidieron no perderse el mundial y se pusieron una meta bien clara: llegar a Moscú y poder estar presentes en este hito que se concreta cada cuatro años. Ambos decidieron volver a Azul y ponerse a trabajar a full para juntar el dinero suficiente para estar más de un mes en ese país.
Durante varios meses, amparados en el hogar de sus padres, estuvieron trabajando, disfrutando con amigos y pensando que cada vez faltaba menos para poder estar viviendo un sueño. Cuando sacaron los vuelos se dieron cuenta que el sueño estaba cumpliéndose.
De Azul a Moscú
El 20 de mayo arribó a Moscú el vuelo proveniente de Barcelona (escala que tuvieron que hacer y de paso visitaron a su primo Alan que vive allí hace algunos años) y allí empezaron a respirar el clima mundialista y disfrutar de la primavera rusa.
Gracias a la tecnología, más que nada el Whatsapp, El Tiempo pudo comunicarse con Paula y Facundo para saber cómo están viviendo este viaje que no tiene nada de turístico sino que fue alimentado por su amor a la selección argentina.
En un principio contaron cómo llegaron a planear el viaje a Rusia: “la idea surge cuando estábamos en Ecuador. Ahí Argentina juega el partido eliminatorio y se nos ocurre vender empanadas porque iba a ver público argentino”.
Allí fueron más que ocurrentes e hicieron un cartel más que original: "empanadas que come Messi" y la gente “colabora muy bien, pudimos entrar a la cancha y fue toda una fiesta entonces eso nos motivó a venir al Mundial”.
Estuvieron unos meses en Azul cuando “compramos pasajes y vimos que de Colombia salían mucho más baratos que desde Buenos Aires, entonces compramos de de ahí y nos fuimos a dedo hasta Bogotá tardamos más o menos 2 semanas”. Entre que llegaron desde Argentina a Bogotá disfrutaron de las playas paradisíacas que hay en ese país para esperando que llegue la fecha.
Una vez que llegaron se dieron cuenta que “acá mucha importancia al Mundial no le dan y de a poco se está empezando a ver gente que está llegando”. Cada día que pasa el espíritu mundialista los motiva.
La experiencia para ellos es muy positiva: “la estamos pasando muy bien es muy gracioso comunicarte porque le mostrás con el traductor y te responden en ruso, le hacés seña que no entendés y te siguen hablando”. También dijeron que “la gente que trabaja en servicios públicos es la que te ayuda después no te prestan mucha atención”.
En este sentido, explicaron que “aprendimos algunas palabras para saludar, dar las gracias o el ‘no entiendo’. Lo que sucede es que respetan mucho la formalidad: hay dos clases de decir ‘hola’ una es para alguien que no conocés y otro para alguien conocido, eso se respeta mucho”.
Allí conocieron a Timur, un joven ruso que “contáctanos por Couchsurfing y nos comunicamos en inglés”. Para los que no saben, Couchsurfing es una plataforma virtual que sirve par buscar hospedajes para los viajeros, sobre todo los mochileros.
Como todos pensarán, el factor económico es determinante por eso hay que hacer algo para tener ingresos, inclusive en el viaje. “Tenemos ganas de salir a vender trufas con algún cartel que detalle lo que es y nada hacer algo de dinero porque la verdad no tenemos demasiado”.
El problema “que acá la gente y sobre todo la policía son muy estrictos en ese sentido no se ven vendedores ambulantes en las calles, a veces se ve alguien haciendo música pero es medio raro. Acá se come mucho chocolate así que vamos a probar con los dulces”.
Sobre como son los rusos, Facundo y Paula explicaron que “son muy fríos muy distantes, pero una vez que te conocen hacen lo posible para ayudarte como nos pasa con el chico que nos hospeda, no te van a dejar solo en alguna situación mala”.
Como siempre, las raíces siempre son más fuertes: “fuimos a una milonga argentina que hace un chico de Capital que vive en Moscú hace dos años, a los rusos les encanta el tango”. Además se unieron a un grupo de argentinos en Moscú “nos pasan datos de las cosas que se pueden hacer y cuáles no. Por ejemplo pudimos conseguir yerba gracias a uno de ellos ¡con lo que deseábamos los mates!”, dijeron por último.
Así lo indicó la decana de la Facultad de Agronomía de la UNICEN Azul, Liliana Monterroso, cuando habló con este medio acerca de la actividad que se realizará el próximo miércoles en la Chacra Experimental que está ubicada en kilómetro 304,5 de la Ruta 3.
18 de octubre de 2026
18 de octubre de 2026
18 de octubre de 2026
18 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026