5 de abril de 2015
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A los 2 y a los 89 minutos de juego, la estrellita convirtió ambos goles que cifraron la victoria ante Cemento anoche, en el adelanto de la cuarta fecha. Superior aunque con méritos humildes, el conjunto fidelino construyó un triunfo inalterable, el segundo consecutivo en lo que va del certamen.
Lo que había empezado como un tobogán con ángulo casi recto, ahora mutó en una escalera (rumbo al cielo de la tabla) mediante la cual se sube y con muchos escalones por delante. Pasando de un estado al otro, así está Athletic.
Ayer, ante Cemento, la estrellita le imprimió su típico sello al partido, colocó a su rival en la posición que más le convino, y aún jugando poquito hizo suyos los tres puntos, abriendo y cerrando el cotejo con goles de pelota parada. La banda azul no alcanzó mayores méritos que la magra versión que fue ante San José; de nuevo resultó un equipo tibio, desorganizado, sin criterio para entramar las alternancias ofensivas y con momentos de mucha fragilidad defensiva.
El título de esta crónica no es exagerado, pues a los 2’ el local ya disponía de una ocasión perfecta para festejar: luego de una salida con mucha mala suerte de Cemento, Lapalma capturó un rebote y mandó un pase suave y muy bien leído para Cordero, que corrió a contrapierna de toda la defensa; Pardiño fue por él y le cometió infracción sobre el punto penal. Sanción de Bardas, ejecución de Cordero y 1 a 0 para Athletic.
Rápidamente, el fidelino hizo propio el timón y defendía la prematura victoria con la pelota y en territorio rival. El andamiaje derecho de la ofensiva alba era el fundamental para sostener el peligro contra Morales.
El funcionamiento de los volantes cementistas descubría mucho del estado actual del equipo: una línea replegada pero sin sumar seguridad en defensa y alejada de los delanteros, pasiva en la generación, rara vez surgía un primer pase acertado.
De todos modos, el conjunto de Ivanoff no fue más allá de lo alcanzado en los instantes iniciales, rápidamente tornose apropiado a sus intereses la escena planteada, por lo que el equipo del sur se animó a estirar las piernas. Pudo ganar metros al otro lado del ‘Ecuador’ de la cancha, pudo empezar a incomodar la salida rival, ir un poco más sobre Herrera y Lapalma. El juego era menos que ordinario, una sucesión de inconexiones y pelotazos no tanto para concebir como sí para descomprimir.
La impaciencia de los delanteros de ambos bandos, su inercia a descender varios metros para insertarse el circuito de juego, era apenas uno de los síntomas de la carencia general para alumbrar caminos de significancia ofensiva. Y dentro de esa negritud, Athletic -al menos- andaba provisto de un encendedor.
Los primeros segmentos del complemento resultaron, hasta entonces, los mejores minutos de Cemento como coherencia grupal, como demostración de carácter que busca sobreponerse a una mala noche de juego. Parecía que allí cambiaría la suerte del cotejo, cosa que pudo ocurrir cuando Benini dispuso de un mano a mano ante Godoy, ingresando por derecha, que el 1 disipó con mucha destreza.
Como un predador seguro de su éxito en la captura, Athletic pareció darle soga a Cemento primero, para luego ‘ubicarlo’ en función de sus intereses. No debe creerse que esa ubicación del rival que hacía la estrellita significaba apabullarlo futbolísticamente, convertir a Morales en un acróbata atajador, no. Triunfante, cedía espacio al sureño para que salga (con el ánimo de quien pierde el partido), le anulaba receptores y luego respondía -no siempre con suma claridad- con avances directos, largos, sin demasiada ‘burocracia’ de por medio.
Por doble amarilla se fue expulsado (en su debut) Alarcón, uno de los mejores jugadores de la noche (opinión sin muchos otras opciones), y quizá se trató del gran error en todo el partido de Bardas, o al menos de una notoria contradicción, pues un minuto antes el paraguayo Caballero (debutante en Cemento) cometió una infracción más grosera, en el mismo sector del campo, y el juez ni siquiera amonestó al central cementista.
Este deporte tiene un factor, de tantos, que lo torna tan indescifrable como apasionante, y anoche, en el Lorenzo Palacios, volvió a demostrarlo. ¿De qué manera? A los 39’, Godoy hizo una de las atajadas de la disputa, con sus piernas dentro del área menor, ante una arremetida de Casali tras un balón cruzado hacia la derecha. Era el empate del conjunto del Sur y vaya a saber alguien si la paridad no cerraba el pleito, otorgando conformidad a ambos (es mera futurología, claro). En definitiva, cinco minutos más tarde de ese “uhhhhh” visitante, Santiago Rígoli colaba, de manera olímpica, un tiro de esquina des de la izquierda en el primer palo de Morales.
Como dijimos en un principio, Athletic atravesó la niebla y ronda ahora la terraza de las posiciones. El tobogán lo está usando Cemento.

El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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