21 de abril de 2013
LAS CALLES DEL AZUL
La décima calle de nuestro recorrido tuvo dos nombres a lo largo de su historia. Convertida en una arteria comercial y neurálgica de nuestra ciudad, honró, en primera instancia, la memoria de Adolfo Alsina y desde mediados de la década del "40 pasó a denominarse Hipólito Yrigoyen. Ambos marcaron la vida de nuestra República y por consecuencia la vida de Azul, ciudad con la tuvieron estrechos vínculos.
Por Eduardo Agüero Mielhuerry

En el nicho izquierdo del frente del Palacio Municipal, se halla la escultura de Adolfo Alsina, inaugurada el 16 de diciembre de 1979. La obra fue realizada especialmente ese mismo año por la reconocida docente y artista plástica azuleña Susana Vilardebó. FOTO: NACHO CORREA
El Presidente de la Corporación Municipal de Azul, Federico J. Olivencia, a través del Decreto N° 183 del 25 de marzo de 1879, le impuso nombres a las apenas 36 calles que tenía el pueblo, denominadas hasta ese momento con números romanos.
La décima calle desde el sur, paralela a San Martín y perpendicular al arroyo, era la que llevaba el número romano "X" y fue llamada Adolfo Alsina. La denominación fue elegida en homenaje al pueblo homónimo fundado en 1877. Sin embargo, el homenaje principal apuntaba a la figura del político argentino que fuera trascendente para el desarrollo bonaerense y su poblamiento, quien además se desempeñó con holgura en la Gobernación de Buenos Aires, la Vicepresidencia y el Ministerio de Guerra y Marina de la Nación.
Los primeros pasos de Adolfo Alsina
Adolfo Alsina nació el 4 de enero de 1829, en la ciudad de Buenos Aires. Sus padres fueron Antonia Maza (hija de Manuel Vicente Maza) y el dirigente unitario Valentín Alsina.
Tras la segunda asunción de Juan Manuel de Rosas como Gobernador bonaerense (el 13 de abril de 1835), la familia Alsina debió emigrar a la República Oriental del Uruguay para establecerse en Montevideo, debido al endurecimiento de las políticas del nuevo mandatario.
Luego de la Batalla de Caseros (1852) y la consecuente caída de Rosas, Valentín Alsina regresó -junto a su familia-, para convertirse en Ministro del Gobernador Vicente López y Planes. Por su parte, Adolfo continuó en Buenos Aires con sus estudios en Derecho que había iniciado en Montevideo, graduándose en breve como jurisconsulto.
Comenzando su incursión por el mundo político, se incorporó a las filas de los "pandilleros", uno de los bandos en los que se dividieron los vencedores de Caseros, enfrentado al grupo de los "chupandinos" en el cual se agruparon los militantes federales.
En 1860, tras la batalla de Cepeda y el "Pacto de San José de Flores", formó parte de la comisión que llevó a cabo la reforma de la Constitución Nacional.
Dos años más tarde fue electo Diputado y cuando en el Congreso se trató la Federalización de la ciudad de Buenos Aires (iniciativa impulsada por Bartolomé Mitre que se concretó veinte años después), se puso al frente de la oposición a esa medida, lo que provocó la división del Partido Unitario. Así fundó el Partido Autonomista.
En los inicios del flamante Partido, Adolfo Alsina fue padre político y maestro de Leandro N. Alem, a pesar que su padre fue uno de los que condenó a muerte al suyo. La unión entre ambos se afirmaba en el posicionamiento opositor que tenían frente al Partido Nacional de Bartolomé Mitre, integrado en su mayoría por gente de la alta sociedad y elite porteña.
De Gobernador a Vicepresidente
En 1866 Adolfo Alsina fue electo Gobernador de Buenos Aires, cargo desde el cual fundó una quincena de pueblos en el interior de la provincia. Durante estos años, a pesar de querer expulsarlos, se dedicó a mantener la paz en la frontera con los indios, ya que la mayor parte del Ejército había sido enviado a la Guerra del Paraguay.
Hacia 1867 se asoció con Mateo Luque y Nicasio Oroño, gobernadores de Córdoba y Santa Fe respectivamente, y lanzó su candidatura a Presidente, pero la retiró al notar poco apoyo en el resto del país; de hecho, sus dos aliados perdieron violentamente sus gobernaciones.
Antes de las elecciones, Mitre escribió la "Carta de Tuyú-Cué" dirigida a José María Gutiérrez, donde descalificaba las postulaciones de Alsina y Justo José de Urquiza (candidato por el federalismo). Empero, al ganar las elecciones Domingo F. Sarmiento, éste lo convocó a Alsina como Vicepresidente.
Lamentablemente, para decepción de Alsina, su papel en el gobierno se tornó secundario -al menos para el Presidente, quien no dejaba de propinarle una enorme sucesión de desplantes- y se encaminó a realizar diversos viajes por el interior, recorriendo buena parte de las poblaciones que se habían fundado durante su gobernación.
El Ministerio del PAN
Finalmente, poco antes de culminada la presidencia del sanjuanino, Alsina se alió férreamente con Nicolás Avellaneda y crearon el Partido Autonomista Nacional (PAN). Las elecciones presidenciales fueron particularmente fraudulentas, y provocaron una revolución dirigida por Bartolomé Mitre, que fracasó tras una corta pero sangrienta guerra civil. A pesar del descontento mitrista, Avellaneda llegó a la Presidencia y Alsina asumió el Ministerio de Guerra y Marina.
En los tres años de trabajo ministerial, Alsina redobló su apuesta para ampliar las fronteras y obligar a los pueblos originarios a desplazarse y, además, incorporó el telégrafo a las comunicaciones militares. Al solicitar al Congreso los fondos necesarios para el tendido de 771 km. de línea hacia las comandancias de frontera decía Avellaneda "Son incalculables en la práctica los inconvenientes y perjuicios que origina la falta del telégrafo" y Alsina explicaba que "el telégrafo sirve tanto en la paz como en la guerra, para que el gobierno este al habla con el Ejército, y el Ejército al habla con el Gobierno". Sin más dudas, Alsina dispuso que se creara la "Escuela Telegráfica" en el Colegio Militar.
A finales de 1875, los pueblos originarios del "desierto", principalmente mapuches, se organizaron y reaccionaron contra el avance de la frontera sur. Alsina dirigió la defensa del país (aunque se concentró, sobre todo, en la frontera de la provincia de Buenos Aires). Al año siguiente inició la construcción de la llamada "Zanja de Alsina", como una posición defensiva, por la que fue duramente criticado.
La "Zanja de Alsina"
La "Zanja de Alsina" fue un sistema de fosas y fortificaciones construidas en el centro y sur de la Provincia de Buenos Aires como defensa de los territorios bajo el control del gobierno federal en la avanzada sobre territorio aborigen.
Nadie aseguraba que el proyecto de Alsina sería militarmente exitoso, pero cumpliría una función defensiva evitando los arreos de ganado y, de esa forma, lograba que el ataque de los mapuches resultara infructuoso, ya que podían ingresar pero el ganado no superaría la zanja.
Su estrategia marcó la primera fase de la ampliación hacia el sur de las fronteras efectivamente ocupadas por el Estado argentino.
Los trabajos se iniciaron en 1876 y finalizaron un año más tarde con 374 km de zanja construida entre Italó -en el sur de Córdoba- y Nueva Roma, al norte de Bahía Blanca. La ejecución de la obra estuvo a cargo del Coronel Conrado Villegas con los soldados de la División Norte. La dirección de las obras fue confiada al Ingeniero Alfredo Ebelot. Entre Guaminí y Trenque Lauquen trabajaron dos regimientos de guardias nacionales y una cuadrilla de 60 a 80 peones; hacia el norte, hasta Italó, se contrató a una empresa privada que empleaba 300 personas.
La zanja tenía 2 metros de profundidad y 3 de anchura y un parapeto de 1 metro de alto por 4,50 m de ancho.
Se levantaron ciento nueve fortines sobre la nueva línea de la frontera, la cual estaba a cargo de seis comandancias con sus fuertes respectivos: Bahía Blanca, Puan, Carhué, Guaminí, Trenque Lauquen e Italó (Córdoba).
La compleja relación de Alsina con Azul
El Doctor Adolfo Alsina estuvo en Azul en reiteradas oportunidades, ejerciendo diferentes cargos gubernamentales.
Las primeras visitas que realizó fueron como Gobernador de la provincia de Buenos Aires (1866 - 1868). Más allá de que optó por una política de defensa pasiva de las fronteras, su intención era sacar de la vecindad azuleña las tribus que aquí convivían desde la fundación de Villa Fidelidad (1856) por parte del General Manuel Escalada y, por sobre todo quería expulsar las tolderías entre Azul y Tapalqué, las que hacían improductivas las Suertes repartidas en la zona. Sin embargo, esta posición dividía a la sociedad azuleña, pues buena parte de ella vivía del comercio con los pueblos originarios.
Como Vicepresidente de la República anduvo por estos pagos varias veces casi de incógnito, despertando igualmente el encono de sus opositores. Aunque había en nuestro pueblo un sector identificado profundamente con él, el resto de los azuleños miraba con recelo al político que poseía un fuerte perfil populista, perfil el cual provocaba el resquemor de muchos.
En el complejo proceso de integración que marcó a la Nación y en particular a Azul, alcanza con señalar que desde un sector, en este caso los "mitristas", que habían hecho del Cacique Cipriano Catriel un mártir, pasaron a defender a sus hermanos -que lo habían ajusticiado a lanzazos- por el simple y absurdo objetivo de oponerse políticamente a Alsina. En Azul las aguas estaban divididas? y así siguieron?
Varios escritos de la época concuerdan en que Azul respondía a la presencia de Alsina con cierta antipatía (nuestro pueblo fue originariamente "rosista" y luego "mitrista"), empero a pesar de la dicotomía planteada, Alsina prosiguió con su plan y acabó beneficiando a nuestra comunidad con dos avances "tecnológicos" que marcaron un punto de inflexión en nuestros pagos. De la mano del Ministerio de Guerra y Marina -que él conducía- llegaron el Telégrafo y el Ferrocarril.
El servicio telegráfico a Azul había sido posible por un acuerdo firmado, el 10 de octubre de 1875 entre el Ministro Alsina y el representante de la empresa ferroviaria, Guillermo Moore. Tras la victoria del Teniente Coronel Lorenzo Vintter sobre un sector aborigen, dos días después, el Ministro de Guerra y Marina, decidía que era hora de echar mano a la tecnología y el 1º de enero de 1876, desde Azul hizo saber al Presidente Nicolás Avellaneda, la necesidad urgente de contar con líneas telegráficas.
El 1 de febrero fue designado el Mayor Santiago Buratovich para realizar, dirigir y operar los trabajos de línea. Mientras procedía al tendido del hilo telegráfico, Buratovich y su tropa debieron enfrentarse en diversas oportunidades con los nativos que los hostigaban para detener la construcción. Los originarios, en principio no dejaban de derribar los postes y de cortar los hilos; pero como la interrupción misma de la corriente señalaba inmediatamente el punto y el momento preciso de su corte, el sistema era siempre reparado y "los milicos" terminaban sabiendo por dónde andaban los aborígenes terminando en sucesivas represiones.
El día 11 de abril de 1876 el Ministro de Guerra y Marina, Dr. Adolfo Alsina, se hizo presente en Azul para habilitar la Oficina Telegráfica. La línea de telégrafo arrancaba desde el Ministerio de Guerra, hasta la Plaza Constitución del F.C.S. y desde allí hasta la Estación de Azul, recorriendo en total 317 kilómetros y 875 metros.
Al mismo tiempo, se inició la etapa previa en el proceso de construcción de los ramales ferroviarios entre el Ministerio de Guerra - Estación Constitución y Estación Azul- Comandancia de frontera.
El arribo del tren se dio el 9 de julio del mismo año. La comunidad se "revolucionó" considerablemente. Durante los meses previos se dieron muchos debates sobre el lugar exacto donde debía instalarse la Estación, llegando muchos a pretender que estuviese en la Plaza Mayor (hoy Plaza San Martín). Por otra parte, el Municipio ordenó el arreglo de las calles IX y X (San Martín e Yrigoyen), e incitó a los vecinos a blanquear los frentes de sus viviendas.
Aquél día todos los azuleños se agolparon para ver el arribo del tren en una fría mañana invernal que terminó con un almuerzo a la criolla. Azul no volvió a ser la misma?
La ciudad de Carhué, Partido de Adolfo Alsina
Durante la Presidencia de Nicolás Avellaneda, el Ministro de Guerra y Marina Dr. Adolfo Alsina diseñó un plan de ocupación y avance sobre el territorio aborigen que incluía a la zona de Carhué como bastión mapuche.
Carhué fue el lugar de mayor avanzada en la frontera de 1876 dado su estratégico emplazamiento. El Jefe de la División Sud, Teniente Coronel Nicolás Levalle, lo ocupó el 23 de abril de 1876 y meses más tarde, el 21 de enero de 1877, fundó oficialmente el Pueblo de Adolfo Alsina, en homenaje a su jefe y amigo.
Cabe destacar que recién en 1949 el pueblo fue declarado ciudad y se le devolvió su nombre ancestral: Carhué. De esta manera, la flamante ciudad se convirtió en la cabecera del Partido que conservó el nombre Adolfo Alsina.
La muerte de Adolfo Alsina
Con enorme tenacidad, Alsina alcanzó los objetivos que se había propuesto: vastos territorios se sumaron al proceso productivo; los indios que se habían tentado malón tras malón, con las medidas del Ministro quedaron sujetos a "entregarse" o "huir"; la "Zanja de Alsina" era una realidad, criticada y caricaturizada, pero eficiente al hacer que las invasiones se volvieran cada vez más difíciles; el telégrafo había llegado a la nueva línea de frontera; y el ferrocarril marcó el camino... Podía estar satisfecho, pero por causa de los enfrentamientos con los aborígenes decidió estudiar personalmente la situación de la línea de frontera.
En una de sus recorridas por los fortines, cerca de Carhué, Alsina contrajo una intoxicación que afectó a sus riñones. El 29 de diciembre de 1877, con apenas 48 años, el Ministro de Guerra y Marina falleció en Carhué, pueblo que en ese momento ya se llamaba Adolfo Alsina en su honor.
De Alsina a Yrigoyen
Después de los acontecimientos del 17 de octubre de 1945, la historia del país comenzó a dar un vuelco drástico hacia una nueva concepción política y social que devino en la elección del General Juan Domingo Perón como Presidente de la República Argentina.
Aquí en Azul, el Comisionado Municipal Silverio Carbone (27/12/1945-08/09/1946) fue uno de los varios conductores de los primeros pasos en esa transición histórica, puesto que las elecciones municipales recién se llevaron a cabo en 1948.
El 4 de junio de 1946, iniciando de alguna manera un proceso de reivindicación de personalidades nacionales, el Comisionado Carbone, por Decreto N° 293/46, decidió rebautizar a la calle Adolfo Alsina como Presidente Hipólito Yrigoyen. Ese mismo día quedó inaugurando un busto del líder de la Unión Cívica Radical en la rambla central de la avenida 25 de Mayo en su intersección con la renombrada arteria.
En el año 1953, a través de la Ordenanza N° 18, el Intendente electo Ernesto María Malére pretendió renombrar a todas las calles con un sistema numérico arábigo, correspondiéndole entonces a la arteria el número 26. Sin embargo, como en otras oportunidades hemos aclarado, el sistema no fue aceptado masivamente y cayó en desuso, aunque nunca fue derogada la disposición.
Los primeros pasos de un gran líder
Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Irigoyen Alen nació el 12 de julio de 1852, en la ciudad de Buenos Aires. Fue el tercer hijo de Martín Irigoyen y de Marcelina Alen, y tras modificar drástica y definitivamente la vida social y política de la Argentina, quiso la historia recordarlo como Hipólito Yrigoyen.
La infancia de Hipólito transcurrió en el barrio porteño de Balvanera y luego empezó a cursar en el Colegio San José de Buenos Aires. Pronto tuvo que interrumpir sus estudios, pues debió ayudar a su padre quien había comprado unas tropas de carros para trabajar en la zona portuaria. En adelante, siempre tendría alguna actividad. Fue dependiente en una tienda hasta que consiguió un mejor puesto en la empresa de tranvías.
A los 15 años empezó a trabajar en el estudio jurídico que su tío Leandro N. Alem compartía con Aristóbulo del Valle. Dos años después, cuando terminó el Bachillerado, inició la militancia política junto a su tío en el Partido Autonomista, un partido de corte populista liderado por Adolfo Alsina, en firme oposición al Partido Nacional de Bartolomé Mitre.
¿Hipólito Irigoyen o Yrigoyen?
Según las investigaciones de Roberto Etchepareborda, el dirigente radical utilizaba "Yrigoyen" e "Irigoyen" indistintamente en su vida cotidiana. El uso de "Yrigoyen", fue una utilización política de la cuarta década del siglo XX. Gabriel del Mazo, dirigente de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), recomendaba usar "Yrigoyen" en contraposición al "Irigoyen" que utilizaban los sectores que respondían a Marcelo T. de Alvear.
En 1965, tras la investigación de Etchepareborda, la Academia Nacional de Historia de Argentina, se pronunció por nombrar a Yrigoyen, con la "Y" inicial.
Cuestiones de familia?
Martín Irigoyen, de origen vasco-francés y de profesión comerciante, contrajo matrimonio con Marcelina Alen, hija de su patrón, Leandro Antonio Alen. Este último fue un mazorquero "rosista" que, tras la caída del régimen del Restaurador de las Leyes, fue ahorcado en 1856 en la Plaza.
Leandro Antonio Alen tuvo varios hijos entre los que se destacó Leandro Nicéforo quien efectivamente cambió la última letra de su apellido para pasar a ser Alem y no sentirse discriminado por el recuerdo de su padre. Algunos también afirman que su nombre real era Leandro Antonio al igual que su progenitor, y escogió Nicéforo al significar "el que trae la victoria".
Tanto Hipólito como su tío Leandro tuvieron una compleja relación con sus nombres y apellidos, pero sus acciones hicieron olvidar al pueblo cualquier disyuntiva al respecto?
El Comisario de Balvanera devenido en Diputado
Con apenas 20 años, por influencia de Leandro Alem -que desde 1871 era Diputado en la Legislatura de Buenos Aires-, el Jefe de Policía, Marcos Paz, designó a Hipólito Yrigoyen como Comisario de la Seccional de Balvanera.
Cinco años después, Yrigoyen y Alem se enfrentaron con el sector oficial del Partido Autonomista, llevando como candidato propio a Aristóbulo del Valle y sosteniendo una actitud de intransigente oposición a los acuerdos entre dirigentes. El enfrentamiento interno terminó con la exoneración de Yrigoyen, quien al año siguiente fue elegido Diputado Provincial por el Partido Republicano (fundado como alternativa al autonomismo). Los principales postulados de esta propuesta política eran: la protección de industrias rurales, la creación de escuelas industriales, la autonomía universitaria, el mejoramiento de la vialidad y la colonización junto a las vías férreas. Sin embargo, tras la temprana muerte de Adolfo Alsina, su principal opositor, Yrigoyen retornó al autonomismo.
Al dictarse la Ley de Federalización de la ciudad de Buenos Aires y ante la llegada de Julio A. Roca a la Presidencia de la Nación, Alem abandonó la política, en tanto que Yrigoyen aceptó la federalización y, siguiendo a Roca, resultó electo Diputado Nacional en 1880 por el reorganizado Partido Autonomista Nacional. Dos años después, al igual que su tío, desencantado con el "Zorro" Roca, abandonó la política sin producir mayores sobresaltos en la vida institucional del país que aún no lo percibía como una personalidad influyente.
El campo y la docencia como alternativas a la política
Ya para 1882 Yrigoyen había finalizado las materias teóricas de la carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires, pero nunca disfrutó la abogacía. Por entonces, con 30 años, había comenzado a trabajar como profesor de Historia Argentina, Instrucción Cívica y Filosofía en el Colegio Normal de Maestros, designado por Superintendente de Escuelas, Domingo F. Sarmiento. Durante los años que ejerció la docencia, hasta 1905, donó sus honorarios al Hospital de Niños.
En esa época descubrió el pensamiento filosófico de Karl Krause, a través de los krausistas españoles Julián Sanz del Río y Francisco Giner de los Río, que influirá considerablemente en su pensamiento.
Adolfo Alsina fue un político argentino cuyo accionar resultó trascendente para el desarrollo bonaerense y su poblamiento. Se desempeñó como Gobernador de Buenos Aires, Vicepresidente y Ministro de Guerra y Marina de la Nación.
Aún seguía viviendo en la casa de su tío cuando sus esfuerzos comenzaron a dar sus frutos. Lentamente mejoró su fortuna dedicándose a la invernada, es decir, la compra de vacunos para su engorde y venta al frigorífico. Para ello arrendó las estancias "Santa María" y "Santa Isabel" en 9 de Julio, otros campos en Bahía Blanca, San Luis y Córdoba, pero además, gracias a un crédito del Banco de la Provincia de Buenos Aires, se convirtió en propietario de la estancia el "El Trigo", cerca de Las Flores, una de las mejores zonas de pastoreo del país. Realizó una verdadera fortuna de varios millones de pesos que fueron utilizados casi completamente en la actividad política, a tal punto que, al momento de morir, su sucesión dejó un déficit.
En una de sus tantas relaciones informales, Yrigoyen tuvo una hija que lo acompañará toda la vida: Elena. Nunca reconoció legalmente tener otros hijos, aunque se sabe que tuvo al menos seis con los cuales tuvo algunos esporádicos contactos afectivos.
El espíritu revolucionario vuelve a aflorar
En 1889, Yrigoyen se mudó a su propia casa, frente a lo que hoy es la Plaza Congreso en la ciudad de Buenos Aires, en la calle que hoy lleva su nombre. Por esa época entabló una profunda amistad con dos amigos de su hermano trágicamente fallecido, y que tendrían mucho que ver con los cambios institucionales que llevarán a Hipólito a la Presidencia de la Nación: Carlos Pellegrini y Roque Sáenz Peña.
Desde su Partido, Yrigoyen volvió a participar activamente en la vida política e institucional de la Nación, sumándose a la Revolución del 1890. Siguiendo a su tío, Leandro Alem, y a Aristóbulo del Valle, fue uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical el 26 de junio de 1891. Casi dos años después, en la Revolución del "93, Yrigoyen condujo y financió un ejército "radical".
Azul, el epicentro de la Revolución Radical del "93
El 30 de julio de 1893, procedente de Las Flores, Hipólito Yrigoyen arribó de incógnito en tren a Azul.
En su campo "El Trigo", ubicado en el Partido florense, Yrigoyen se había retraído un tiempo atrás pergeñando su revolución contra un régimen político fraudulento y autoritario que, según su visión, hundía al país en una profunda crisis política, social y económica. Tras un importante esfuerzo logró reunir un gran número de hombres a los cuales se ocupó de armar.
La Revolución del "93 fue la primera en concretarse en la provincia de Buenos Aires y comenzó, tal como lo había decidido el "Peludo", con la toma de la ciudad de Azul. Aquel frío día invernal Yrigoyen llegó con una considerable fuerza revolucionaria armada con la cual buena parte del pueblo azuleño hizo causa común "porque el gobierno municipal era un semillero de escándalos y latrocinios" de la mano de los hermanos Manuel y Evaristo Toscano.
Las autoridades municipales y los toscanistas se atrincheraron en el Palacio Municipal. Sin embargo, pronto debieron deponer su actitud. Hipólito Yrigoyen armó una comisión y puso al frente de la Comisaría al "Gorra Colorada", el Comisario Luis Aldaz, quien supo con habilidad persuadir a los que se resistían. Empero, además, Yrigoyen había traído en el tren un valioso rehén: ni más ni menos que Evaristo Toscano, el conflictivo diputado e intendente de Azul. Encontrándose en Las Flores ansioso de llegar a Azul, Toscano se había enterado de la llegada de un tren y creyendo que era ordinario se subió en uno de los coches. Así cayó en la trampa?
El Doctor Narciso Mallea, como testigo de los episodios, un tiempo después hizo una extensa descripción de los mismos destacando: "Hipólito Yrigoyen está en el centro de un montón de gentes envuelto en una enorme humareda, todos fumaban, menos "el cristo mudo". Viste de chaqué. Está como si tuviera que dictar su clase en la Escuela Normal? Se ve en él una severa energía; no levanta la voz, ordena sin descompostura. Una boina se mueve por encima de todas las cabezas, es el Comisario Luis Aldaz? que ha venido a incorporarse a Yrigoyen.".
En Azul, que era un pueblo mitrista de abolengo, el radicalismo no tenía caudal político, pero la revolución pudo triunfar gracias al apoyo de los seguidores del General Mitre que constituyeron los contingentes más numerosos para la lucha.
Con el Doctor Isidoro Sayús en la Intendencia y Luis Aldaz en la Comisaría, Yrigoyen, la Junta Revolucionaria y la tropa radical pasaron a la cancha de pelota de don Miguel Olasagasti donde almorzaron. Luego, Yrigoyen se fue tan silencioso como había llegado?

El General Bartolomé Mitre se constituyó en un verdadero opositor a Adolfo Alsina. La lucha entre ambos fue más encarnizada ante la elección de Avellaneda como Presidente, llegando incluso a desatar una guerra civil. Adolfo Alsina y Avellaneda conformaron el Partido Autonomista Nacional.
Pasando por Sierra Chica, los revolucionarios se dirigieron a Olavarría, que había sido tomada por el Dr. Ángel Pintos, a quien Yrigoyen dejó al frente de la situación aunque no era radical. Dominada la ciudad vecina, las numerosas fuerzas, engrosadas con la policía de los sitios tomados, partieron a Temperley.
La revolución que se había iniciado simultáneamente en 82 ciudades, triunfó en todas partes de la provincia. El ejército radical llegó a contar con 8.000 hombres bien armados bajo el mando directo de Marcelo T. de Alvear. El día 8 de agosto tomaron la Capital e instalaron como Gobernador provisorio a Juan Carlos Belgrano (vinculado familiarmente a Azul).
Cuando ya se celebraba el triunfo de la Revolución, sus dirigentes cometieron errores garrafales que los llevaron a la derrota. En primer lugar, Aristóbulo del Valle, el hombre fuerte del gobierno, se negó a dar un golpe de estado y desplazar al Presidente Sáenz Peña, como le reclamaban Leandro Alem y el grueso de los dirigentes radicales. Del Valle se negó a violar la Constitución y preparó un plan legal, por el cual intervino las principales provincias para luego garantizar elecciones libres. El Senado aprobó las intervenciones, pero la Cámara de Diputados no, y de ese modo hizo fracasar el plan.
El segundo error se produjo cuando Hipólito Yrigoyen liberó a Carlos Pellegrini, uno de los líderes clave del autonomismo oficialista, que había sido apresado en Haedo por los revolucionarios. Una vez liberado, se dirigió a la Capital y reorganizó las fuerzas del oficialismo.
En la esquina de la Avenida Pellegrini y Falucho, en la ochava de la Escuela N° 28 -que lleva el nombre del ex Presidente en cuestión-, se encuentra en la actualidad el busto de Hipólito Yrigoyen. Originalmente fue emplazado el 4 de junio de 1946 en la rambla central de la Avenida 25 de Mayo en su intersección con la renombrada arteria. El mismo es una importante pieza de bronce fundido, realizado por el artista Pedro Buigues en Buenos Aires. FOTO: NACHO CORREA
Finalmente, el tercer error se produjo cuando, inexplicablemente, Aristóbulo del Valle decidió abandonar la Casa Rosada y dirigirse a Temperley donde estaba acampado el ejército radical revolucionario para estar presente en el momento de la entrega de las armas. Así, el 11 de agosto, Pellegrini y Roca aprovecharon astutamente los proyectos de intervención que aquel había mandado al Congreso, para hacer aprobar la intervención de las provincias de Buenos Aires, San Luis y Santa Fe, ahora en poder de gobiernos revolucionarios.
Cuando el radicalismo se enteró de la intervención, la única alternativa era que Aristóbulo del Valle diera un golpe de estado, desconociera la ley del Congreso y marchara a Buenos Aires con el ejército radical. Alem se lo pidió encarecidamente. Pero predominaron los principios legales de Aristóbulo del Valle y presentó su renuncia al gabinete el 12 de agosto, siendo reemplazado por el roquista Manuel Quintana.
El 25 de agosto el Comité Provincia de la Unión Cívica Radical decidió entregar las armas. La revolución había sido vencida, aparentemente?
Camino a la Presidencia, Ley Sáenz Peña mediante
A pesar del afecto que sentía por su tío, Yrigoyen desconfiaba de sus condiciones para el liderazgo, lo que lo llevó a enfrentarse políticamente y a organizar la Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires como un partido político autónomo.
Tras el suicidio de Leandro Alem y la muerte de Aristóbulo del Valle, en 1896, Yrigoyen se manifestó en profundo desacuerdo con la orientación acuerdista con el mitrismo que imponía el presidente del Comité Nacional, Bernardo de Irigoyen, como táctica para enfrentar a Roca, cuando éste se encaminaba a su segunda presidencia en 1898. Cuando la Convención Nacional de la UCR sancionó la llamada política de las paralelas para concurrir a elecciones junto con los mitristas, Yrigoyen disolvió el Comité de la UCR de la provincia de Buenos Aires, desbaratando la estrategia de los bernardistas. Desde entonces, el radicalismo entraría en un grave estado de desorganización partidaria.
En 1903 Yrigoyen comenzó la reorganización institucional de la UCR, y encabezó y financió con su propio dinero la Revolución de 1905, que resultó un fracaso. Sin embargo, por miedo a un nuevo levantamiento armado de Yrigoyen, su amigo y Presidente de la Nación, Roque Sáenz Peña sancionó la Ley del Voto Secreto en 1912, más conocida como "Ley Sáenz Peña", que lo llevaría a la presidencia en 1916.
En las elecciones la fórmula de la Unión Cívica Radical, Hipólito Yrigoyen-Pelagio Luna, se impuso cómodamente.
Su programa político consistió en terminar con los excesos que habían cometido los sucesivos gobiernos de Régimen, como se llamó al período conservador.
Bajo el programa que Yrigoyen denominaba de "reparación nacional", empeñó su esfuerzo en terminar con la corrupción, renovar las costumbres y la clase dirigente, y reorganizar las instituciones políticas de la Nación mediante la efectiva aplicación del sufragio libre.
Hipólito Yrigoyen fue el primer Presidente electo por el voto secreto y universal masculino, según la Ley Sáenz Peña. Su política social, cultural y económica desde la Unión Cívica Radical dejó profundas huellas en nuestra historia.
La tarea que se había del Presidente se vio dificultada principalmente por no contar con mayoría en el Congreso Nacional para implementar sus reformas, y además por encontrarse las provincias gobernadas por funcionarios conservadores. Esta última situación llevó a Yrigoyen a ordenar intervenciones en varias provincias -las llamaba intervenciones reparadoras- con la finalidad de llamar a elecciones limpias para concluir los mandatos de gobernadores conservadores que habían sido elegidos en comicios fraudulentos.
Si bien durante su gobierno hubo una actitud conciliadora y comprensiva de las justas aspiraciones obreras, grupos anarquistas y comunistas agitaban el ánimo de los obreros produciéndose huelgas con sorprendente violencia como los ocurridos en la llamada "Semana Trágica", en la Patagonia y en La Forestal, con centenares de muertos.

Leandro N. Alem, tío de Hipólito Yrigoyen, lo condujo por los intrincados caminos de la política. Después de una larga tarea mancomunada, ambos optaron por distanciarse a raíz de las profundas diferencias que surgieron entre ellos. Tras fundar la Unión Cívica Radical el 26 de junio de 1891, poco tiempo después se suicidó.
La Primera Guerra Mundial, ante la cual nuestro país mantuvo una posición neutral, provocó la valorizaron de los productos agrícolas, cereales, carne, necesitados por los países en guerra, pero también acarreó una disminución de la importaciones, intentándose sustituirlas con fabricación local, lo cual dio la perspectiva de creación de una industria nacional. Yrigoyen mantuvo la neutralidad de nuestro país a pesar de las presiones de los intelectuales, los universitarios, y hasta del Congreso Nacional. Al concluir la Guerra Mundial fue destacadísima la actuación de Yrigoyen en la Liga de las Naciones, cuando manifestó su desacuerdo con que sólo se convocara a formar de ella a los países vencedores, alegando por la igualdad de todos los estados soberanos.
Al final de su mandato se creó Y.P.F. (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) destinado a promover la explotación petrolera, aunque su crecimiento se produjo durante la Presidencia de Alvear.
Nuevamente a la Presidencia de la Argentina
A indicación suya, el candidato radical para las elecciones de 1922 fue Marcelo Torcuato de Alvear, quien resultó electo y pronto se puso al frente de la facción antipersonalista de su partido, es decir, la opuesta a Yrigoyen. Semejante traición fue un trago muy amargo para el viejo líder.
Hipólito Yrigoyen fue electo presidente nuevamente en 1928, para el período 1928-1934, derrotando a una coalición de conservadores y radicales antipersonalistas. De alguna manera, Yrigoyen se cobró revancha.
En 1929 se produjo la Gran Depresión Mundial. El radicalismo dirigido por Yrigoyen no supo responder a las nuevas tendencias socio-político-económicas que la crisis estaba señalando, en un contexto de desintegración de todo un paradigma económico mundial.

En plena Revolución del "93, cuando para vencer definitivamente la única alternativa era que Aristóbulo del Valle diera un golpe de estado, desconociera la ley del Congreso y marchara a Buenos Aires con el ejército radical, en cambio predominaron sus principios legales. La Revolución fracasó.
Yrigoyen intervino las provincias de Mendoza y San Juan, gobernadas por radicales opositores (el lencinismo en la primera, y el bloquismo de los Cantoni en la segunda). A fin de año, el Senador opositor mendocino Carlos Washington Lencinas fue asesinado por un militante yrigoyenista. El crimen causó estupor en el país; lógicamente, Yrigoyen fue acusado de haberlo ordenado, aunque no es probable que haya sido así. Un mes más tarde, hubo un atentado anarquista contra Yrigoyen al salir de su casa para ir a la Casa de Gobierno. La violencia comenzaba a aflorar en cada rincón.
El año 1930 se inició con otro asesinato de un opositor en una provincia intervenida por el gobierno, el del abogado bloquista Manuel Ignacio Castellano. El 2 de marzo se realizaron las elecciones parlamentarias, en las que la Unión Cívica Radical perdió estrepitosamente en la Ciudad de Buenos Aires, frente al Partido Socialista Independiente. En todo el país, la UCR retrocedió en su caudal electoral.

La Revolución del "93 fue la primera en concretarse en la provincia de Buenos Aires y comenzó, tal como lo había decidido el "Peludo", con la toma de la ciudad de Azul. Yrigoyen llegó en tren con una considerable fuerza revolucionaria armada, con la cual buena parte del pueblo azuleño hizo causa común.
En plena crisis económica y política, y cuando aún faltaban cuatro años para las elecciones presidenciales, la debilidad del gobierno de Yrigoyen se hizo crítica. El radicalismo estaba completamente dividido y el gobierno no tenía diálogo con la oposición.
El 6 de septiembre de 1930, el Presidente electo Hipólito Yrigoyen fue depuesto por el primer golpe de estado de la época constitucional, encabezado por el General José Félix Uriburu y apoyado por la gran prensa de las familias oligárquicas, el ejército y la oposición de las élites conservadoras. La clase media, clave para la llegada de Yrigoyen al poder, había dejado de respaldarlo tras la debacle económica.
La muerte del Gran Radical
El General Uriburu dejó el poder dos años más tarde para permitir la llegada de un nuevo gobierno que, encabezado por el Gral. Agustín P. Justo como Presidente y Julio Roca (h) como Vice, resultó electo en comicios viciados por la virtual proscripción del radicalismo, dando comienzo a la denominada "Década Infame" caracterizada por la corrupción y un desenfadado fraude electoral.
Después de su derrocamiento, Hipólito Yrigoyen había sido detenido y confinado en la Isla Martín García. Un tiempo después fue puesto en liberado.

A pesar del afecto que sentía por su tío, Yrigoyen desconfiaba de sus condiciones para el liderazgo, lo que lo llevó a enfrentarse políticamente y a organizar la Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires como un partido político autónomo. Tras el suicidio de Leandro Alem y la muerte de Aristóbulo del Valle, la U.C.R entró en crisis hasta la reorganización de 1904 que llevó adelante el mismo Yrigoyen.
Alejado de la política, con una avanzada edad y un marcado deterioro físico, el caudillo radical, apodado el "Peludo" por su aversión a mostrarse en público, falleció en Buenos Aires el 3 de julio de 1933. El cortejo fúnebre fue acompañado por una multitud de personas convocadas espontáneamente quienes se agolparon para despedir a un verdadero luchador, cuyos logros no fueron inmediatamente reconocidos, empero los cuales, con el devenir argentino fueron revalorizados hasta por la misma oposición que tanto lo había agobiado.
Para culminar?
Tanto Alsina como Yrigoyen, a pesar de haber estado enfrentados, fueron sumamente trascendentes para la organización y el desarrollo del pueblo argentino. Dos discretos monumentos los recuerdan en Azul.
Por un lado, en el nicho izquierdo del frente del Palacio Municipal, se halla la escultura de Adolfo Alsina, inaugurada el 16 de diciembre de 1979, durante el gobierno del Intendente designado Coronel Carlos Manuel Ricardes. La obra fue realizada especialmente ese mismo año por la reconocida docente y artista plástica azuleña Susana Vilardebó.

Por indicación de Yrigoyen, el candidato radical para las elecciones de 1922 fue Marcelo Torcuato de Alvear, quien resultó electo y pronto se puso al frente de la facción antipersonalista de su partido, es decir, la opuesta a Yrigoyen. Semejante traición fue un trago muy amargo para el viejo líder.
Por otra parte, en la esquina de la Avenida Pellegrini y Falucho, en la ochava de la Escuela N° 28 -que lleva el nombre del ex Presidente en cuestión-, se encuentra en la actualidad el busto de Hipólito Yrigoyen. Como ya dijimos, originalmente fue emplazado el 4 de junio de 1946 en la rambla central de la avenida 25 de Mayo en su intersección con la renombrada arteria. El mismo es una importante pieza de bronce fundido, realizado por el artista Pedro Buigues en Buenos Aires.
El próximo domingo nos ocuparemos de una calle que lleva el mismo nombre desde hace ya más de ciento treinta años, homenajeando al gran prócer argentino y creador de la Bandera, el General Manuel Belgrano.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
16 de octubre de 2026
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