Una casa ubicada en Moreno entre Sarmiento y Lamadrid, propiedad en la que funciona una distribuidora de helados, fue el lugar donde -alrededor de la hora 23.30 de anteayer- el ilícito se produjo. Los autores del hecho ingresaron a la vivienda por la claraboya del baño. “Gracias a Dios que a mi hija y a mi papá no les hicieron nada. Eso es lo principal”, declaró Silvia Stracquadaini en diálogo con EL TIEMPO.[gallery ids="69805,69806"]
El robo a mano armada que el pasado miércoles en horas de la noche sufrieron en una vivienda de esta ciudad un comerciante jubilado y una de sus nietas, de 15 años de edad, duró alrededor de diez minutos.
Pero para Rafael Stracquadaini -un hombre de 87 años de edad- y su nieta esos minutos parecieron eternos, teniendo en cuenta que los autores del hecho estaban armados y amenazaron con matar a ambos si no les daban toda la plata que había en la casa.
Según dijo ayer en diálogo con este diario
Silvia Stracquadaini, mamá de la menor e hija del comerciante, fueron alrededor de veinte mil pesos lo que los delincuentes se llevaron. También, una alianza que
“le sacaron a mi papá, que era un recuerdo de su padre”.“Gracias a Dios que a mi hija y a mi papá no les hicieron nada. Eso es lo principal”, agregó la mujer con relación al robo, ocurrido en una casa ubicada en Moreno entre Sarmiento y Lamadrid, lugar donde -además- funciona una distribuidora de helados.
La manera en que los delincuentes ingresaron a la vivienda no deja de ser llamativa. Teniendo en cuenta que la casa está enrejada, los asaltantes lo hicieron por el techo, tras forzar una chapa que luego les permitió abrir la claraboya del baño.
El asaltoEra alrededor de la hora 23.30 del miércoles último cuando los delincuentes llevaron a cabo el robo.
En ese entonces, en la casa de los Stracquadaini estaban el hombre y su nieta, aguardando por la llegada de los demás integrantes de la familia, entre ellos Silvia.
La mujer, en ese entonces, se encontraba con su hija más chica en la heladería que la familia posee a la vuelta de la casa, por Avenida 25 de Mayo.
“Ellos no estaban durmiendo, aunque sí ya se habían acostado”, dijo ayer Silvia Stracquadini.
La mujer, de 45 años de edad, recordó que
“a eso de las once y veinte hablé por teléfono con mi hija”.Minutos después, la adolescente escuchó un ruido que le resultó llamativo.
“Al principio pensó que su abuelo se había caído. Pero cuando fue a verlo a la pieza, se encontró con un hombre que le estaba apuntando con un arma a mi papá”.Junto con ese ladrón había otro. Ese sujeto fue el que en todo momento, tras tomarla con sus brazos a la menor para inmovilizarla, la amenazó con otra arma de fuego que portaba.
Ambos asaltantes les pidieron a Stracquadaini y a su nieta la plata que había en la casa:
“Les pedían el dinero, todo el dinero. A mi papá no lo golpearon, sólo le apuntaban con el arma”. Pero más delicada fue la situación con la menor, ya que el sujeto que la tenía tomada no la soltó en ningún momento y fue con ella a los lugares donde estaba guardado el dinero, sin dejar de apuntarla en ningún momento con ese arma de fuego que portaba.
“Gracias a Dios, tanto mi papá como mi hija reaccionaron muy bien en ese momento”, indicó ayer Silvia Stracquadaini.
“A mi papá lo hicieron quedarse acostado, no lo dejaron levantarse. Y uno de los ladrones se quedó con él en su habitación. El otro iba con mi hija, que le iba diciendo donde estaba la plata y que se llevaran todo. Y así fue... Juntaron toda la plata que había en la casa, donde también está el negocio. Se llevaron el dinero de la caja, el dinero del reparto, la plata que mi hermano tenía en su oficina y la que tenía mi hija”.La mayor cantidad del dinero la encontraron en la oficina, dentro de una especie de caja fuerte. En tanto, al dueño de la vivienda le sacaron también plata que tenía en su habitación.
En total, fueron alrededor de veinte mil pesos en efectivo lo que los autores de este robo se llevaron.
“Los dos están asustados”“Mi papá quería que los ladrones se fueran enseguida porque yo ya estaba por venir del trabajo con mi otra hija. Entonces, les dijo dónde estaba el dinero para que agarraran la plata y se fueran rápido”, contó también la mujer ayer.
Todo duró esos ya alrededor de diez minutos referidos. Ese tiempo les bastó a los delincuentes para tomar tanto el dinero que hallaron en la oficina como el que el propio Stracquadaini tenía en su habitación. Y también la plata que tenía la menor.
A la adolescente, además, le quisieron robar su teléfono celular. Pero la chica -según contó su mamá ayer- se opuso.
“Ella les decía que no se los quería dar porque en el teléfono tenía todo el trabajo del colegio”.Los ladrones finalmente aceptaron no llevárselo, a cambio de que les diera toda la plata que había en la casa, algo a lo que finalmente la menor accedió teniendo en cuenta que uno de los autores de este robo
“la tenía tomada, la apretaba muy fuerte hasta que prácticamente no la dejaba respirar y le estaba apuntando con el arma todo el tiempo”, contó la mamá de la chica.
“Según mi papá, el que estaba con él estaba muy tranquilo. Lo único que le decía era que se quedara quieto porque sino lo mataba, ya que mi papá por ahí atinaba a pararse”.Los ladrones huyeron por la puerta principal de la casa. Pero antes de irse, le ordenaron a la menor que se encerrara en el baño.
“Le dijeron a mi hija que se quedara en el baño, hasta que ellos se fueron. Como mi papá no escuchaba nada se asustó y desde la pieza la empezó a llamar. Ella le contestó y cuando fue a ver al abuelo, él le dijo que me llamara a mí y a la Policía”. Instantes después, dos móviles policiales llegaron hasta la vivienda y comenzaron con las primeras averiguaciones en torno al caso.
“Los patrulleros llegaron antes que yo, que estaba a dos cuadras de mi casa”, recordó Silvia Stracquadaini.
Mientras que uno de los ladrones tenía su rostro parcialmente tapado con una chalina y una gorra, el otro tenía su cara más al descubierto.
“Cuando mi hija lo observó le dijo que no lo mirara, y se tapó un poco más con una chalina”.Versiones de vecinos recogidas por los investigadores indican que, en la previa a que el asalto fuera cometido, se observó estacionado en cercanías de la casa de la familia Stracquadaini a un automóvil de color oscuro, que sería un Peugeot 205, el cual fue visto estacionado en Moreno y Lamadrid.
Se cree que los ladrones se movilizaban en ese vehículo y que un tercer implicado en el hecho los aguardó en el rodado para después, todos juntos, darse a la fuga con el dinero robado.
Si bien ayer Silvia Stracquadaini suponía que los ladrones ingresaron a su casa a cometer el robo con el dato de que iban a hallar dinero, la época en que lo llevaron a cabo -
“invierno, día de semana, con mucho menos actividad que en otros meses”- implicó que no encontraran mucha plata.
“Igual es llamativo lo que pasó. Entraron por el único lugar que podían hacerlo, porque la casa está toda con rejas. Cuando yo llegué le preguntaba a mi hija por qué había abierto la puerta, pensando que era ella la que los hizo entrar. Pero después me explicó que no le había abierto a nadie y que los ladrones habían entrado a la casa por el techo, desde la claraboya que está en el baño”.Por último, al ser consultada sobre cómo se encontraban ayer su hija y su papá, la mujer expresó:
“Ella ahora durmió un rato y está acá al lado mío. Los dos están asustados, obviamente”.El datoSilvia Stracquadini expresó su agradecimiento a todo el personal policial que intervino después de que su papá y su hija fueron asaltados. “La Policía estuvo enseguida en mi casa. Se portaron de maravillas con mi papá y con mi hija. Hasta mandaron a pedir una ambulancia del hospital porque mi papá es hipertenso, por lo que vinieron un médico y una médica a atenderlo, ya que tenía la presión muy alta y tuvimos que tranquilizarlo. Los peritos vinieron enseguida también, cosa que pudiéramos ordenarle su habitación a mi papá, para que se tranquilizara y pudiera dormir un poco”.