25 de marzo de 2020
Lo aseguró la azuleña quien participó en la comparsa tetracampeona "Ara Yeví" en Gualeguaychú. Dialogó con EL TIEMPO expresando la satisfacción de compartir esta experiencia con su prima Lorna Bonato, quien la impulsó junto a su tío.
JULIETA BOGLIOLO BONATO
Julieta Bogliolo Bonato tiene 19 años, nació y se crió en Azul y es estudiante de medicina en la UBA.
La familia de su mamá es de Gualeguaychú y tuvo siempre el sueño de participar en el carnaval, aunque tenía ciertos "prejuicios" con el cuerpo hasta que finalmente se animó.
En una "juntada" cuando su prima Lorna Bonato vino de vacaciones en enero a Azul, se decidió.
Lorna tenía un plazo fijo como titular en la comparsa "Ará Yeví", aunque también Julieta contó con la ayuda de su tío que logró inscribirla.
EL TIEMPO habló con la joven estudiante que dejó huella azuleña en Entre Ríos.
Pisando fuerte
-¿Cómo comienza su relación con el carnaval?
-Mi relación con el carnaval empieza desde que soy muy chica. La familia de mi mamá es de Gualeguaychú, por lo tanto he ido a ver el espectáculo muchas veces y, mi familia de hecho es fanática de la comparsa Marí Marí, una de las más emblemáticas de la ciudad, por la cercanía de la casa de mis abuelos con respecto al club Central Entrerriano, el que le dio origen a la misma. Aun así, participé por primera vez en otra comparsa, "Ara Yeví", que pertenece al club Tiro Federal, hoy tetracampeona (2017, 2018, 2019, 2020) una locura de verdad.
-¿Había participado en algún carnaval?
-Para ser sincera nuca había intentado participar antes por dos cosas: la primera porque estoy estudiando en Buenos Aires y se me complicaba comprometerme con pasar el verano allá y la segunda, pero no menos importante, tenía la creencia fantasiosa pero no tan errada de que para salir en una comparsa tenía que cumplir con ciertos requisitos físicos que no tenía, y eso, quieras o no, me llevó a nunca intentarlo porque no sentía que podía conseguir un lugar allí.
Todo empezó cuando mi prima se quedó los primeros 15 días de enero en mi casa en Azul y juntas aprendimos las coreografías y canciones de "Ara Yeví 2020" porque ella ya tenía un plazo fijo como titular en la comparsa, para conseguirlo se había inscripto pasadas las vacaciones de invierno 2019 en Galeguaychú, presencialmente y con un book de fotos. Como se quedaba en mi casa y no podía asistir a los ensayos, no nos quedó otra que juntas aprenderlas. Además a mí me movilizaba un montón toda la movida del carnaval. Ahí, en el quincho de mi casa, 2 AM en maya y tacos riendo con mi prima fue cuando dije "esto lo tengo que hacer, y lo tengo que hacer ya". Entonces mi tío, que pareció leerme la mente a distancia, me llamo y me dijo "te voy a conseguir un lugar en la comparsa" y ahí empezaron las expectativas y planificaciones.
Parecía tan lejano pero cercano a la vez y, después de idas y vueltas mi tío lo logró y me consiguió un traje alquilado, porque la comparsa da posibilidades a quien quiere cumplir sus sueños de carnaval. Me emocioné un montón y todavía no me lo había puesto. Se iba a hacer.
"La experiencia es única y vale la pena internarlo"
En segundo término Julieta manifestó cómo atravesó esta experiencia y motivó a quienes no se animan a que lo hagan.
-¿Cómo fue esa experiencia?
-Llegué a Gualeguaychú el 8 de febrero porque ya extrañaba a mi prima y la ansiedad de carnaval me brotaba por los poros, sabiendo que mi traje era para la fecha del 22/02/2020, faltaban uno días (risas), y embalada intenté conseguir un lugar de suplente. Para eso tenías que ir al mediodía y hacer fila toda la tarde para que después de la hora estimada en la que todos los participantes titulares ya habían llegado se cubría los puestos de los que se habían ausentado. El 8/2 no conseguí traje de suplencia pero, el 15/2 si, gracias de nuevo mi tío y prima que se movilizaron conmigo. ¡Fue increíble!. No sé si bailé bien, no sé si canté bien, pero lo disfruté desde que me estaban maquillando cinco horas antes de salir, hasta la caminata como pisando huevo yendo al galpón a sacarnos los trajes con los pies prendidos fuego con el corazón latiendo de emoción, con esa taquicardia que no da miedo, da placer de sentirla. Mis tíos nos estaban esperando para recibirnos y creo que todos contuvimos las lágrimas porque para ambas partes había sido hermoso, para ellos verme disfrutarlo tanto y para mi, vivirlo. Y eso que el "finde" siguiente, el del sábado 22 venían mis papás y hermano y, mamá de mi mejor amiga con su otro hijo. Si bien los pies no me daban para saltar por las ampollas de los zapatos, me manejaba para repartir abrazos y con eso compartía mi contento. Ese día no podía creerlo, y el 22, todavía resuena en mi cabeza.
-¿Cómo continuó todo?
-La semana siguiente llegaron mis otros familiares y nos fuimos al galpón de "Ara Yevi", en Estrada 1057, nos maquillaron, nos peinaron y repasamos las coreografías cuatro veces. Como salíamos primeros empezamos a las 21 horas, la famosa "previa", es el momento donde esta todos acomodados antes de salir, donde te ponen los espaldares y tocados, escuchas la música, bailas y entras en calor para darlo todo en una hora.
Es esa hora la que importa, te despejas de todo lo que tenías en la mente antes de salir, nervios, expectativas, miedo, ganas de ir al baño, de absolutamente todo, para cantar y bailar, sentir la alegría de la gente y, lo fundamental, compartir tu alegría para que los espectadores se diviertan. Creo que, de eso se tata el carnaval, es una reciprocidad de alegría donde uno da y recibe en iguales o mayores medidas y se va pleno del escenario, se va lleno, con ganas de que llegue el otro sábado para volver a darlo todo y mejorar, perfeccionar y disfrutarlo aún más.
Ver a la gente saltar y bailar desde las tribunas no tiene precio, te piden fotos, te graban y tiran besos, la gente celebra la vida riendo, por lo menos en las cuatro horas que dura en Carnaval.
Cuando terminé de pasar, y los pies no me daban más de vuelta pero las ganas de bailar no se iban, seguimos bailando al final de la pasarela esperando que terminaran de salir todos, esperé a mi prima y nos fuimos a cambiar, otra vez me sentí realizada.
Vuelvo a decir la palabra increíble porque de verdad lo fue.
El carnaval, es sin duda, un espacio de buena onda y alegría, es un lugar donde vas a divertirte y a pensar solo en el bienestar de los que te rodean y tuyo. Todos trabajan muy duro para lograr lo que ves en el corsodromo, las carrozas, los trajes, la música, la coreografía, todo es sudor y dedicación de un equipo de trabajo que no descansa, ni siquiera durante el espectáculo. Están controlando vestuario y maquillaje, te dan agua, comida, si vas bien te lo hacen saber y sino, también, creo que tienen más ojos y manos que todos nosotros y, aun estando exhaustos vuelven a elegir ser parte del carnaval todos los años porque el carnaval te da vida, no te la quita.
"La experiencia es única y vale la pena internarlo. A vos, que te morís de ganas de salir en un comparsa pero te da vergüenza, que sentís que no sos lo lindo suficiente, que no confías en tus dotes artísticos ni en tu forma de bailar, te digo que lo hagas, que lo intentes, que si sentís una pizca de emoción y se te acelera el corazón escuchando o viendo alguna parte del carnaval, lo hagas. No te quedes en el molde, nadie lo va a hacer por vos y cuando lo hayas hecho vas a entender de lo que te hablo".
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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