1 de marzo de 2015
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El pasado miércoles, poco antes del mediodía, una estudiante regresaba a su casa desde la escuela y se convirtió en víctima de un intento de violación, cuando un varón de su misma edad la atacó en la calle, en cercanías a la cancha de Alumni. Vecinos que ayudaron a la chica evitaron que el hecho se consumara, al tiempo que el agresor -de 15 años de edad- fue aprehendido, aunque instantes después quedó en libertad. El caso pone en primer plano, una vez más, la discusión sobre la edad de inimputabilidad de los menores. Para el padre de la adolescente, según dijo, “es como que no me están dejando otra opción desde la Justicia. Tengo que defender a mi hija ¿De qué forma lo hago? ¿Tengo que hacer justicia por mano propia?”.
La adolescente que el pasado miércoles sufrió un intento de violación en
cercanías a la cancha de Alumni, cuando volvía a su casa de rendir una materia en la escuela secundaria a la que asiste, está recibiendo asistencia psicológica, según contó su papá en una entrevista con este diario.
Pero las secuelas de esa experiencia de victimización que padeció la menor, de 15 años de edad, aún están ahí, latentes.
Su propio padre lo cuenta con un ejemplo que es bien claro. El jueves a la noche habían ido a tomar un helado: él, su hija de 15 años y la hermana de la menor, que también es hija de este hombre y tiene 18.
“Yo iba con la mayor abrazada y con la otra de la mano. Íbamos caminado por la calle a tomar un helado. Era como a las once de la noche. De frente venían dos chicos, como cualquiera que puede andar a esa hora. Ella -dijo por su hija menor, la misma que un día antes había querido ser abusada- enseguida me apretó la mano. Está muy temerosa. Ahora cree que todo el mundo es malo”.
La historia ya es conocida. Y pegó fuerte en la sensibilidad de la sociedad azuleña. El autor de este intento de abuso fue un menor que tiene 15 años, el mismo que, según lo que contara en la entrevista con este diario el padre de la adolescente, tardó menos que ellos en salir de la comisaría.
Eso tiene una explicación desde el punto de vista de la actual ley penal argentina, para la que el autor de este hecho es alguien inimputable.
Al mismo tiempo, la situación ocurrida el pasado miércoles en esta ciudad -teniendo específicamente en cuenta lo que después pasó con ese adolescente que quiso abusar de la chica- sirve para poner sobre el tapete nuevamente la tan mentada polémica por la edad de inimputabilidad de los menores.
Pero más allá de eso, lo más urgente ahora para la víctima es lograr que pueda superar este trance, algo que obviamente no es fácil para nadie que transita por una experiencia así.
Al igual que la menor, sus padres están siendo asistidos. Y el día de ocurrido el hecho, cuando todos ellos fueron trasladados a la Comisaría de la Mujer y de la Familia que está en Perón entre Leyría y Castellar, al papá de la adolescente hubo algo que le brindó un poco de consuelo en medio de lo desesperante que había sido lo que instantes antes le había pasado a su hija más chica.
“Me dijeron algo muy lindo y que a mi me levantó mucho. Me dijeron que tengo una nena muy fuerte. Si no hubiera sido por su fortaleza, gracias a eso ella se supo defender y gritar para que no le llegara a pasar algo más grave”, contó su papá.
Venía de rendir una materia
De todas maneras, lo que sucedió no deja de ser preocupante. El miércoles pasado faltaba poco para el mediodía cuando el hecho se produjo en Corrientes entre Maipú y Primero de Mayo.
La chica había salido instantes antes de la escuela secundaria a la que concurre. Había rendido bien una materia y hasta unas cuadras antes venía caminando con una compañera.
Pero a esa altura, de regreso a su casa, ya se había quedado sola.
“Siempre hace ese recorrido cuando sale de la escuela, porque acompaña a la amiga, que vive por ahí y a ella después le queda bien para cortar camino e irse a su casa”, recordó su papá.
“En ese momento venía mandándole un mensaje a la hermana donde le decía que había rendido bien una materia. Venía contenta poniéndole eso”.
Pero esa alegría, de un momento para el otro, se convirtió en un infierno para la adolescente. Imprevistamente, apareció en escena un varón de su misma edad, quien la tomó por la espalda, la tiró al suelo e intentó violarla.
“La tomó por atrás y la tiró al piso. No había gente prácticamente en esa cuadra. La única que venía llegando y que vio todo fue esa mujer que intercedió”, recordó el padre de la menor en la entrevista mantenida con EL TIEMPO.
La intervención de esa mujer, que después llamó también a la Policía, se convirtió en fundamental para evitar que la chica finalmente pudiera ser sometida sexualmente.
“Yo después hablé con ella como una hora y me contó todo. Le estoy muy agradecido por lo que hizo con mi hija”.
“Ella le gritó a este chico que parara. Me acuerdo que me contó que a mi hija la tenía como una fiera tiene a su presa. Cuando ella le gritó, él la seguía atacando y no le hacía caso. Pero después la dejó y se fue contra esta mujer”. “Ahí -continuó contando el padre de la víctima de este intento de abuso sexual- fue que también apreció un señor, por lo que el chico, al verlo, se asustó y salió corriendo”.
Ese hombre siguió al menor en su auto. Si bien en un momento lo perdió de vista, instantes después lo localizó yendo en bicicleta, por lo que “lo atropelló con bicicleta y todo. Después lo agarró y ya vino la Policía y se lo entregó”.
Teniendo en cuenta que el abusador andaba en bicicleta, el padre de la estudiante cree que “a mi hija la ha venido siguiendo, hasta que dejó la bicicleta por ahí y fue a atacarla”.
Desesperación
El miércoles pasado al hombre, de 40 años de edad, fueron al primero en avisarle por teléfono sobre lo que había ocurrido con su hija.
Él en ese entonces estaba en su lugar de trabajo, un instituto de menores.
“Como acá son todos techos de loza, los celulares no tienen buena señal. Yo sentía, cuando me llamaron, que del otro lado decían que me avisaran, que viniera porque yo era el padre”.
“Ahí me agarró como un ataque. Lo primero que me imaginé es que mi nena había tenido un accidente de tránsito. No hace mucho yo les regalé, a ella y a su hermana, una bicicleta para que la compartan entre las dos. Lo primero que me imaginé fue eso, que le había pasado algo en la bicicleta. Mientras tanto, yo sentía que del otro lado del teléfono decían eso: ‘Avísenle que es el padre’. Como el celular se cortaba, me vine corriendo a la oficina del director y pedí hacer un llamado”.
Con el primer lugar con el que pudo comunicarse fue con la farmacia donde trabaja la madre de su hija. En ese comercio, las compañeras de la mujer fueron las que le dijeron a este hombre que fuera a la calle Corrientes entre Primero de Mayo y Maipú, el lugar donde aún se encontraba su hija después de que había intentado ser abusada sexualmente.
“Las compañeras de mi mujer sólo me dijeron que a mi hija la habían atacado”, recordó el padre de la adolescente.
“Me agarró una desesperación bárbara. Como yo andaba en bicicleta, le pedí a un compañero de trabajo que me llevara en su auto y salimos como tiro para allá”.
Al llegar, el hombre encontró a su hija “temblando” y “en medio de un shock emocional terrible”.
“Ya estaba la Policía y había mucha gente. Ella tenía los codos y las rodillas chorreando sangre y con moretones. Estaba toda golpeada y también se había lastimado las manos y los dedos. Yo le preguntaba qué le había pasado y ella, llorando, me abrazó y me dijo que la habían querido violar”.
“Yo no lo podía creer”, recordó el hombre sobre lo que fue ese momento en que su hija le contó lo que le había sucedido. Mientras tanto, la escena la completaban una vecina, que les ofrecía a ambos ingresar a su casa, varios curiosos y el personal policial, que aguardaba para trasladar a los dos a la comisaría para hacer la denuncia.
Para cuando ambos fueron llevados en un patrullero a la Seccional Primera local, el padre de la menor ya sabía que al adolescente que intentó abusar de ella lo habían aprehendido.
Desesperado como estaba, reconoció que ni bien ingresó a sede policial lo primero que quería era que le entregaran al menor porque “lo quería matar”.
“Pero los policías me dijeron que no estaba. Después, me pidieron que me tranquilizara, que iban a tomarnos la denuncia y que una médica iba a revisar a mi hija. En eso llegó también la madre de mi nena y a las dos las llevaron a otra sala para que la médica de policía revisara a mi hija”.
“Cuando a mí me tomaron declaración, en la Policía me dijeron que todo estaba dado como para que él quedara preso y no saliera”.
Pero la edad del menor, 15 años, lo vuelven alguien inimputable para la actual legislación penal argentina, lo que derivó en que instantes después de ser aprehendido recuperara su libertad.
A la noche, después de que todos habían pasado por la Comisaría de la Mujer y la Familia para recibir asistencia a través del Gabinete Psicológico que en esa seccional funciona, él se enteró que al menor lo habían liberado mientras ellos estaban en la dependencia policial con sede en la Avenida Perón.
El hombre también reflexionó sobre esa situación. Y dijo: “Acá donde trabajo ha habido chicos que tienen catorce o quince años. Está bien, por ahí han estado por asesinatos o delitos así. Pero a lo que voy es a lo siguiente, que es lo que me pregunto: ¿Este chico la tendría que haber violado y matado a mi hija para que yo tenga respuestas de la Justicia?”.
El padre de la menor contó que luego de lo que sucedió se entrevistó con la Dra. Mariela Viceconte, que está a cargo de la fiscalía perteneciente al Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, lugar donde quedaron radicadas las actuaciones que por el caso se iniciaron.
“Yo hablé con la fiscal, la Dra. Viceconte, que la conozco. Fui a hablar, lo reconozco, enojado desde mi lugar de padre. Ella me explicó cómo era todo. Y yo le pregunté, si es madre, qué haría si le pasaba algo así con su hija”.
“Es como que no me están dejando otra opción desde la Justicia. Yo soy el padre y tengo que defender a mi hija ¿De qué forma lo hago? ¿Tengo que hacer justicia por mano propia?”, se preguntó.
Volviendo a cómo está su hija después de este intento de violación que la tuvo como víctima, el hombre contó que “mi nena está muy asustada, muy temerosa”.
“Una de las cosas que la psicóloga nos aconsejó es que, si ella no habla del tema, nosotros no busquemos hablar de eso para que evite revivir el momento”.
En ese contexto, una de las recomendaciones que él le hizo fue que evitara ingresar a las redes sociales, ante el temor de que “alguien dijera cualquier boludez, como que mi hija lo había provocado o cosas así, aunque nada de eso ha pasado”.
Más allá de eso, la menor -según contó su papá- pudo ver por Internet la noticia que la tuvo a ella como protagonista en carácter de víctima.
“Yo había dejado abierto el sitio del diario El Tiempo, donde estaba la noticia. Ella lo vio y me preguntó si podía leerlo. En principio le dije que no, pero después dejé que leyera si ella así lo quería”.
“Cuando vio que estaba en libertad yo le dije que eso no era tan así, que había que esperar a que ella declarara. Ahí empezó a llorar y abrazarme, mientras yo le explicaba que su mamá y yo estamos haciendo todo lo posible para que este chico no quede en libertad. También le dije que no se preocupe, que a ella no la iban a lastimar nunca más porque yo como padre iba a defenderla”.
“Pero la verdad, no tengo muchas herramientas para decirle que se quede tranquila. Es más, hasta tengo miedo de salir y cruzármelo en la calle cuando estoy con ella y que en una situación así mi hija se atemorice. Ahí si, creo que lo mato”.
“Obviamente -dijo por último- lo que más queremos ahora es que mi hija siga recibiendo asistencia. Nosotros somos más grandes y más fuertes y no fuimos víctimas de lo que pasó. Pero todo esto lo vamos a superar siempre y cuando lo supere ella. Al ritmo de ella es que vamos a ir superando todo”.
El dato
Teniendo en cuenta lo sucedido con su hija en una ciudad como Azul, el hombre no dejó de reconocer que todavía le llama mucho la atención que algo así haya pasado. “Pero todo lo malo, poco a poco, llega. Somos un pueblo donde nos conocemos mucho, pero lamentablemente todo llega”, declaró.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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