Por Fernando Redondo Benito
Cervantista Del Centro UNESCO Castilla – La Mancha y la Red Mundial de Cervantistas
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“El Ingenioso caballero don Quijote de la Mancha” está de celebración, pero también Azul. Son 400 años los que celebramos de El Quijote, porque nos encontramos inmersos en el IV Centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote, pero, además, es una conmemoración especial. ¿El motivo? Es la primera vez que Azul celebra tan magno acontecimiento cervantino siendo ya la Ciudad Cervantina de la Argentina. Los años 2007 (en el que Azul recibió el título de Ciudad Cervantina) y 2015, por tanto, quedan entrelazados por vivencias, publicaciones, visiones artísticas, interpretaciones musicales que hoy se ponen a disposición del cervantismo y esencialmente del quijotismo.
Cuando pienso y escribo sobre la Ciudad Cervantina de la Argentina siempre surge de mi corazón la expresión ¡
en Azul, el quijotismo se vive! No es un añadido, para nada, tampoco una ensoñación, sino una realidad comunitaria, una realidad social, una manifestación que surge del pueblo para el pueblo y desde el pueblo. Por ello no quisiera olvidar, en esta celebración, las palabras del bachiller Sansón Carrasco, cuando en El Quijote expresa: “
porque es tan clara, que no hay cosa que dificultar en ella: los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran”. Aquí lo tenemos y encontramos; El Quijote, la obra más universal de la lengua española, la obra cumbre de Miguel de Cervantes Saavedra, es la expresión de toda la sociedad, de todos los sectores de la sociedad, en definitiva, es la obra que aún hoy mejor refleja los sueños y aspiraciones de todos y cada uno de los seres humanos.
¡En Azul, el quijotismo se vive! Y por ello cabalga con fortaleza, por eso en los últimos años, desde que recibiera el titulo de Ciudad Cervantina de la Argentina, ha sido capaz de centrar su mirada en el desarrollo cultural, superando los cerrados esquemas académicos, de aquellos que pretenden encerrar El Quijote en urnas de cristal sobreprotegidas. Al contrario, en Azul el quijotismo se vive en la calle, en todos y cada uno de los ciudadanos, porque ellos son la máxima y mejor expresión del significado de los valores de la obra de El Quijote. Son los azuleños y las azuleñas los que representan y asumen, en su propia vida, en el compartir con los demás, fragmentos y vivencias de la lectura de El Quijote, haciendo de la literatura una expresión compartida de la cultura popular.
El Papa Francisco, en un reciente discurso, apelaba a la cultura, a los orígenes, a lo que nos une y a lo bello de cada cultura, afirmando que “la cultura italiana no puede renegar de Dante, o la argentina de Martín Fierro”. Es más, añado, la cultura universal no puede renegar de Don Quijote, por ello, ¡qué gran acierto el llevado a cabo en Azul! Habéis sabido conjugar su cultura, sus orígenes, fusionándolos con los universales y llevando de la mano a El Quijote y a Martín Fierro. Un verdadero ejemplo de lo que ocurre cuando lo académico es superado y posicionado en el compromiso cultural de todos y cada uno de los ciudadanos, porque si en
Azul se vive el quijotismo, se debe a las muchas manos, empezando por las de la infancia, que han sumado su compromiso y trabajo para hacer de Azul una Ciudad de la palabra, de la cultura, del cervantismo y esencial y particularmente del quijotismo.
Por eso no valen protagonismos erróneos y tampoco extremos tutelajes, porque son las instituciones y las entidades de Azul las que han recogido el sentir y el soñar de la ciudadanía azuleña, son los ciudadanos de Azul los que se han erigido en nuevos Quijotes, Dulcineas e incluso Sanchos, para volar sobre Clavileño y contribuir desde una nueva Ínsula Barataria al desarrollo de los pueblos del mundo, a la paz, a la solidaridad, a la fraternidad humana. Todos somos únicos e irrepetibles en este proyecto, todos somos únicos e irrepetibles para contribuir al desarrollo de la Ciudad Cervantina de la Argentina.
Si en Azul se vive el quijotismo no es por lo que una institución española diga o deje de decir, muy al contrario, son todos los azuleños los que tienen que decidir el camino cervantino más adecuado y oportuno para manifestar su pasión por la cultura, su compromiso con el presente y su mirada más esperanzada al futuro. Son los azuleños, en cuanto argentinos, pero sobre todo como ciudadanos del universo cervantino, los que hablan, pintan, forjan nuevas formas de transmitir el idealismo creado y compartir sus pasos con el personaje literario
más querible, como nos escribiera Borges.
Compartimos el camino, nuestros pasos, con el libro y personaje más humanizado hasta el exceso – como escribiera Ana María Matute, “de desbordarse a mito, se sobrevive – eterno, verdaderamente – a cada descalabro de sus andanzas o del mudar de los años”. Hemos liberado, por ello, a El Quijote del “encierro” y el “encarcelamiento” en las academias, hemos sobrepasado todas las fronteras y límites de lo académico para posicionar a don Quijote donde siempre ha estado, en los sueños, en las aspiraciones y en los corazones de todas las personas, de todos los azuleños.
Escribo estas palabras también como azuleño de corazón, para afirmar con toda la fuerza que sí, que ¡
en Azul, el quijotismo se vive!, se hace cercano, se hace desde el compartir con todos los demás. Aquí debemos fortalecer nuestros proyectos y propuestas, porque todo Azul es impulso y creador de una cultura en constante adaptación y cambio. Pero lo más grande, lo más significativo, cuando nos encontramos en una doble celebración, además de decir ¡felicidades!, es recordar que la solidaridad es la que nos moverá para liberarnos de lo más académico y hacerlo más humano, de lo que nos moverá para posicionar nuestra mirada en el ser humano, porque lo primero ¡es la persona!. Solo desde la fraternidad y la solidaridad humana haremos aún más que en Azul el quijotismo se viva. Y no lo dudo, ¡lo afirmo!, en Azul, desde las escuelas e institutos como en cada una de las familias y personas… ¡se vive el quijotismo!
¡Felicidades! y sigamos trabajando entre todos para que El Quijote siga cabalgando libre por los campos de las letras, las palabras, los sueños y nuestros proyectos.