23 de noviembre de 2016
La entidad local propició que dos chicos de Azul y uno del fútbol de Bolívar participaran de una prueba en City Bell, en pos de ganarse la chance de sumarse al club platense. Una experiencia que excede en matices un mero entrenamiento para que alguien apruebe el nivel de juego de un joven de 15 o 14 años.
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Esta labor en particular de la Filial Azul de Estudiantes de La Plata podría mensurarse, al menos inicialmente, en una doble finalidad: ofrecer una posibilidad de trascendencia deportiva a jugadores del ámbito local y buscar nutrir el patrimonio futbolístico del “Pincha”. Por supuesto, en todo esto rayan muchos otros aspectos (materiales y emocionales) que hacen a la cosa.
Claudio Tiso, presidente de la filial, propuso contarle a EL TIEMPO sobre la más reciente prueba que promovió y que tuvo a dos jugadores de Azul y uno de Bolívar entrenando durante tres días en City Bell. Una experiencia, concepto reafirmado en la misma charla por Franco Almirón (cat. 2001), delantero de San José, Kurt Weinhandl (cat. 2002), volante de Alumni, y Joaquín Sánchez (cat. 2002), de ámbito bolivarense. Es que no obstante todas las ilusiones puesta en juego (“si se puede jugar en Europa, mejor”, dirá uno de ellos), son tres chicos insertándose, al menos por tres días, en un ambiente extraño aunque con la familiaridad que puede dar mucho de lo que esté en torno a la pelota en cualquier lugar del mundo. Esa extrañeza puede estar determinada por el abordaje del juego que se hace en las entrañas albirrojas como en la rutina de la pensión, que los llevó a lavar tazas y platos como nunca en sus vidas.
–¿La prueba la gestiona la filial o es una convocatoria del club?
–CT: Hablamos con el coordinador de todas las divisiones juveniles de Estudiantes, Hermes Desio, y conseguimos una prueba para los chicos, una linda prueba de tres días, no una de esas que te bajás del auto, jugás y te vas. Los llevamos a City Bell el lunes 7, a la tardecita. Merendaron no bien llegaron. Le mostraron la pensión, un piso arriba al lado de la concentración de la Primera, y enseguida los atendieron las cocineras, que le dieron las pautas de respeto y convivencia. Ahí se quedaron por tres días, nosotros fuimos a buscarlos el jueves a la 1 del mediodía.
Ese día cuando fuimos nosotros era el día en que le decían a los chicos quiénes eran los que quedaban libres. Son los peores días del año, es cuando achican las divisiones. Yo supuse que ahí estaríamos bien y así fue.
–En el caso de estos tres chicos, ¿cómo se vinculan con la Filial Estudiantes de Azul?
–“Chicho”, que es Franco Almirón, es producto de la escuelita nuestra. Es de la primera camada de chicos que tuvimos, es categoría 2001. Es el primero que se hizo de Estudiantes, se lo robé a River (risas). Juega al fútbol en San José, es puntero derecho, le ha ido muy bien, salieron campeones. Yo le debía esa posibilidad, porque había ido a Banfield a probarse, pero una prueba de las que no sirven: bajó del auto, jugó y volvió.
Kurt había ido, hace unos tres años, a una prueba que hicimos en Alumni –hace unos tres años– y había sido seleccionado como infantil. Fue durante un año. Ahora me vinieron a ver si podíamos conseguirle otra prueba y lo hicimos. Y el otro chico, que hoy no pudo venir, es Joaquín Sánchez y yo le había hecho una promesa que algún día lo iba a llevar a Estudiantes. No es de acá, juega en Bolívar al balompié.
“Tuvimos muchas más atención que en otros clubes”
La rutina, cuentan los chicos, era estricta y evadirse de sus estipulaciones merecía algún reto (“les hace bien la disciplina”, opina Tiso). Durante esos días en City Bell, Almirón, Weinhandl y Sánchez, en líneas generales, se levantaban a las 6.50 y salían de la habitación luego de ordenarla; desayunaban y a entrenar; sobre el mediodía llegaba la ducha y el almuerzo y quedaban liberados hasta las 16.30, momento oportuno para conocer parte de las 64 hectáreas del predio; merienda y nuevamente libre hasta las 20 horas; cena y antes de las 23 horas a conciliar el sueño.
–Ustedes habían tenido ya otras pruebas. ¿Qué cambió en el caso de Estudiantes?
–FA: Acá tuvimos muchas más atención que en otros clubes
–KW: En otros clubes eran pruebas de un día. Llegabas tempranito, entrenabas una horita y te ibas.
–¿De qué manera se los presenta y se los inserta al grupo? ¿El resto de los chicos que reaccionan?
–KW: Algunos nos ayudaban con los horarios de entrenamientos. Nosotros no sabíamos y los profesores decían “avisamos por el grupo de WhatsApp”. Le teníamos que preguntar a los chicos porque no sabíamos.
–¿Qué tipo de pruebas tuvieron? ¿Jugaban contra jugadores de Estudiantes o ante chicos que también estaban a prueba?
–FA: La prueba nuestra, la de 2001, solamente hacíamos fútbol porque no se encargaban de la parte física de nosotros. Me preguntaron el puesto y qué era lo que hacía mejor, y les dije que jugaba de extremo y que era rápido. Primero jugábamos los de prueba con los de AFA, y después jugábamos prueba contra Metropolitana.
–En tu caso, Kurt, ¿cómo se desarrolló tu prueba?
–KW: Nosotros entrenamos el martes y fue complicado, porque es muy distinto a cómo jugamos acá, mucho más rápido. Nosotros jugábamos mezclados, los de prueba con los de Estudiantes. Ya el segundo día le tome la mano.
–¿Qué es lo distinto de ese juego al que practicás habitualmente?
–KW: La velocidad, el ritmo, lo físico, la precisión. Ellos al 8 lo usan más pegado al 5, cerrado, y yo acá juego bien abierto. Esas cosas.
–Cuando ustedes participan de estas pruebas y, ya de vuelta, esperan por la respuesta de si deben volver o no, ¿hasta dónde gravitan los sueños y la ansiedad?
–FA: Hasta la Primera, poder jugar en Primera.
–KW: Sí, hasta Primera, y si se puede jugar en Europa, mejor.
–Estando en esos lugares, más no sea por un par de días, ¿la posibilidad de cumplir ese sueño se percibe más cercana?
–FA: Una vez que te adaptas a lo de ellos, es todo mucho más fácil
–¿Qué pasa si estas pruebas traen malas noticias, si a Claudio le dicen, desde Estudiantes, que ninguno de ustedes tres queda en el club?
–KW: Y…seguiremos intentando, volveremos a buscar una posibilidad.
–¿Cómo viven estas pruebas sus familias? ¿Los presionan para que se prueben o son decisiones de ustedes?
–FA: Mi familia está muy contenta. Me hacen elegir a mí.
–KW: A mi me dejan elegir.
MARIANO MERLI
El azuleño Mariano Merli está a punto de cumplir dos años como jugador de ELP. Sigue viviendo con María Elena Martínez, una azuleña que con su contención ha logrado que el jugador de 18 años no quiera vivir en la pesión “pincha”. Tiso habla de la actualidad del delantero ex Boca Juniors de Azul.
“Mariano está muy contento, anda a sus anchas, ya conoce todo. Nos esperó cuando fuimos y estuvimos con él. Juega en Sexta División, pasa a Quinta el año que viene. De la Quinta a la Primera, por ejemplo, saltó Ascacibar, el 5.
A Mariano le han cambiado el juego, ya no lo hace de 9, ahora es 7. Estudiantes quiere un 9 que mida 1.90 mts. y Mariano tiene buen porte, pero mide 1.78. Evidentemente no defraudó, porque jugó las últimas 10 fechas de titular.
Ahora, como frutilla del postre, tiene un viaje a Japón. A principio de año tuvo un viaje a Qatar y ahora tiene este otro viaje. Es un campeonato de 8 clubes, que surge del trabajo que Verón está haciendo con la marca Estudiantes por el mundo, algo parecido a lo que hizo Macri con Boca”.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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