7 de mayo de 2018
Dos goles de Nicolás Castro y uno Maximiliano Giménez le permitieron a Piazza revertir la ventaja parcial de Chacarita y sostenerse en la cima de las posiciones con puntaje perfecto. Un partido signado por un permanente descontento de ambos equipos con el juez, que no tuvo una buena actuación.
Nicolás Castro convierte el 2 a 1 para Piazza. El volante anotó dos goles y fue de los jugadores más relevantes del cotejo. NICOLÁS MURCIA
Por Silvio Randazzo, de la Redacción de EL TIEMPO
Cuando ambos equipos y ambas hinchadas reprueban el desempeño del juez, las posibilidades de reflexión podrían reducirse a dos: el fútbol y su entorno no tiene cura o bien, el desempeño de la autoridad es malo. En este caso, la opción que le cabe a Piazza-Chacarita es la segunda. Claro que Davis tiene las mismas chances de equivocarse que cualquier otro actor del partido, como un arquero al que se le escapa una pelota mansa o un delantero que desperdicia esa ocasión que no tiene explicación para el error. Sucede que las malas decisiones del juez, la deformación de su criterio en la sanción de ciertas jugadas, pueden llegar a desvirtuar irremediablemente el curso de un cotejo.
Iniciar la crónica del encuentro poniendo el foco en el árbitro es ingrato, pero necesario en esta ocasión. El partido se le fue de las manos prematuramente, cuando sancionó –con gran acierto– el penal para Chacarita. Nunca más pudo controlarlo y en parte se debió a pequeñas circunstancias en las que no supo imponer personalidad (claro que ambos planteles se encargaron de no hacérsela nada fácil).
Chacarita comenzó mejor aplomado, llevándolo al industrial muy cerca de su arco. Usufructuaba bien los espacios en torno a Bedoya (la figura del encuentro) y se enfocaba en avanzar por izquierda, por detrás de Giménez, cuya inercia ofensiva lo alejaba en ocasiones de su lugar natural. Maxi protagonizaba una entretenida puja con Mingochea, lateral izquierdo de la visita, en la intensión de ambos de causarse el mismo daño por idénticos motivos.
El modo marcaba la diferencia entre uno y otro en la gestión. Lo producido por Chaca era fruto del mérito colectivo, de mejores asociaciones y movimientos de toda una estructura; la mayoría de la colección de pases buscaba terminar en Raidigos, de buen primer tiempo, que se recostaba contra la izquierda y desde ahí tutelaba los movimientos ofensivos. En cambio, el villero no sabía cómo reaccionar como conjunto y dependía de impulsos individuales, jugadas en velocidad tipo contras.
A los 16’, el encuentro tuvo su primer cimbronazo. Miglino pudo emerger por derecha (en el mano a mano con Esteban Valdez, un poco común lateral izquierdo) muy cerca del área, pugnó por pasar la pelota hacia adentro y halló, en el camino, una injustificable presencia de un brazo en alto de Iztueta. Davis sancionó penal. Gonzalo Raidigos alejó perfectamente su envío de la decisión de Barbieri y los sureños, contentos.
Reconoció en su conducta el impacto del gol Piazza. Se impulsó hacia Morales, ganó mucho terreno y con apoyatura constante en Bedoya, consiguió que surgieran conexiones en zonas más gravitantes. La relevancia que necesitaba el local era la de Castro fundamentalmente, intérprete necesario de la transición ofensiva. Tampoco había en Parodi y en mucho menos en Carrizo una alternativa. Sin juego ancho y sin intensidad piazzista, la defensa rival podía ser efectiva de manera accesible.
Chacarita –en parte como asimilación del impulso villero– se dispuso al acecho, esperaba por ese instante preciso que probablemente estaría por generar la avanzada de su oponente. La firmeza de la dupla de volantes centrales (Borda-Palermo) se sostenía, unos metros más atrás pero no menguaba; y debido a la insistencia de Piazza de interiorizar su juego, su efectividad se subrayaba.
La conducción de Bedoya tenía un “defecto” implícito: su posición en el círculo, un lugar desde el cual la búsqueda de los delanteros resulta más dificultosa y, en ocasiones, complejo de dotar de precisión (otro condimento fundamental fue el estado del campo de juego). Jugar largo era riesgoso; hacia los costados, por su posición, muchas veces resultaba intrascendente; y verticalmente, con tantos jugadores por delante, complejo para hallar espacios y a sus compañeros de frente al arco.
El comienzo del complemento reflejó el restablecimiento de la supremacía funebrera en el cotejo. Miglino trocó costado con Raidigos y, ahora por izquierda, ganaba prestancia como nunca antes en el cotejo. En las primeras dos situaciones de la etapa, dejó en el camino a Giménez y propició dos chances peligrosas en ataque. Pero el segundo tiempo, hasta un rato antes del cierre, se trataría de una sucesión de polémicas, intercambio de agresiones, todo tipo de protestas al árbitro (Davis no sacó todas las rojas que ameritaban las situaciones conflictivas) y expulsiones. De a ratos era Piazza el que multiplicaba indignación por las sanciones arbitrales y diez minutos más tarde, Chacarita asumía ese rol frente al juez.
Con uno menos (Pouyannes vio la roja a los 8’) y derrota en el marcador, el local no sufría las desventajas y ofrecía como elemento regulador, eso que suele ser insondable pero que es evidente cuando un equipo ganador lo pone en práctica; quizá valga describirlo como parte de la personalidad colectiva. Merced a esa impronta llegó al empate, gracias a una sociedad que, para fogonear los planes piazzistas, era menester su conformación: Parodi ganó terreno por izquierda y buscó en corto a Nicolás Castro, ya dentro del área; el 10 enganchó hacia su derecha para desairar la marca y dirigió hacia el arco, en forma recta, un balón que doblegó a Morales contra su poste diestro.
En ese momento –20 minutos– se abría un pequeño lapso en el partido cuya duración no invalida su carácter funesto para el tricolor (y determinante para el resto del cotejo). A los 25’, de nuevo Parodi por izquierda –ahora buscando el arco en paralelo a la línea de meta, dentro del área– fue interceptado por Borda. Pareció un quite lícito del “Chiky”, pero el juez sancionó penal. Chaca no podía entender la sanción de Davis y Castro, mientras tanto, ponía el tanteador 2 a 1.
Quedaba un episodio más para desvirtuar lo poco que quedaba de natural. Cerca del punto penal, Raidigos buscó enfocar el arco de la avenida y a punto estaba de lanzarle a Barbieri cuando pareció ser fauleado por un defensor (lo rodeaban al menos tres). Para el árbitro nada de esto sucedió, “Mula” había simulado y… todo volvió a explotar. Raidigos y Vera se fueron expulsados y ya no había mesura posible para reclamar.
Lo que quedó, además de un clima enrarecido y un final con bochorno por incidentes sobre la avenida, fue una hermosa corrida de Maximiliano Giménez por derecha, un más bonito desaire a Morales y la concreción de un gol estupendo. Todo a su alrededor era un caos.
LA FIGURA
Diego Bedoya
Fue engrandeciendo su juego mientras a su alrededor todo se empantanaba (literal y metafóricamente). Pese a no recibir siempre el auxilio necesario, Bedoya pudo sobresalir en su función defensiva sin por ello relegar su aporte en sentido opuesto. En buena parte del cotejo Piazza jugó bajo sus condiciones.
Piazza 3
Chacarita 1
Piazza
| Pts. | PJ | G | E | P | GF | GC | DG | |
| Sportivo Piazza | 18 | 6 | 6 | 0 | 0 | 15 | 4 | 11 |
| Vélez Sarsfield | 12 | 6 | 4 | 0 | 2 | 16 | 8 | 8 |
| River Plate | 12 | 6 | 4 | 0 | 2 | 6 | 5 | 1 |
| Chacarita Juniors | 11 | 6 | 3 | 2 | 1 | 12 | 9 | 3 |
| Sarmiento de Tapalqué | 10 | 6 | 3 | 1 | 2 | 18 | 12 | 6 |
| Alumni Azuleño | 10 | 6 | 3 | 1 | 2 | 12 | 6 | 6 |
| Independiente de Chillar | 8 | 6 | 2 | 2 | 2 | 8 | 13 | -5 |
| Boca Juniors | 7 | 6 | 2 | 1 | 3 | 14 | 11 | 3 |
| Atlético Tapalqué | 7 | 6 | 2 | 1 | 3 | 11 | 11 | 0 |
| Porteño de Cacharí | 7 | 6 | 2 | 1 | 3 | 8 | 17 | -9 |
| Azul Athletic | 6 | 6 | 2 | 0 | 4 | 7 | 7 | 0 |
| Cemento Armado | 4 | 6 | 0 | 4 | 2 | 6 | 10 | -4 |
| San José | 4 | 6 | 1 | 1 | 4 | 5 | 12 | -7 |
| Estrellas de Juventud | 2 | 6 | 0 | 2 | 4 | 3 | 16 | -13 |
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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