Todos los años cuando llega el 17 de noviembre aparecen cual si fuese ayer relatos del siniestro sufrido, testigos de tan infeliz momento, comentarios amargos. Pero siempre desde el año 2005 se borran con la ilusión de que esté concluida para empezar el próximo ciclo lectivo.
Siempre en esta fecha, año tras año, aparecen las mismas ilusiones que los anteriores y como siempre se desea que este sueño se convierta en realidad.
Se cumplió el séptimo aniversario del incendio aparentemente intencional, que destruyó la Escuela Nº 17 ubicada en la Avenida Mitre y España de esta ciudad.
A pesar del tiempo transcurrido, por negligencia, incapacidad, de las autoridades educacionales y la apatía de los azuleños, el edificio aún no ha sido reconstruido y sus alumnos continúan distribuidos en otros establecimientos educacionales.
Con pena se vio que promociones no conocen su edificio, pero las ilusiones se renuevan. Porque se la necesita, no solo los alumnos, sino las autoridades, los docentes, la comunidad educativa toda. Sí, se la necesita imperiosamente.
Porque se necesita que sus alumnos corran por el patio... que su vereda ancha se pueble de padres esperando a sus hijos, que el barrio se inunde de las voces, risas y juegos de sus niños entrando y saliendo por su puerta principal.
Se necesita que sus maestros renuevan su entusiasmo sostenido durante estos años y crean que su tarea diaria, de promover el sentido de pertenencia en los niños, no fue en vano. Se necesita que los padres puedan confiar a sus hijos a la escuela del barrio, la tan querida y elegida por ellos entre otras cosas.
Se necesita que resurja lo antes posible y que en el comienzo de las clases del año 2013 sus alumnos le den vida nuevamente.
Porque para los azuleños es un signo de apatía, de desidia, de desinterés, de las autoridades locales, e incapacidad, inoperancia de las autoridades educativas provinciales. Porque, según decían los funcionarios, se hacían gestiones en La Plata y no pasaba nada. Lo efectivo fue cuando una docente increpó en público al Gobernador y éste dio la orden de comenzar los trabajos. Luego vinieron adjudicación de tareas y revocación de contratos y los años iban pasando y la gloriosa Escuela 17 "Bartolomé Mitre", estaba ahí, cerrada, abandonada. Parecería que se está trabajando, pero los plazos se alargan y la puerta está cerrada.
No todos los edificios gozan de tanta popularidad como ella. Nadie puede pasar por su vereda sin dejar de verla, observarla. Nadie que sepa su historia puede ocultar sus deseos de estar ahí cuando renazca. Ella no sabe, en realidad, cuánto amor inspira en los habitantes que no se cansan de preguntar y bregar por su anhelada re-inauguración.
Se ha afirmado que la escuela son los niños, los maestros, los padres, los auxiliares que la mantienen impecable, inserta en un barrio familiar, cercano orgulloso de tener una institución que le pertenece y lo identifica.
El cuerpo directivo y docente, pregonan que aunque no tengan el edificio, que la escuela es y será la Escuela 17 "Bartolomé Mitre", que no importa el edificio pues a la institución la llevan en el alma y corazón.
¿Veremos este año a los chicos correr por su patio, y los docentes dando clases en este histórico edificio? Lo último que se pierde es la fe y la esperanza.