15 de junio de 2015
El artista Mariano Chanourdie estaba elaborando desde hace dos años en el SUMAc una escultura. Era un trabajo para la Cruz Roja que comenzó en el año 2010 y que luego fue donado a la ciudad para ser emplazado sobre la Avenida Perón para que todos la pudieran ver y para que formase parte del patrimonio cultural de la ciudad.
La obra era un homenaje a todas las personas detenidas por razones políticas, sociales, culturales o raciales.
La escultura era de grandes dimensiones, sólo faltaba el pulido final, es de mármol, mide más de 2 metros y pesa alrededor de 4.000 kilos, tiene una base cuadrada.
Hace unos días, se presume que el fin de semana, en el SUMAc se suscitaron actos vandálicos, forzando la entrada al galpón por la Avenida Veinticinco de Mayo, que no tenían otro objetivo que destruir esta obra que está construyendo el artista azuleño. Ingresaron al lugar personas de las que aún se desconoce su identidad y procedieron a realizar su tarea destructora. Se piensa que rompieron el punto de equilibrio y una vez que se cae se parte por su propio peso en varios tramos.
Hace años el artista plástico Osvaldo Laurini había confeccionado en mármol dos bustos para ser donados a establecimientos escolares. Una mañana los encuentra tirados y destruidos. Más allá del enojo, sabiendo quienes eran los autores que le quisieron hacer una chiquilinada sin una maldad manifiesta. La amargura que tenía duró un tiempo prolongado, porque él creía que un trabajo realizado con mucho amor, mucho sacrificio, era imposible reconstruirlo o realizarlo nuevamente. Porque el artista en cada obra es una creación, siendo imposible que cada creación sea igual a otra.
Han pasado muchos años de aquella chiquillería, pero en este caso se piensa que existió premeditación y maldad, por lo tanto todo lo que sufrió Osvaldo Laurini, lo está sufriendo el artista azuleño Mariano Chanourdie. Esa impotencia de ver un trabajo casi terminado destruido en el suelo es muy fuerte. Debe generar una sensación de abatimiento, de hacerse preguntas y no encontrar respuestas. Una de ellas debería ser tantos años de creación, esfuerzos, trabajos y en un arrebato con intenciones destructivas todo queda en la nada.
Después viene la denuncia policial, el trámite sumarial, la solicitud al vecino que pudo haber visto algo, la visión de las cámaras de seguridad que pueden certificar el ingreso o movimientos en el portón, etcétera. La realidad es que el daño está cometido, y es muy probable que a los autores no se los encuentre.
Si en un lugar que pertenece a la Municipalidad de Azul se cometen este tipo de hechos vandálicos, que puede esperar el vecino respecto a que tenga seguridad y/o protección por parte de los poderes del Estado. Muchos responderán que están desprotegidos y que lo único que les queda es rezar para no tener que vivir una situación de violencia que lo pueda traumatizar por mucho tiempo.
Con lo sucedido ¿otro artista se animará a realizar una obra de gran tamaño y mucho peso que le pidió la Cruz Roja filial Azul, o cualquier otra institución sabiendo que es posible que gente que goza de impunidad puede ingresar a su taller y destruirla por el sólo hecho de hacer daño?. Seguramente que sí porque tienen el pensamiento del poeta Pedro B. Palacios.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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