15 de febrero de 2015
[gallery ids="60628,60629"]
Lo expresó el párroco de San Antonio a este medio, al contar la experiencia que vivió al tomar contacto con el Sumo Pontífice. “El tiempo de la filmación fue un minuto y para mí fue una eternidad. Ahí se te aflojan las piernas, te quedás sin palabras, no sabés qué decir”, confesó.
El Padre Mauricio Scoltore visitó al Papa Francisco y en diálogo con este diario compartió la experiencia vivida. Expresó anécdotas, sentimientos y lo que significó este viaje tan especial para su vida como sacerdote y también en el nivel personal. Un encuentro corto, pero a su vez eterno, donde cada palabra que hubo cobro un significado especial. Para Scoltore, desde el día que lo eligieron Papa, era un sueño poder darle un abrazo y poder decirle, como finalmente lo hizo, que es un regalo para el mundo. Según recordó Scoltore, su primer contacto con el Cardenal Bergoglio fue en Azul, en 2006 y en 2012, para el reconocimiento Pontificio del Instituto Cristífero.
-¿Cómo surgió este encuentro?
-Desde el momento mismo que lo eligieron, mi hermano –Fabián Scoltore, conocido por formar parte del equipo del productor televisivo Marcelo Tinelli - me insistía en que tenía que ir a saludarlo y él quería mandarme el día que asumió. Le fui a decir al Obispo, quien me contestó que íbamos a esperar y al día siguiente el mismo Papa mandó una carta al país, diciéndoles a todos los argentinos que no gastaran plata para ir a saludarlo.
-Eso incluyó a la propia hermana de Jorge Bergoglio …
- Exactamente, pero yo siempre me quedé con las ganas. Cuando fuimos a Brasil al encuentro de los jóvenes con el Papa, lo busqué por todos lados y no pude encontrarlo. Es una persona en cierta medida inaccesible porque tiene un protocolo a cumplir y además la seguridad lo rodea. Quería ir a verlo y me limitaba que no es fácil viajar a Italia, pero cuando celebré mi cumpleaños me dije que en enero me tenía que tomar vacaciones porque el año pasado no había tenido y estaba un poco cansado. Como tenía la propuesta de mi familia y algún amigo que me alentaban a ir, averigüé y vi que, a pesar de ser caro, no resultaba inaccesible. Preparé el paquete del viaje, incluyendo que iba la visita a España para ver a un amigo que fue cura. La idea era no faltar más de dos fines de semana de la parroquia como para no recargar a los curas que me reemplazaran. Elegimos el último domingo de enero y el primero de febrero.
-¿Cómo fue la gestión para llegar al Papa?
-No fue fácil. El que se ocupó de mandar el mail fue el Obispo Salaberry, que es amigo del Papa y de su secretario privado. El avisó que iba a estar en esos días en Roma y que me interesaba participar de la misa, para ver si había alguna posibilidad. No tuve respuesta hasta el mismo día de la partida y ese miércoles 21 de enero, subiendo al avión me hablaron para decirme que el lunes 26 a las siete de la mañana, era la misa.
-¿Una misa que habitualmente se hace?
-El Papa todos los días celebra misa y cuando no tiene una celebración grande en público, celebra en su capilla privada. Podría hacerlo solo, pero él prefiere que un grupo de gente que lo acompañe. Un grupo no muy numeroso para poder saludar bien a cada uno. De hecho éramos unos 30 en la capilla privada que tiene la Casa Santa Marta donde vive. Después de la misa, él sale al hall de entrada y ahí hacemos la cola y vamos saludando.
-¿Cómo fue ese encuentro?
-El tiempo de la filmación fue un minuto y para mí fue una eternidad. Ahí se te aflojan las piernas, te quedás sin palabras, no sabés qué decir, alguna cosa dije, pero…. El me saludó con sentido del humor, me dijo: Mauricio ¿qué andás haciendo por acá?, ¿traficando alguna cosa?. Le respondí ‘vine a verlo a usted y le expliqué que llevaba algunas cartas y el dulce de leche de las Hermanas Carmelitas; y una carta del Padre Raúl Troncoso de Tandil. Cuando le mencioné a Troncoso, Francisco recordó que había unos días atrás en la Plaza había un grupo de gente debajo de un cartel que decía “Padre Raúl Troncoso”. Eso me sorprendió porque cuando uno está lejos cualquier afecto cercano es como estar en casa. A esa multitud de 15 o 40 mil personas él está atento. Cuando fue Hernán Bertellys llevó un cartel que decía Obispo Salaberry y eso permitió que el Papa lo viera de lejos y le dirigiera la mirada. Registra todo en la cabeza y en el corazón. Se acordaba que el año pasado había estado mi hermano.
-Dijo usted que le sorprendió todo lo que él recordaba.
-Se acordaba de mi hermano, de Troncoso; me preguntó cómo esta la parroquia y los colegios y, al final, me dijo: ‘Seguí trabajando’. No dimensioné en un primer momento lo que significó el encuentro. Después de la misa fui a visitar la Basílica de San Pedro y se acercó un cura que me dijo: “Tú eres argentino, me di cuenta por el modo en que te saludó el Papa en la misa”. Entonces, tomé conciencia que no había sido poca cosa. Ciertamente el Papa recibe a muchos, pero no puede a todos; haber podido participar de esa misa fue un privilegio.
-¿Otras curas de Azul estuvieron en esta celebración?
-Fueron varios; el Padre Rafael del Seminario y por supuesto el Obispo Hugo comieron con él. Es un obispo y además son grandes amigos. Además son de misma orden de los Jesuitas y, cuando Hugo entró a la compañía y comenzó a formarse, fue Bergoglio quien lo recibió y fue su primer formador. El Obispo nuestro tiene muchos gestos de los que tiene el Papa: de cercanía y de ocuparse, a veces en silencio, de los más pobres. O si necesitás una entrevista, atiende la secretaría, dejás el teléfono y después el Obispo, personalmente, te llama. Esos gestos que sorprenden del Papa, también Salaberry los tiene.
-¿Cómo fueron en Azul las repercusiones previas y posteriores del viaje?
-Previo hubo una bolsa grandota de cartas y regalos. Tuve que decir que manden cartas finitas porque no entraban en la valija. Al regresar, publiqué en el facebook la foto con el Papa; no publico mucho, pero eso lo hice para dar envidia (risas) y estalló. Me aparecieron hasta parientes que no conocía. La gente se alegró tanto como yo. Ahora, como me dijo Francisco, ‘a seguir trabajando, que es lo que estoy intentando hacer’.
EL DATO
Además de la visita al Sumo Pontífice, Mauricio estuvo en Padua para rezarle a San Antonio; en Asís por San Francisco; en Turín por Don Bosco, recordando que pensó en ser cura con los padres salesianos; y en Bolonia visitando a una misionera del Padre Kolbe. Además, conoció Ávila (España), donde está la tumba de San Mauricio Mártir.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
16 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
15 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026
14 de octubre de 2026