1 de julio de 2018
Es una cooperativa que se conformó en 2006. Se desempeñan en ella 11 personas en la planta que poseen en el Parque Industrial de Azul. Desde hace un mes y medio, realizan su labor sólo tres veces por semana para poder “sobrevivir” a los aumentos de los insumos, la disminución en las ventas y el alto incremento de las tarifas.
Por Cora Goenaga
cgoenaga@diarioeltiempo.com.ar
Roberto Masariche y Jorge Maleta, integrantes de la cooperativa, recibieron a EL TIEMPO.
Las puertas permanecen cerradas varios días de la semana.
COOPECER es una cooperativa de trabajo que se conformó en 2006, más conocida en ese momento como Cerámica Fátima.
La conforman en la actualidad 11 trabajadores que manejan la planta ubicada en el Parque Industrial II de Azul.
Los embates de la economía nacional, las tarifas y la estampida del dólar, este último tiempo, los puso en una situación compleja.
Frente a eso, desde hace aproximadamente un mes y medio resolvieron, además de reducir la ganancia de los socios de la cooperativa, prender las máquinas 3 veces por semana como para cumplir con los pedidos.
Actualmente operan en un 70 por ciento de su capacidad, una tendencia que no esperan revertir en el corto plazo, ya que los responsables de la cooperativa que hablaron con este diario expresaron que de cara al futuro, lo que esperan es “sobrevivir”.
La cooperativa, que se formó en 2006, cuenta con un galpón en el nuevo Parque Industrial, un lote que tienen en comodato con el municipio.
La empresa nació a partir de la necesidad de mantener las fuentes de trabajo, y hoy, después de 12 años, la realidad los vuelve a golpear con una situación difícil de atravesar.
Trabajar a medias
Roberto Masariche y Jorge Maleta recibieron a EL TIEMPO en uno de los días en los que ya no producen y aprovechan para dedicarlos a la realización de trámites vinculados con la cooperativa que conformaron unos cuantos años atrás.
La fábrica cuenta con un galpón de grandes dimensiones completo de maquinarias que, lamentablemente, permanecen apagadas por más tiempo del que los responsables del emprendimiento quisieran.
Prenderlas les genera más gastos de los que pueden solventar en este momento y por eso optaron por trabajar a pedido, lo que significa en la práctica activar la planta en razón de tres veces por semana.
Tarifas e insumos
Los tiempos que corren han puesto en jaque a esta fábrica, como a otras muchas a lo largo y ancho del país. “Últimamente se nos ha complicado primero por el tema de las tarifas, y segundo por la cuestión del aumento de precios de insumos de materias primas”, explicaron Masariche y Maleta.
Es que su producción depende, en parte, de insumos que están a precio dólar, es decir, que tuvieron un incremento generalizado de los precios para poner la planta en funcionamiento.
En segundo lugar, señalaron que “nosotros el año pasado no aumentamos los precios de nuestros productos, veníamos un poco desfasados y si nosotros aumentamos los precios, automáticamente vendemos menos”.
Recesión
Según lo apuntaron en tercer lugar, en su opinión, hay actualmente recesión que produjo que sus ventas hayan disminuido. “Esa recesión nos afecta a nosotros directamente porque no fabricamos remedios ni pan ni cosas para comer, es decir, no son artículos de primera necesidad y eso lamentablemente nos perjudica porque la gente lo primero que hace es mirar en qué va a gastar la plata y si no es estrictamente necesario, no gasta”.
Por los factores que enumeró es que resolvieron trabajar 3 días a la semana y de acuerdo a los pedidos que tengan.
“Esto está ocurriendo desde hace un mes y medio o dos aproximadamente. Venimos trabajando tres veces a la semana”, apuntaron Masariche y Maleta al hablar con este diario.
“Nosotros trabajamos a pedido y cuando bajan, hacemos algo de stock, pero después paramos, ahora principalmente para no gastar gas”, aseguraron.
La importación
Según lo indicaron el aumento de los insumos, el incremento en las tarifas y la disminución en las ventas, no lo pueden trasladar a los precios porque, además, sus productos compiten con la importación.
“Nosotros acá en Argentina tenemos poca competencia, pero tenemos que competir con lo que viene de afuera y eso es muy barato”, contaron.
A su vez, especificaron que “lo que nosotros hacemos son piezas para acompañar revestimientos con medidas especiales. Esto ahora está viniendo importando de China y muy barato. Puesto acá en el puerto, en la aduana, no alcanza a cubrir el costo nuestro y la calidad prácticamente en la misma, aunque hay de todo”.
Su mercado
Sus ventas son principalmente en la ciudad de Buenos Aires y, en Azul, “vendemos muy poquito; por ahí viene alguno a comprar un metro de algo en especial, pero no es lo común. Vienen quienes hacen reformas, o alguien que se le rompe un caño y debe reponer algún revestimiento determinado”, puntualizaron.
No obstante, aclararon que tiene en la sede de la fábrica poseen venta directa para cualquier persona que se acerque.
“En Buenos Aires los arquitectos hacen obras muy caras y les gusta poner estos artículos que son de diseño y trabajamos con más cantidad de mercadería”, comentaron.
El punto es que no producen algo que se vende masivamente porque “hacemos productos que no son baratos y cuesta mucho fabricarlos”.
“Aguantar”
Por el momento la situación está planteada en un escenario complejo. Consultados sobre qué esperan para los próximos meses, dijeron: “sobrevivir y aguantar”.
En la actualidad para no sucumbir, más allá de producir menos, adoptaron la medida de “cobrar menos”. “No tenemos un sueldo fijo; tenemos un retiro de acuerdo a las ganancias, entonces lo que hacemos es pagar de acuerdo a la plata que tenemos y con eso tratamos de seguir”.
Lo ideal sería para ellos poder poner las máquinas en funcionamiento todos los días, pero por el momento eso no es posible.
¿QUÉ PRODUCEN?
COOPECER produce cerámicos especiales que se venden más que nada en Buenos Aires debido a que son artículos artesanales, que se hacen a medida y por ende con un alto valor en el mercado.
Fabrican piezas especiales de cerámica para acompañar pisos y revestimientos en medidas y colores especiales, algo casi único en el país y que no se encuentra lo suficientemente abastecido por la industria nacional. Sus productos incluyen una amplia gama de molduras, bastones, zócalos sanitarios, revestimientos de medidas y colores de reposición.
PAGAN 120.000 PESOS DE GAS
Como para dar una idea de lo que está sucediendo en la fábrica de cerámicos local, los cooperativistas informaron que en 2016 pagaban 12 mil pesos de gas mensualmente y ahora, que están trabajando a media máquina, 120 mil pesos. Por el tema de gas, señalaron que “no hay gestión que valga”. “Lo único que logramos es que si nos retrasamos, no nos corten el servicio, pero nos cobran una fortuna de intereses”, agregaron. “En dos años se nos fue a un número sideral”, enfatizaron. En el caso de la energía eléctrica, de 5 mil pesos por mes pasaron a pagar una factura de 28 mil pesos en las actuales condiciones de producción acotada.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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