5 de abril de 2015
Cuando por alguna razón la conversación se va de cauce y las palabras se atropellan, confundiéndose, es necesario hacer un silencio que se escuche.
Mágicamente las voces comienzan a disminuir, las palabras pierden su urgencia por un rato, y el silencio se escucha.
Pocas cosas son más contundentes que ese silencio que finalmente lo invade todo, que permite que se oiga hasta la respiración y todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
Hoy la Argentina, la provincia de Buenos Aires, la ciudad de Azul necesita de ese silencio para que se escuche. Porque se está intoxicado de palabras, de mentiras, de relato, de cinismo. Se esta saturado de falsedades, de encubrimientos, de imposturas. Se necesita un soplo de aire fresco. Es preciso que se pueda detener por un momento la loca carrera de dichos absurdos y afirmaciones descabelladas que atentan contra la inteligencia de todos y se logre cobijarse en un silencio reflexivo que ayude a pensar.
En esta ciénaga en que se ha convertido este presente, en medio de las sospechas que contaminan cada una de las manifestaciones públicas en un juego peligroso donde todos desconfían de todos y la ciudadanía observa desconcertada un derrumbe institucional sin demasiados precedentes, el silencio podría ser reparador, expresó la profesora María Liliana Christensen.
Se está en medio de un vocinglero escenario colmado de expresiones irritadas e irritantes en que las palabras han sido degradadas al punto de que ya no significan casi nada. No dicen lo que solían decir, no definen lo que siempre definían y lo peor de todo, nadie cree en ellas. Se han quedado vacías, como vacía se ha quedado la sociedad que observa consternada adonde se la ha llevado por su propia torpeza.
Nos vendría bien un silencio para mostrar el pesar, el desamparo y el desconsuelo. Estos sentimientos que se lleva mejor con el silencio que con las declaraciones altisonantes.
Hubo un tiempo en que se intentó convencer que el "silencio es salud". Porque servía para ocultar, que no se supiera, que no trascendiera a la opinión pública actos que están en contra de la ley, la moral y la dignidad de las personas. Transformándose el término "silencio" por "mutismo", que es la actitud de silencio completo ya sea "voluntario" o impuesto.
Pero lo que se está reclamando es que la falta de sonido sea para escuchar al otro, respetar su pensamiento, y permita la reflexión calma. Sin perjuicio de ello también que los otros tengan silencio cuando uno expresa su pensamiento, que puede gustar o no, pero cumple con el derecho de expresarse libremente.
Sería saludable para el cuerpo social que los argentinos puedan transformar el estado de angustia y desazón que los invade en una fuerza superadora que ayude a reconstruir lo que se pueda salvar del naufragio. El deber de intentarlo es nuestra obligación como ciudadanos de un país que este año se intuía complejo.-
Es decir se necesita que exista en el ser humano una falta de ausencia de sonido, para escuchar al otro, meditar, pensar, reflexionar. Pero no quiere decir que exista el mutismo impuesto. Porque el otro ser tiene el deber de escuchar y respetar la palabra expresada por uno. Le guste o no le guste lo que se expresa.- Eso es el respeto mutuo.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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