14 de mayo de 2017
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La presidenta albirroja contó de un proyecto de salud que la entidad fidelina viene concretando desde marzo y que fundamentalmente pasa por realizar controles del corazón a sus planteles de fútbol. Es el doctor Carlos Vignau el encargado de los mismos. Se trata de una iniciativa que claramente excede el marco institucional y que termina por exponer una crítica realidad social: “Nosotros tenemos 150 chicos y el 50 por ciento no tiene obra social. Vos podés deducir que el padre no tiene trabajo o bien trabaja de changas”.
Tan preciso como un electrocardiograma, tan amplio como todo lo que implica. Presentar este nuevo proyecto del club Estrellas de Juventud como una iniciativa para resguardar la salud de sus planteles de fútbol es decir mucho, pero no todo. Esos chicos que de Décima a Primera visten cada fin de semana la casaca albirroja son, ante todo, ciudadanos. Y si de ciudadanía se habla, el Estado talla en el asunto.
Los controles en cardiología que la entidad fidelina comenzó a implementar a fines de marzo, merced a una colaboración solidaria y comprometida del doctor Carlos Vignau (cada miércoles en la sede albirroja), no sólo se explica como una política del club para proteger su patrimonio deportivo, pues en mayor medida aún es una iniciativa que termina por exponer otros indicadores de la calidad de vida que sobrellevan muchos azuleños.
“Nosotros tenemos 150 chicos y el 50 por ciento no tiene obra social. Vos podés deducir que el padre no tiene trabajo o bien trabaja de changas”. Esto lo cuenta Graciela Blanco, presidenta de Estrellas, quien destacó el proyecto puesto en práctica por la institución que encabeza. Pero el abordaje en el diálogo no se condiciona por la mera realización de los controles y decanta en el vínculo de la entidad con el barrio Villa Fidelidad, la necesidad que posee Estrellas de sobreponerse a una situación económica magra y lo que ella entiende como incomprensión del Estado respecto a la injerencia social que mantienen los clubes de barrio, fundamentalmente en la contención de los chicos: “¡Estamos nucleando casi a la mitad de la población! Y que no le demos lo básico, que no se reconozca el trabajo que hacen los clubes… A veces se nos hace imposible”.
–¿En qué consta el proyecto de control médico de jugadores del club?
–Lo comenzamos a fines de marzo y queremos completar los planteles de inferiores y escuelita, dejando para lo último a los más grandes, Primera y Sexta.
Es un tema que siempre me ha preocupado, por un montón de cuestiones que han ido surgiendo. En su momento nosotros habíamos hablado con el periférico del barrio y estaba todo bien hasta que llegaba el momento del electrocardiograma, un estudio fundamental. Cuando se llegaba al electro comenzaban los problemas…o sea, los problemas…pasaba que al ser tantos chicos, el hospital de niños y el grande no lo absorbían por una cuestión de costos. Siempre se le tomaba el peso, la altura, lo básico, pero cuando llegábamos al electro, que era lo más importante, quedábamos en el aire.
–No podían dar el paso necesario para profundizar los controles
–Claro, pero es que nunca se hizo. Calculo que en años no se ha hecho. Entonces, si en años no se ha hecho (y me hago cargo de lo que digo) es un error del Estado, porque si vos, en temas de salud y nutrición de chicos y adolescentes, como es este caso, agarrás todo a tiempo, tenés el día de mañana calidad de vida para estos chicos.
“Se subían a la camilla temblando” -
–Los controles los realiza el doctor Carlos Vignau. ¿En qué términos se ha dado el vínculo con él?
–Uno por ahí está enojado con el mundo. Y siempre aparece alguien en esos momentos y vos no te das por vencido. Y apareció el doctor Carlos Vignau. En una oportunidad que nos encontramos, Vignau me preguntó por la actualidad de Estrellas y me aclaró que si él podía dar una mano, que no dudara en contactarlo. Y fue ahí que me surgió el tema de los controles y la imposibilidad que teníamos de hacer los electro a todos los jugadores.
Vignau me dijo “¿ese es el problema?” y para nosotros lo era. Y ahí fue que me confirmó que a la semana siguiente comenzaría a ir a la sede con toda su aparatología y podríamos iniciar con los electro. Sinceramente, dado que tengo confianza con él, pensé que me estaba jodiendo.
–¿Qué cantidad de jugadores ya han sido examinados por Vignau?
–Son unos 60 chicos que ya se han hecho el electrocardiograma, de los cuales ninguno jamás se había hecho un electro. Lo desconocían. Es más, ¡se subían a la camilla temblando!
Nosotros tenemos 150 chicos y el 50 por ciento no tiene obra social. Vos podés deducir que el padre no tiene trabajo o bien trabaja de changas.
–¿Surgió algún caso, una patología, que merezca seguir siendo tratado?
–Aparecieron tres casos leves, que Vignau los va a tratar en su consultorio, y dos chicos de 13 años con presión alta. ¿Mirá vos si no es importante? El doctor les hace el electro y un control de presión y todo por vocación de servicio. No cobra nada y lleva todo desde su consultorio. Esas personas son las que hacen falta a la sociedad en las cosas básicas como éstas. Vignau se predispuso al toque.
–Aún resta controlar más de la mitad de los jugadores que el club alberga. ¿De qué manera continúa este desarrollo?
–Sí, todos los miércoles que el doctor pueda asistir a nuestra sede, los controles van a continuar. Nos queda una parte de los chicos de Décima y Novena, que serán unos 20, y después ya vamos por la escuelita, los más chiquitos. Por último nos abocaremos a la Sexta y la Primera.
–¿Cuál ha sido el procedimiento en los casos en los que fueron detectadas esas anomalías a las que hacía referencia?
–Vignau nos llevó los informes y a partir de ahí, los técnicos se hicieron cargo de comunicarse con las familias de los chicos. Los técnicos son los referentes de los equipos, por eso fueron ellos los que hablaron con los papás. Sobre esto, otra cosa que nos dijo el doctor es que cualquier tratamiento que deba iniciar alguno de los chicos, lo va a derivar a su consultorio y no va a representar costo alguno para esa familia. Por eso es que tenemos que agradecer enormemente al doctor Vignau. También nos pidió que acercáramos a la gente del periférico para completar el estudio físico. Así que ya estamos en charla con las chicas del periférico del barrio para ponernos de acuerdo. Hay muy buena predisposición.
Así lo indicó la decana de la Facultad de Agronomía de la UNICEN Azul, Liliana Monterroso, cuando habló con este medio acerca de la actividad que se realizará el próximo miércoles en la Chacra Experimental que está ubicada en kilómetro 304,5 de la Ruta 3.
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