28 de junio de 2015
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Habrá diez precandidatos a intendente. La aprobación de las cuatro listas del kirchnerismo marca la ausencia de un liderazgo. ¿Está roto el contrato social o a Inza le queda una vida? La expectativa en los otros frentes. Un bozal a la decadencia. Argentina, peronista y exuberante.
Escribe: Carlos Comparato - (comparatoc@yahoo.com.ar)
Este es un país de la exuberancia. Por demás o por de menos. Éramos el granero del mundo, con las mejores vacas en nuestras interminables praderas, tenemos al mejor jugador del planeta (por segunda vez) y a un Papa nacional y popular (ahora, antes Bergoglio era el enemigo público número uno del mundo K). De la típica arrogancia que nos transporta ruborizados a la crisis del 2001 a ser un ejemplo mundial para enfrentar al capitalismo buitre (bueno, siempre hay alguna excepción, tampoco se puede ser tan estricto…). Para completar, una descerebrada de plástico termina manejando un avión, también nacional y popular, con la anuencia de dos babiecas que hoy andan buscando laburo, si primero no terminan presos. Cómo no vamos a ser el territorio más fértil donde el psicoanálisis encontró su espacio de fermentación.
Todo es así de voluptuoso. Posiblemente, herencia de tanos y gallegos somos amantes del caudillismo, del culto a la personalidad, de la reverencia a santos paganos. De liberales que no son liberales, de radicales que no son radicales en la acepción de la palabra y de cierta atracción fascistoide por derecha o por izquierda que forma parte de la ficción de estos relatos salvajes.
Todos somos peronistas
Es obvio que el sistema político no resulta ajeno a este desenfreno. El único que lo logró interpretar es el movimiento que inventó el general Perón hace casi 70 años. En una conducta casi acomodaticia esta sociedad hace transcurrir, en sus catacumbas, todas sus contradicciones porque es el lugar donde se redimen las culpas; no hay pecado, no hay pasado.
No interesa que Daniel Scioli se convierta en el insumo para el discurso duro, casi revolucionario contra los grupos concentrados de poder pese a que él sea su amanuense. Total, hay un Carlos Zannini y un futuro Congreso Nacional encargado de diseñar el próximo capítulo del proyecto kirchnerista, la etapa superior del peronismo del siglo XXI, una adaptación criolla de la premonición de Carlos Marx sobre el imperialismo y el proceso capitalista.
Claro, esto es la Argentina, no nos olvidemos. Es la sociedad que se embobó con Carlos Menem y la convertibilidad de un peso, un dólar (la mayoría hoy en el gobierno), del “deme dos” en Miami, la del voto cuota, que se vuelve a repetir, la de Cristina eterna, la de la nueva épica redentora. Todo se exagera, todo se convierte en un culebrón porque las fauces de los lobos nos aguardan en la periferia del castillo.
El crucigrama del FpV
Desde la humildad que expresa hoy su presente, Azul no es ajena a estos avatares. Para las primarias del próximo nueve de agosto habrá diez precandidatos a intendente y más de doscientos vecinos integran las listas como postulantes a concejales y consejeros escolares, sin contar a los pocos que pelearán por un cargo a nivel nacional y provincial.
El Frente para la Victoria aparece con una atractiva disputa ya que tendrá cuatro listas (que se convertirán en ocho si van todas con las dos fórmulas a gobernador) lo que deja a la vista algunas consideraciones: la primera es la debilidad del intendente José Inza en los lugares donde se toman las decisiones del kirchnerismo. A un jefe comunal fuerte y bien ubicado en las encuestas no le hubieran habilitado tres contrincantes. En esos sitios la piedad no es un dogma. Como contrapartida, la dispersión de votos podría beneficiarlo ya que maneja el aparato municipal y la agenda. Tiene sólo algo más de un mes por delante pero la gran pregunta, cuya respuesta se sabrá el nueve de agosto por la noche, es si ya se rompió el contrato social que lo depositó en la cúspide del Palacio Comunal. Si esta sociedad ya tiene definido que su efímero ciclo se acabó, que buceará por otros sitios que aún no tiene claros o, por el contrario, le apostará otra ficha.
Inza tiene el problema más adentro que afuera (con funcionarios que le siguen presentando su renuncia) y la inexistencia de peso en la séptima sección. Queda claro en la integración de la lista que lo acompaña comparada con los nombres que aparecen en quienes lo enfrentarán. Tanto Luis Conti como Mario Caputo y Hernán Bertellys saldrán con los tapones de punta y, ya se sabe, cómo son las disputas en esos territorios.
Cambiemos y Progresistas
La atención también está sembrada en el Frente Cambiemos. Tres listas hay en pugna: dos por el macrismo y una de la UCR junto a la Coalición Cívica. La ventaja para ésta, que encabeza Lindor Burgos, además del voto dividido en el macrismo, es la base radical en Azul, hoy algo dispersa. El PRO, con Ramiro Ortiz y Agustín Carus contaría con el arrastre de su precandidato presidencial ya que Mauricio Macri, por lo menos en las encuestas de hace dos semanas, se encontraba bien posicionado en Azul. El detalle, claro, es que los postulantes son dos.
De imponerse algún precandidato de este sector no resulta aventurado imaginar que el voto radical en octubre a intendente se irá para el lado del Frente Progresistas.
Allí, tanto el GEN, Vecinos por Azul y los radicales que acompañan al edil Juan Sáenz, con Claudio Molina a la cabeza, como el socialismo con Eduardo Lapenta tienen la desventaja de la debilidad en el nivel presidencial y, más aún, a gobernador. Necesita ser atractivo en el plano local y jugar con la precandidatura de Omar Duclós a diputado Nacional. Habrá que ver lo que hace el electorado azuleño y si está dispuesto a cortar boleta. A esta altura son todas elucubraciones sin sustento.
El massismo y el bozal
Por el lado del Frente Renovador y la postulación de Ulises Urquiza, también se podría entrar en el juego de debilidades y fortalezas. Sergio Massa no atraviesa, justamente, su etapa de esplendor, pero la fórmula a la gobernación que encabeza Felipe Solá podría llegar a traccionar. En este espacio pugnan otros sectores del peronismo.
Quizá resulte exagerado tantos precandidatos en danza pero no deja de ser una radiografía de la situación política local y, además, para eso están las internas. En este país voluptuoso, Azul enfrenta la consigna social de empezar a dar una señal que pretenda ponerle un bozal a su decadencia. ¿Se atreverá?
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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