3 de julio de 2018
Todo se inició después de una requisa que guardias del penal hicieron en ese pabellón, procedimiento donde fue secuestrado un teléfono celular. Familiares de los internos allí alojados habían denunciado públicamente, a través de las redes sociales de este diario, que se trató de un motín donde los reclusos fueron reprimidos. Pero esa versión fue desmentida por voceros judiciales. Un fiscal estuvo presente en la cárcel de varones para interiorizarse de la situación y constató que no había presos heridos. Además, el pasado domingo una pelea entre internos derivó en que dos de ellos resultaran con lesiones. Según fuentes consultadas por este diario, lo sucedido ayer no estuvo relacionado con esa reyerta registrada un día antes.
La Unidad 7 del Servicio Penitenciario Bonaerense con sede en Azul. En el pabellón 2 de esta unidad carcelaria se produjo un incidente que, pasado el mediodía de ayer, según señalaron a este diario fuentes judiciales estaba controlado. ARCHIVO/EL TIEMPO/NACHO CORREA
Uno de los pabellones de la Unidad 7, la cárcel de varones del Servicio Penitenciario Bonaerense que está en Azul, se convirtió ayer por la mañana en escenario de un incidente que estuvo protagonizado por reclusos alojados en ese lugar, una situación que se produjo después de que los guardias del penal realizaran una requisa donde fue incautado un teléfono celular.
Si bien en un principio familiares de los internos alojados en ese sector de la cárcel azuleña habían hecho llegar a diferentes medios locales fotografías relacionadas con lo ocurrido y mencionaron que se trataba de un “motín” en donde los presos estaban siendo “reprimidos” por los agentes del SPB que trabajan en esa unidad, fuentes oficiales consultadas por este diario desmintieron que se haya tratado de una revuelta de esas características.
Al mismo tiempo, esos mismos voceros confirmaron la existencia de ese incidente, el cual se produjo en horas de la mañana y que para el mediodía de ayer ya había sido solucionado, de acuerdo con lo que se indicó.
Dada la situación planteada, una vez que autoridades judiciales tomaron conocimiento de la situación, desde la Fiscalía General departamental que está a cargo de Marcelo Sobrino se dispuso que el fiscal David Carballo se hiciera presente en el penal, para que el funcionario judicial se entrevistara con los actuales directivos de la Unidad 7 y recabara más información con relación a lo ocurrido. También, para determinar en qué situación se encontraba la población carcelaria después de ese hecho que públicamente denunciaran vía redes sociales y por diferentes medios locales de comunicación familiares de personas alojadas en la cárcel ubicada en el Barrio El Sol de esta ciudad.
El incidente mencionado se produjo un día después a que una reyerta protagonizada por reclusos del penal derivara en que dos internos -uno de ellos azuleño- resultaran lesionados, situación por la que ese mismo domingo ambos tuvieron que ser trasladados al Hospital Municipal “Dr. Ángel Pintos” para recibir asistencia a causa de las heridas que sufrieron, que en principio no pusieron en riesgo a sus vidas y -de acuerdo con lo que se informó- no fueron consideradas de gravedad (ver cuadro aparte).
Las fuentes oficiales consultadas por EL TIEMPO señalaron que esa pelea ocurrida el domingo que pasó -donde a los internos que fueron atendidos en el hospital después los trasladaron nuevamente al penal, tras esa gresca en la que un guardia también había resultado con algunos golpes, cuando junto a otros efectivos carcelarios intervino para separar a los implicados en ese enfrentamiento- no estaba relacionada con lo que ayer en horas de la mañana sucedió en uno de los pabellones del penal.
Además de fotografías que daban cuenta de la situación, imágenes que familiares de los internos hicieron llegar después a los medios -fotos en las cuales se veía el pabellón prácticamente “tomado” por los reclusos-, circuló por las redes sociales un video donde se observa a algunos de los presos portando palos y en actitud desafiante.
En esa filmación los internos acusan a los directivos del penal de estar “tumbeando” con la Policía. Al mismo tiempo, se observa al menos a dos de esos presos blandiendo palos y con frazadas, en medio de un pabellón donde las camas y otros muebles están movidos de sus lugares, dándole forma así a una escena de lo que fue ese incidente que se produjo ayer a la mañana.
Una requisa
David Carballo, en forma interina a cargo de la UFI 22 con sede en los Tribunales de Azul -la fiscalía que, además de intervenir en hechos relacionados con infracciones a la Ley de Estupefacientes, entiende en delitos que se registran en contextos carcelarios- estuvo presente ayer en la Unidad 7.
El funcionario judicial se entrevistó con el Director de ese penal, con el actual Secretario del complejo penitenciario -que incluye también a la Unidad 52, la cárcel de mujeres que está en el mismo predio que la de varones- y con los reclusos implicados en ese incidente que en uno de los pabellones se produjo durante la mañana de ayer.
“Todo se originó en una requisa que hizo el personal penitenciario, procedimiento que derivó en el secuestro de un teléfono celular, por lo que después se produjo esa revuelta”, explicó un vocero judicial que dialogó con EL TIEMPO, el mismo que aclaró que dicha situación estuvo lejos de tratarse de un motín y que los disturbios que se originaron en ese pabellón “no pasaron a mayores”.
“Esto que pasó no fue nada que se asemeje a un motín ni nada por el estilo”, señaló la fuente judicial teniendo en cuenta lo que había sido la presencia en el penal del Fiscal, funcionario judicial que también comprobó cómo estaba la situación en ese pabellón donde los internos protagonizaron ese incidente tras el secuestro, durante una requisa, de un teléfono celular que tenían.
Dicha requisa, según se informó también, no había estado relacionada con lo que el pasado domingo había sido esa pelea entre internos, una reyerta que se tradujo en que dos de ellos resultaran lesionados.
“Fue una requisa de rutina, en busca de elementos como ese teléfono celular que se encontró, al igual que de armas blancas de fabricación casera o de drogas”, se explicó.
De acuerdo con lo referido, para cuando el fiscal Carballo se hizo presente en el penal azuleño, en el pabellón donde este incidente se produjo ya estaba todo nuevamente ordenado. Y a la hora en que el actual titular de la UFI 22 asistió, los internos “se encontraban almorzando”.
EL DATO
La presencia en el penal del funcionario judicial actualmente a cargo en forma interina de la UFI 22 se tradujo, además, en el inicio de actuaciones penales, después de que el propio fiscal David Carballo constatara que no había reclusos heridos por aquello que en horas de la mañana de ayer sucedió en uno de los pabellones de la Unidad 7.
Una de las imágenes que familiares de los presos hicieron llegar a este diario vía redes sociales, mostrando cómo estaba ayer a la mañana el pabellón de la Unidad 7 donde este incidente se produjo. Fuentes judiciales indicaron que la situación después se normalizó, que no se trató de un motín y que no hubo reclusos heridos.El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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