Por: Juan Rubolino - Partido Obrero de Azul.
El primero de marzo, Cristina Kirchner inauguró las sesiones del Congreso con un discurso tirado totalmente a la derecha; atacó a los docentes, reivindicó el pago millonario a Repsol, arremetió contra los cortes de rutas y los trabajadores en su conjunto. En este contexto, el Intendente Municipal José Inza también arremetió contra los trabajadores decretando un aumentazo para los funcionarios en total discordancia con los salarios de los trabajadores municipales.
El jueves pasado, el Intendente elevó al Concejo Deliberante los nuevos valores de las remuneraciones para los funcionarios de la gestión, los que registran un aumento de más del 50%, como es el caso de los secretarios.
Esto tuvo su origen en noviembre pasado, cuando la vieja conformación del cuerpo deliberativo en una especie de regalo de fin de año aprobó el desdoblamiento de la escala salarial -en personal de planta política, por un lado, y empleados por el otro- dándole así al Intendente la facultad de dispararse con las remuneraciones a sus funcionarios. Este desenganche fue aprobado por iniciativa del Sindicato de Empleados Municipales y puesto a aprobación del Concejo por un sindicalista, el concejal Diego Colman (FpV).
Es así que el jefe comunal dispuso grandes aumentos para su planta política. Los secretarios tendrán 51,07 por ciento, la vicedirección del Hospital Pintos -49,78 por ciento; la secretaria privada y delegados de Cacharí y Chillar un 46, 43 por ciento; los cargos de ley 27,71 por ciento y por último los coordinadores con un 25,12 por ciento.
Esto contrasta con el escaso aumento acordado en la mesa salarial de diciembre por un 24% en dos cuotas (15 en enero y 9 en julio) que representa un básico de 3500 pesos, siendo uno de los salarios municipales más bajos de la provincia. Con una inflación anual que rondará el 45% esto significa una reducción salarial más que significativa.
Inza, de esta manera, se mofa de los trabajadores azuleños de la peor manera. El cinismo nacional y popular no tiene límites. En medio de la crisis económica que azota al país decretar un aumento del cincuenta por ciento a la burocracia estatal es una clara declaración de guerra a los trabajadores.
Esto viene en concordancia con los ataques por parte del Ejecutivo a los trabajadores del Hospital que vienen soportando hace meses las prepoteadas del Director del nosocomio Ricardo Lapenta; como también la decisión del ejecutivo de no reincorporar a los médicos cesanteados Andrés Barroni y Serena Kolman.
Pareciera que Inza –como el ave fénix- ha resurgido desde las cenizas. Hace cuatro meses colgaba de un hilo la continuidad en su cargo. El acobardamiento de la oposición y el recambio del Concejo, junto con el apoyo de la Rosada en mantenerlo en su cargo, logró envalentonar a un Inza que unos meses atrás muy difícilmente terminaría su mandato en 2015.
A todo esto, los sindicatos no pinchan ni cortan. El STMA de Omar Varela, ya condenado penalmente en varias instancias por estafar a sus afiliados, garantiza el control de sus afiliados a fuerza de amenazas.
El inmovilismo político de los gremios municipales no ha lograda que los municipales desarrollen una lucha unificada en contra de estos atropellos. En necesaria la unidad de acción de todos los trabajadores para lograr enfrentar el ajuste, por el pase a planta permanente de todos los trabajadores precarizados, por un salario mínimo de 9.000 pesos, por la actualización mensual de las remuneraciones según la inflación, por la prohibición de los despidos y por paritarias inmediatas sin condicionamientos.
En este cuadro, el miércoles 12 de marzo tendrá lugar una jornada nacional de lucha, convocada en común por la CTA y la Coordinadora Sindical Clasista (CSC), con cortes de ruta y una marcha a Plaza de Mayo. Llamamos a impulsar asambleas y congresos de delegados en todos los sindicatos, que discutan un plan de lucha y un plan económico y político de los trabajadores para dar una salida al actual derrumbe que enfrentamos.