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Escribe Augusto Meyer De la Redacción de EL TIEMPO
No existen campañas para prevenir accidentes ni operativos en lugares y horarios acordes con el caos vial que existe en la ciudad. La realidad es un evidente contraste de las manifestaciones que tiene el Intendente cuando habla de “los avances que desde su gestión” hubo en la cuestión del tránsito. Si algo caracteriza a la gestión municipal actual es no haber desarrollado ningún plan de acción serio y concreto en materia de tránsito. En los más de tres años y medio que lleva al frente del Ejecutivo,
José Inza no instrumentó ninguna política para poner orden al desprolijo tránsito azuleño. Pudiendo contar con dos apariciones semanales en radio y considerando la multiplicidad de medios donde el municipio realiza publicidad institucional, llama la atención que tampoco se recuerda una campaña que apuntara a prevenir accidentes. Por eso, suena paradójico cuando se dice que lo más preciado es la vida y resulta que, desde la comuna, nada se ha hecho para tratar de evitar la pérdida de vidas humanas en siniestros viales.
De arranque, y con Mauro Grandicelli al frente de Control Urbano y Tránsito, se “barrió” con inspectores que fueron hasta denigrados por una supuesta simpatía con el duclosismo. En una práctica que esta gestión aplicó en otros sectores del municipio, el abogado que siendo Secretario de Gobierno representara al Intendente en la segunda de las tres interpelaciones a las que Inza fue llamado desde el Concejo, separó a personal de Tránsito que tenía demostrado conocimiento y compromiso con la función. Desde aquellos años
“la política de tránsito” de Inza murió antes de nacer, en una debacle que parece no tener otro fin que el mismo término de su mandato en diciembre próximo. La realidad es que se dejaron de dictar charlas en escuelas para educar a futuros conductores y peatones, así como tampoco hay operativos de calle que busquen encarrilar el caos vial que vive la ciudad.
Lo básico y lo elemental carecen de una implementación real. Los procedimientos han sido esporádicos y espasmódicos, efectuados luego de alguna tragedia -suman ocho los fallecidos en lo que va de este año- y sin otra intención aparente que la de dar un golpe de efecto y mediático. A diferencia de lo que hacen otras comunas próximas a Azul, la actual administración municipal se ha caracterizado por instrumentar controles en lugares repetidos y en horarios inconvenientes, facilitando el andar de potenciales infractores, como sucede en las noches y madrugadas de cualquier día de la semana. Y en las pocas ocasiones que se hicieron operativos, éstos casi nunca tuvieron la compañía de otras reparticiones como Policía, Agencia Nacional de Seguridad Vial e inspectores de la VTV.
Tal vez nadie imaginó que la falta de una política de tránsito decantaría de la peor manera, con un hecho que no tiene vuelta atrás. El mismo respeto a las normas que se reclama a los ciudadanos cayó en saco roto el 1 de abril de este año cuando Joel Rigo, un nene de 12 años que iba en bicicleta, fue aplastado en San Martín y Maipú por las ruedas del acoplado de un camión enviado desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación con mercadería y elementos para distintas instituciones locales que habrían guiado, hasta ese sector del macrocentro, la por entonces secretaria de Desarrollo Social Olga Pomphile y el, también por entonces, subsecretario de Coordinación de Gestión Matías García. El transporte, por ordenanza municipal, no podía circular por el lugar donde el accidente se produjo, lo que paradójicamente derivó en que, desde la misma comuna, le labraran una infracción al chofer que lo conducía, Juan Luis Alvarado, con domicilio en Chivilcoy.
La “culpa” de la prensa Dice repetidamente el Intendente que
“hay medios y algún periodista” que tapa los logros de su gestión. En materia de tránsito, habría que preguntarse cuáles son los éxitos y qué política es la que se instrumenta, porque los resultados no se ven. Al día siguiente de una de las lamentables ocho muertes que ha tenido el tránsito azuleño en lo que va de este 2015, la gestión convocó a la prensa para anunciar el lanzamiento de una campaña de concientización vial. Lo mismo sucedió cuando se dio cuenta de la instrumentación de la Patrulla Urbana, un proyecto interesante que, a la semana de presentado, sólo quedó la inconsistencia de tres vehículos municipales ploteados.
La Policía pasó muchos atardeceres reclamando la colaboración de la Patrulla Urbana para tratar de controlar la proliferación de motos participando de “picadas” en el microcentro.
También se anunció
“en el marco de la emergencia vial” decretada por el jefe comunal,
“una campaña de concientización a través de diferentes acciones con el fin de combatir la problemática de la seguridad vial”. Así fue que el Jefe Comunal firmó dos convenios en su despacho, uno de ellos entre el Municipio de Azul, el Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV) y la Protección Mutual de Seguros del Transporte Público de Pasajeros, a fin de
“propiciar el desarrollo de acciones educativas viales en nuestra ciudad destinadas a la comunidad educativa, personal de distintas dependencias, municipales y a la comunidad en general. Para ello, se desarrollarán acciones formativas-informativas que permitan la concientización del riesgo vial propio”. Como parte de este convenio, el ISEV realizó el video "Viajando en colectivo". Un spot que enfocaba parte de su mensaje sobre el uso de tarjetas que, vale aclarar, no existen en el servicio de colectivo urbano local.
Sobre llovido, mojado Se desconoce el paradero de dos kits alcoholimétricos que Inza recibió a principios de este año. No se sabe de una sola infracción que fuese labrada durante un control por conducir bajo los efectos del alcohol.
El instrumental -provisto en comodato por la Agencia Nacional de Seguridad Vial y entregado en el despacho oficial por el diputado provincial Mario Caputo- es vital para un área de Tránsito que se precie de trabajar para retirar de la circulación a quien maneja luego de consumir bebidas alcohólicas.
De la entrega de los kits -que, se indicó entonces,
“serán destinados a los controles de tránsito que se llevan a cabo en toda la ciudad”- participaron, además de Inza y Caputo, el secretario de Gobierno Federico Saldaño y el director de Tránsito y Control Urbano, Lucio Castiglione.
La información aún figura en el sitio
www.azul.gov.ar, donde no aparece, en cambio, ningún lineamiento sobre la política de tránsito de la gestión.
“Inza se mostró conforme con este aporte para la seguridad en la circulación del tránsito y remarcó los avances que desde su gestión se produjeron en pos de mejorar esta problemática. Desde el municipio estamos muy preocupados por la seguridad, de hecho hemos trabajado mucho mejorando e incrementando el cuerpo de inspectores y los vehículos para que Control Urbano pueda desarrollar de forma óptima su tarea. Finalmente, concretamos la creación de la Patrulla Urbana, que hace los operativos nocturnos con agentes municipales, inspectores, acompañados por policías que pueden intervenir en cualquier situación que se plantee”, sostuvo el titular del Ejecutivo.
Otras “soluciones” a problemas comunes A sólo media hora del despacho del Intendente local, tres kits alcoholimétricos no dan abasto para los controles que realiza, de manera coordinada con distintas áreas, la Agencia de Protección Ciudadana de Olavarría que supervisa, curiosamente, un azuleño:
Francisco Tourné.
El organismo municipal, además, aprovecha al máximo las 180 cámaras distribuidas en la vecina ciudad, que en la prevención de accidentes se suman a la existencia de rotondas, separadores, mesetas, sendas peatonales demarcadas y semáforos con tecnología led. En Azul, en cambio, la utilización de cámaras como ayuda en una política de tránsito se restringe a sólo ocho dispositivos instalados.
En el Programa Municipal de Seguridad Vial y Prevención de Accidentes implementado por decisión de José Eseverri en 2007, intervienen la Jefatura de Gabinete, la Agencia de Protección Ciudadana, la Secretaría de Planificación e Inversión Pública y la Secretaría de Servicios Públicos y Mantenimiento Urbano que, en manera conjunta, buscan evitar accidentes. Complementariamente, se ejecutan obras luego de los estudios que elaboran especialistas en la materia. Además la comuna de la vecina ciudad tiene en marcha la Campaña de Concientización Vial "Sumate al Desafío de Cuidarte", con la participación del piloto olavarriense
Nicolás Pezzucchi.
EL TIEMPO visitó la sede de la Agencia de Protección Ciudadana y dialogó con su titular y con el ingeniero
Agustín Falivene, responsable del estudio y ejecución de obras viales y del dictado de charlas en establecimientos de nivel inicial, primario y secundario de la vecina ciudad.
Educación vial en las escuelas “La idea es manejar por un lado la parte de tránsito en lo que son los operativos que se hacen diariamente, en lo que es el estudio del tránsito propiamente dicho y lo que es la infraestructura que hay que hacer (cartelería, demarcación, reductores, instalación o no de rotondas, pasos a nivel, etc.). Otra pata del área es la de educación vial, por charlas que se dan en instituciones y colegios desde jardín de infantes a secundario; los más chicos con una introducción a lo que es una calle, un semáforo, y los más grandes en cuestiones de manejo y de respeto de las normas viales para que ellos le hablen a los padres y ‘los reten’ porque conducen con el celular o no usan el cinturón, y nos ayuden a nosotros a replicar lo que hacemos”, explicó Falivene.
Consultado sobre cuál es el comportamiento del “olavarriense medio”, respondió:
“Cualquier persona que va a Capital Federal se comporta bien porque sabe que, antes de regresar a su ciudad, lo está esperando una multa y por ahí acá eso se da en menor medida. Más allá de los controles que hay, la gente comete infracciones, a veces por desconocimiento de la ley que rige para todo el país por igual. Nos dicen que en Olavarría se puede girar a la izquierda en una avenida cuando el semáforo no habilita, y no es así. Lo que se logró, y es lo que se ve y lo que comenta quien no es de Olavarría, es el respeto al peatón, a quien se le da paso”.Falivene puntualizó que, en la vecina ciudad, se observa de un tiempo a esta parte mayor respeto por algunas normas viales.
“La gente está acostumbrada a lo que es una rotonda y se respeta bastante la prioridad de paso, aunque nunca falta algún apurado que mete la trompa y genera conflicto. Está lleno de rotondas en otras ciudades donde es una mejor solución que un semáforo”, consideró.
En Olavarría se da relevancia a la confección de estadísticas que sirven para el diseño futuro de obras viales.
“En el municipio existe un área que se dedica a la elaboración de estadísticas, con datos como la edad de los infractores (entre 18 y 35 años)
y los lugares de los accidentes. Contamos con un mapa de georreferenciación donde cargamos los datos y así sabemos dónde ocurren los hechos, personas de qué edad lo protagonizan y se arma una base de datos a partir de la cual se toman decisiones”, puntualizó.
Tourné explicó que, como en cualquier otra ciudad, a la noche se conduce con velocidades más elevadas y se detecta a personas que manejan alcoholizadas producto de salidas con amigos o porque concurren a una fiesta.
“Es importante que la gente tome conciencia de lo que significa la pérdida de un ser querido en un accidente vial. Tenemos muy sincronizados a los vehículos de la Patrulla Urbana, policía en horas adicionales y se refuerza con efectivos de las cuadrículas”, detalló el titular de la APC.
La Agencia dispone de 23 móviles afectados a Tránsito, comisarías y a Control Urbano, a los que se les suman las patrullas propiamente dichas.
“Cuando ocurre un hecho va primero el móvil del 101 y se le suma la Agencia de Protección Ciudadana con personal policial adicional”, amplió y detalló que, con el Consejo de Seguridad, está cubierto tanto el arreglo de los móviles policiales como el abastecimiento de combustible.
“Es un aporte importante que hace el municipio a la provincia para poder trabajar”, indicó.
La presencia en el tránsito de motocicletas con motor a explosión y al mando de quienes gustan de hacer “picadas” es común a una ciudad como Olavarría, sólo que el municipio vecino existe una política destinada a contrarrestar esa situación.
“Con las motos hay una guardia especial a través de la Patrulla Municipal con adicionales de policía y, además, las picadas suelen realizarse –clandestinamente-
en la zona del aeropuerto. Donde hay una recta lisa, los muchachos van a hacer picadas y es muy difícil hacer un operativo porque se disuaden rápidamente y uno tampoco puede andar corriendo motos por la seguridad del resto de los ciudadanos”, dijo Falivene, y marcó otra diferencia con lo que ocurre en Azul:
“Las picadas las hacen más fuera del ejido urbano porque saben que en la ciudad, hay más controles”, añadió.
Queja con seguimiento “controlado”subtítulo
El SIRO (Sistema Integral de Reclamos Olavarría) fue implementado hace poco más de un año en Olavarría y consiste en la habilitación de un 0800 donde los vecinos se comunican para dan cuenta de alguna anormalidad. El reclamo no sólo queda asentado en una base de datos sino que, además, se hace un seguimiento de la queja, a fin de garantizar una respuesta al contribuyente.
Tourné y Falivene coincidieron en marcar la importancia del sistema de cámaras que comenzó a implementarse en 2010, y que acredita 180 dispositivos.
“Las cámaras nos sirven para estudiar el comportamiento de la gente en horas ‘pico’. Cuando en un operativo está el policía, el conductor respeta las normas y si el policía no estuviera, pasa en rojo. Por la conexión con el Centro de Monitoreo y la policía, se avisa por radio al móvil que está más cerca para que intercepte al vehículo infractor”, detalló Falivene.
Se refirió a uno de los casos más recientes de un automovilista aprehendido por conducir ebrio luego de embestir una rotonda y ser captado por las cámaras. El conductor, además de ser sancionado por el Tribunal de Faltas, se quedó sin cobertura del seguro por los daños de su auto, que terminó embistiendo una construcción luego de subirse en la vereda.
“El de la aseguradora me dijo que, gracias a las cámaras, no le pagaron nada. Cuando va el móvil le hacen alcoholemia y la da positivo y, además, iba muy fuerte al momento del accidente. Ese mismo video lo pasamos en las charlas en las escuelas para que vean el grado de imprudencia de algunos automovilistas”, indicó Falivene.
“En el debate con los secundarios -agregó-
se les explica el parámetro de un evento vial y del uso del celular, del consumo de alcohol, las velocidades máximas, rotondas y el cinturón de seguridad, todo en base a ser solidario y cuidarse uno mismo. También interactuamos con Estrellas Amarillas, algunos de cuyos integrantes aportan sus vivencias por ser familiares de alguien que murió en un accidente”. Falivene justificó que se hable con nenes de preescolar sobre educación vial al señalar que
“si arrancamos con estas charlas desde chiquitos no se lo tendrían que olvidar y, a futuro, debería ser normal que cuando viene el tren y se baja la barrera, se espere que se levante la barrera para cruzar”.En el mismo sentido, Tourné indicó que
“si no interactuás, no sirve este trabajo. Hay que destacar la labor que realiza el personal de la policía de la provincia en cada accidente de tránsito; es gente muy valiosa que trabaja con nosotros. Sin ellos, no podríamos trabajar”.Respecto de los tres alcoholímetros con los que cuenta la Agencia, Falivene dijo que éste instrumental tiene que ser homologado y calibrado cada seis meses en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), para luego resaltar la preparación del personal a cargo del control de alcoholemia.
“Los policías están acostumbrados, saben cómo tratar con la gente. Si no lo quieren hacer (la prueba con el alcoholimétrico)
no se los obliga pero se lo considera un positivo, tal como lo indica la ley”, precisó y afirmó que las multas pueden ser de hasta 20.000 pesos.
Tourné valoró la colaboración del ciudadano olavarriense en los operativos.
“Esto no se logra de un día para el otro; se necesita tiempo, gente, recursos, capacitación y buen diálogo con las instituciones”, dijo y señaló que, en reuniones con los jefes policiales, analizan el mapa del delito que se confecciona día a día.
“Tenemos un apoyo muy grande del Intendente y es necesario tener constancia para que el trabajo que uno hace dé sus frutos”, agregó el azuleño.
“A los chicos del jardín le damos charlas y cartelería para que salgan a la puerta por (los vehículos que estacionan en)
la doble fila. Con eso, si no sos constante y dejás de hacerlo una semana, los padres te empiezan a parar en doble fila. En Olavarría tenemos 60 establecimientos y hemos estudiado que hay colegios a los que los chicos llegan mayoritariamente en bicicleta, o en colectivo, o que los padres los llevan en auto. En el centro es donde más caos se genera; por eso, los chicos salen con pecheras y calcomanías con el slogan ‘El Desafío de Cuidarnos’ y se lo pegan en el vidrio a los padres”, aportó Falivene, quien abogó por la implementación de políticas a mediano y largo plazo.
“Lleva tiempo que la gente asimile un comportamiento acorde con las normas. Mi cuñado aprendió a manejar bien en España y, cuando volvió a la Argentina, en un mes se ‘descalibró’ todo”, indicó.
Ante una consulta puntual, explicó que los días de lluvia no dejan de tener presencia en escuelas, pero admitió que
“se tiene un poco de contemplación”. “Si el que para en doble fila para comprar el pan no cuida a su hijo al que lleva paradito en el asiento de adelante, ¿qué le voy a enseñar a no parar en doble fila si no cuida a lo más importante, que es lo que lleva al lado”, consignó.
Sobrecarga de camiones Se le preguntó al Ingeniero Falivene acerca de los operativos que llevan adelante acerca de la sobrecarga de camiones que salen a las rutas y las rompen por exceso de peso.
“Tenemos una balanza, pero acá la gente avisa y se estudia dónde están (los centros de transferencia de carga).
Un camión es de por sí un alto impacto en el pavimento de una ruta; si está excedido de peso, mucho más. Es un camión encima de otro en la misma cantidad de ejes”, advirtió y aclaró que analizan cerrar un acuerdo con Vialidad para coordinar acciones conjuntas.
Ambos funcionarios lamentaron que no exista, en el ámbito regional, una labor coordinada que permita trabajar en la interceptación y consecuente sanción de esos transportistas.
“Estaría bueno trabajar en conjunto porque si un camión que va por la ruta sale de la jurisdicción de Olavarría, podrían interceptarlo en un distrito vecino”, añadió y aclaró que la APC cuenta con personal específico que realiza operativos por sobrecarga de camiones.
POTENCIALES “ASESINOS” AL VOLANTE Lamentablemente pululan las tragedias viales provocadas por conductores alcoholizados. Estos “asesinos al volante” no sólo transitan por rutas sino que también los hacen por las calles de las ciudades. Si no hay controles de alcoholemia estos conductores pasan desapercibidos y tienen vía libre para sentarse nuevamente al volante. En Azul, al no efectuarse estos procedimientos, no se tienen datos de conductores alcoholizados sancionados. En Olavarría, en cambio, estos operativos sí se realizan; hay voluntad política, instrumental y personal preparado para ello.
No es difícil imaginar los accidentes que pudieron haberse evitado al interceptar el personal de la Agencia de Protección Ciudadana de Olavarría a un conductor con 5,08% de alcohol en sangre (el máximo permitido por ley es de 0,5). En la vecina ciudad, al cabo de los controles de la APC, un conductor deberá pagar 7.687,75 pesos de multa y estará inhabilitado para conducir por dos meses por tener 1,69 % de alcohol en sangre; otro conductor hallado con 1,87 % de alcohol en sangre deberá pagar 9.359 pesos y purgar una inhabilitación para manejar por 60 días. Un tercer automovilista ebrio fue multado con 1.887,55 pesos y 474 horas de tareas comunitarias por carecer de seguro obligatorio en vigencia.