21 de enero de 2018
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El último viernes, una docente azuleña debía recibir uno de los fármacos que le fue recetado para tratar la enfermedad que padece. Pero la obra social del Estado Provincial no se lo entregó, incumpliendo incluso dos resoluciones judiciales que la obligaban a proveérselo. De esa manera, la mujer debió interrumpir el tratamiento que había comenzado a fines de diciembre, cuando, luego de haber tenido que hacer múltiples reclamos y judicializar el tema, logró que le entregasen las primeras y únicas dosis que recibió hasta el momento. Un claro ejemplo de cuando el Estado incumple y abandona a su suerte a quienes debería proteger.
Por María Vizcay - De la Redacción de El Tiempo
Es docente. Azuleña. Tiene 43 años. En septiembre le detectaron cáncer de mama con metástasis ósea y pulmonar.
En diciembre, luego de múltiples reclamos, consiguió que IOMA -la obra social del Estado Provincial a la que obligatoriamente está afiliada- le entregue los medicamentos para comenzar el tratamiento que le fue prescripto.
El viernes pasado debía recibir nuevamente uno de los fármacos recetados para poder continuar el tratamiento. Esto fue ordenado por la justicia, a la que debió recurrir previendo lo que podría suceder. Pero la obra social incumplió las dos resoluciones que se dictaron y la docente -de quien, por su expreso pedido, se reserva el nombre-, se vio obligada a interrumpirlo “poniendo en riesgo su vida”.
Si el Estado incumple, qué queda para los demás… y aún más tratándose de salud. Ahora ya está. El tratamiento está cortado y lo que pueda argumentar IOMA carecerá de todo sentido común y lógica. Es la vida la que está en juego.
Ignacio Gayani es el abogado de la docente azuleña. Fue él quien habló con este diario el viernes por la noche, cuando IOMA terminaba de incumplir la segunda orden judicial y cuando su clienta ya se había visto obligada a interrumpir el tratamiento por exclusiva responsabilidad de la obra social del Estado Provincial.
El tratamiento indicado, la respuesta de IOMA
Al comenzar el relato de todos los pasos que fueron dando hasta llegar a hoy, el abogado comentó que en septiembre del año pasado a su clienta le detectaron cáncer de mama con metástasis ósea y pulmonar. “Es una enfermedad muy complicada, por lo que se hizo tratar en una clínica especializada en esta patología de la ciudad de La Plata”, indicó.
Allí se atendió con la doctora Susana Berutti, que es una médica especializada en esa enfermedad, quien le prescribió la toma de tres fármacos como parte de un tratamiento prolongado sin fecha de finalización contra el cáncer de mama metastásico.
“La paciente entregó toda la documentación que correspondía para requerir la entrega de esa droga y es ahí cuando IOMA empieza a dilatar la situación”.
Luego de que presentara toda esa documentación, el 24 de noviembre el Departamento Técnico Científico emitió un dictamen recomendando al Directorio de IOMA que no aprobase el otorgamiento de esa medicación y que, en su lugar, inicie tratamiento con quimioterapia.
Pero la cuestión fue que ese Departamento opinó y emitió el dictamen “sin evaluar a la paciente en ningún momento. Además, el dictamen no tiene firma de médico alguno”, indicó el abogado.
Frente a esa situación, la azuleña recurrió a la médica que le había recetado la medicación con el dictamen de IOMA y la respuesta de la profesional fue que el mismo era “absolutamente erróneo”.
“De puño y letra, debajo de ese dictamen hizo toda la explicación técnica de porqué correspondía ese tratamiento y no la quimioterapia, y le advirtió a IOMA que si no iniciaba en forma inmediata su prescripción, corría grave peligro su vida”, añadió Gayani.
Una única caja
Los días pasaron y la obra social no se expedía. Recién el 10 de diciembre, IOMA entregó dos de los fármacos solicitados. El tercero, no. “Curiosamente es el más costoso, tiene un valor de más de 100 mil pesos”, marcó.
Ante esto, la paciente buscó asesoramiento legal en Gayani y el 18 de diciembre presentó una nueva nota intimando a IOMA a la provisión del medicamento faltante y con la notificación de que si no lo entregaban iniciaría una acción de amparo.
El 22 de diciembre, luego de que pasara aproximadamente un mes y medio desde que pidiese los medicamentos por primera vez, IOMA le otorgó una única caja de 21 comprimidos del fármaco que faltaba entregar, de nombre Palbociclib.
Esos 21 comprimidos le cubrían el tratamiento hasta el 18 de enero, es decir, el jueves pasado.
Recurso de amparo
Teniendo en cuenta lo vivido para conseguir la caja del medicamento en cuestión, y una vez que ya había comenzado el tratamiento, la docente se dirigió a IOMA Azul para consultar la forma de gestionar las nuevas provisiones.
Allí, “fue bien atendida por el personal”, advirtió Gayani, pero le informaron que debía presentar nuevamente toda la documentación que había presentado hacía poco tiempo. Y así lo hizo. El 27 de diciembre presentó todo nuevamente.
“Viendo que no pasaba nada y que los mismos empleados de IOMA le adelantaban que era difícil que se lo entregasen en tiempo por la burocracia que hay, empezamos con el temor a que se interrumpiera el tratamiento”.
Al día siguiente de volver a entregar todo el papelerío, ingresaron en la obra social una nota intimándola a que “al menos una semana antes de que se terminase la primera caja, entregase nuevamente la medicación”.
De acuerdo a lo que comentó el abogado “IOMA guardó silencio, hasta que se acercaba la fecha y seguía en silencio, sin garantizar la entrega del medicamento”.
Por esto, el 8 de enero decidieron presentar una acción de amparo contra IOMA para que entregue el medicamento. Además, pidieron una medida cautelar para acelerar la entrega, con la seguridad de que “era evidente que IOMA le tenía que entregar el medicamento porque ya le habían entregado una caja, es decir que había reconocido el tratamiento”.
La justicia ordenó a IOMA entregar el medicamento, pero…
El relato que hizo Gayani al hablar con este diario, fue la base de esa presentación judicial que recayó en el Juzgado Correccional N° 2, a cargo de Héctor Torrens. Pero como está en feria, el juez subrogante que intervino fue Luis Surget.
Al día siguiente de presentar el recurso de amparo, Surget “emitió una resolución, dándonos la razón”.
Lo que dispuso fue hacer lugar a la medida cautelar y ordenar a IOMA a que en cinco días entregase el medicamento a la afiliada azuleña “en la cantidad y frecuencia” que le fuera prescripto por la profesional que la atiende.
Para que no quedasen resquicios por donde la obra social del Estado provincial pudiese escabullirse de su responsabilidad de suministrar el fármaco, Gayani indicó que el 10 de enero se presentó el oficio ante IOMA Azul informando la resolución de Surget y al día siguiente, por las dudas, un oficial de justicia también notificó en La Plata a IOMA y a la Fiscalía de Estado -que es el órgano que representa y defiende en juicio de la provincia de Buenos Aires-.
A partir de ahí, la obra social tenía cinco días para, obligatoriamente, entregar el medicamento por orden judicial.
Pero, contrario a todo lo que debía hacer, IOMA no entregó el fármaco, incumpliendo lo ordenado por un juez y, sobre todo, “poniendo en riesgo la vida” de su afiliada.
Delito penal
Esta omisión e incumplimiento de la obra social del Estado, llevó a que el viernes por la mañana -día en que la paciente debía tomar un nuevo comprimido para no cortar el tratamiento- se presentaran nuevamente ante la justicia.
Esta vez, el juez Joaquín Duba -a cargo ese día del Juzgado Correccional 2- intimó a IOMA para que en 8 horas entregue el medicamento, bajo apercibimiento de girar las actuaciones a una Fiscalía para que investigue la comisión del delito de desobediencia.
En ese marco, IOMA tenía hasta las 8 de la noche del viernes para cumplir esta segunda orden judicial que, finalmente, tampoco cumplió.
“Este incumplimiento ya tipifica un delito penal”, advirtió Gayani, quien además explicó que ya no es sólo contra IOMA sino que alcanzará al funcionario responsable de no haber entregado el medicamento y haber, de esa manera, interrumpido el tratamiento vital de una paciente.
“Esto ya es irreparable”
La nota con este diario se hizo el viernes por la noche, cuando ya habían agotado todas las instancias para que no sucediera lo que sucedió. “Hoy, lamentablemente, el tratamiento está interrumpido y se puso en riesgo su vida”, remarcó el abogado al hacer referencia a su clienta.
Sobre cuáles son los pasos que vendrán, advirtió que “la medida cautelar sigue vigente. Más allá de que esté incumplida, IOMA tiene que entregar el medicamento. Si bien cualquier entrega que haga va a ser extemporánea y va a tener un perjuicio para la paciente, lo tiene que hacer”.
Asimismo, entendió que “esto ya es irreparable. Acá no es ‘el que rompe, paga’, porque hablamos de salud. Lo que está haciendo IOMA no tiene forma de ser reparado, no tiene arreglo”.
En cuanto a lo legal dijo que pedirá al juez que haga efectiva la intervención de la justicia penal por el delito de desobediencia “y que busque al responsable de no entregar el medicamento, que ya no es IOMA sino un funcionario con nombre y apellido”.
Por lo pronto, la docente azuleña viaja el lunes a La Plata para una nueva revisación médica en la que se determinará qué alcances tiene para su salud la interrupción a la que se vio obligada del tratamiento que comenzó a fines del año pasado.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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